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En tragedia, terminó paseo para cumplir una promesa

Diego Raúl Ortiz viajaba con su familia al santuario del Señor de Los Milagros, cuando la buseta en que viajaban se fue a un abismo. Su esposa sobrevivió pero ni él ni sus cinco hijos aparecen.

Mirando las aguas turbulentas del río Cauca, Olga Teresita Ramírez aún no se explicaba cómo había sobrevivido al accidente del bus en el que viajaba con su familia (doce personas más el conductor), en el kilómetro 99 de la vía Medellín-Manizales, en el sector de La Bocana.

La mujer señalaba en el río, al que cayó el automotor, un pedazo de ventana frente a las piedras que le salvaron la vida. "Íbamos bien y, de pronto, el conductor dio un giro brusco por un tronco y nos fuimos al río -relató-. Yo me quité el cinturón y escuché gritar a mi hijo Mateo, de 7 años. Le decía que no sabía nadar y él me gritaba que saliera. Me escapé por una ventana pero la buseta terminó de hundirse y a mí me tiró contra las piedras", contó Olga en medio de quienes llegaron a ayudarla.

La buseta, que servía para transportar a grupos de mariachis, salió en la noche del domingo de La Ceja, oriente antioqueño, rumbo a Buga (Valle del Cauca).

Olga consiguió el transporte para cumplir una promesa de su esposo, Diego Raúl Ortiz, al Milagroso de Buga: ir hasta su santuario si conservaba durante más de un año su trabajo como archivista en la Secretaría de Minas, de la Gobernación de Antioquia.

"El viernes salió a vacaciones, así que decidimos irnos con los niños", recordó la mujer, refiriéndose a Paola, de 16 años; Alejandro, de 14; Sara, de 12; Carlos, de 10, y Mateo, de 7. Además de ellos, al paseo familiar se unieron tres hermanas de su esposo, Ana, Virgelina y Marta, el padre de su marido, Alfonso Ortiz, y otra familiar llamada Hermilia García. Todos, junto al conductor, Fernando Jaramillo.

Según testigos, el sitio del accidente es uno de los más peligrosos de la vía por la falta de visibilidad en las noches y la cercanía con el río Cauca.

Ayer, al cierre de esta edición, Olga reconoció en la morgue de La Pintada (Antioquia) los cuerpos de Marta y Virgelina, sus cuñadas. Fueron encontradas 16 kilómetros aguas abajo del sitio del accidente, donde los organismos de socorro de Antioquia y de la Policía de Carreteras buscaban la buseta accidentada y a los demás ocupantes.

Una carretera de triste pasado La carretera Manizales-Medellín tiene antecedentes dolorosos: el 13 de noviembre de 2007, cinco miembros de una misma familia fallecieron cuando la tractomula en que se movilizaban cayó al río Cauca, a pocos kilómetros del municipio de Filadelfia, occidente de Caldas. Carlos Garzón, de 45 años, el conductor del vehículo y su esposa, Laura Erika Santa, de 26 años, y sus tres hijos, Valentina de 11 meses; Andrés David Garzón, de 12, y Yésica, de 14, fueron las víctimas mortales.

Y hace unos diez años, un bus afiliado a Flota Occidental cayó al río Cauca y sus cerca de 40 ocupantes perdieron la vida, con un balance similar: solamente sobrevivió una persona, esta vez un hombre, porque fue expulsado del carro por una ventana, durante la caída al abismo.

MEDELLÍN Y MANIZALES

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
16 de junio de 2009
Autor

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