Von Vevenau, el personaje central de 'La colección del Führer', tiene la misión de recuperar una invaluable colección privada de siete cuadros que perteneció a Hitler durante la II Guerra Mundial.
Lucía von Vevenau es una rica aristócrata alemana, radicada en Nueva York en la década de los treinta. Dueña de una prestigiosa colección de arte, esta elegante y exquisita mujer es consultada por importantes personalidades y se mueve como pez en el agua en el mundo de las galerías y las subastas.
Von Vevenau, el personaje central de 'La colección del Führer', la novela más reciente de la escritora argentina Patricia Sagastizábal, tiene la misión de recuperar una invaluable colección privada de siete cuadros que la Hermandad Primorum Santi (una secta de matemáticos y filósofos vinculada a la política) le obsequió a Hitler durante la II Guerra Mundial.
"Como esas cosas que suelen pasarnos a los escritores -cometa la autora-, la primera vez que vi a Lucía fue observando el cuadro 'La caza del león', de Delacroix. Y luego la vi caminando por una calle, mientras alguien la vigilaba".
Así fueron apareciendo el resto de personajes, que le permitieron a Sagastizábal desarrollar esta historia imaginaria que sucede en la posguerra, cuando quedaron libres personas que habían tenido que ver con el robo de obras de arte, en particular a coleccionistas judíos de los países ocupados.
"Desde hace mucho tiempo yo tenía la idea de escribir sobre obras robadas, pero en especial sobre ese conflicto de valores y de tensión entre la estética y la ética que se mueve alrededor del mercado del arte", comenta la escritora, que experimentó en carne propia ese ambiente cuando trabajó, en una época de su vida, como gestora artística.
Aunque hoy dedica su tiempo primordialmente a escribir y a dictar clases sobre las obras de autores como Antonio Tabucchi, Roberto Bolaño o Álvaro Mutis en Buenos Aires, Sagastizábal resalta su especial sensibilidad por el mundo del arte y su pasión por los principales museos del mundo.
No en vano, seleccionó con especial cuidado los siete cuadros que conforman su colección imaginada del Führer, como un homenaje, quizás, a sus obras y artistas preferidos: 'Italia y Germania', de Johann Overbeck; 'El jardín del Edén', de Jan Brueghel; 'Juicio de Paris', de Rubens; 'Retrato del pastor Adrianus Tegularius', de Hals; 'Cristo en el lago de Tiberíades', de Delacroix; 'El Guardián del Paraíso', de Franz von Stuck, y 'Melancolía I', de Durero.
Como si se tratara de un pigmento en particular, la autora explica que suele elegir con cuidado la palabra más indicada para trasmitir la sensibilidad del mundo artístico, que va combinando con el misterioso universo de la noche, como metáfora del crimen, trasfondo de la trama.
"Algunos cuadros me llamaron la atención por su temática, por supuesto el de Brueghel me parece uno de los cuadros más hermosos de la historia de la pintura, pero además porque reflejan una cierta relación entre lo que es el mundo de la realidad y el mundo de la ficción, y porque tienen mucho que ver con lo onírico y con cierta cosa espiritual. Entonces me pareció que esos cuadros podían ser los elegidos por una hermandad, a partir de su gusto estético", anota Sagastizábal.
La colección del FührerPatricia SagastizábalNorma
Publicidad
COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.