Los organismos de socorro encontraron hoy martes cuatro cuerpos en inmediaciones de los municipios de Támesis, Jericó, Salgar y el corregimiento Bolombolo, a más de 40 km del sitio del siniestro.
Hasta el momento, la familia ya identificó a dos de ellos.
Se trata de Diego Raúl Ortiz, el padre de los cinco menores y quien organizó el viaje desde La Ceja, oriente antioqueño, hasta Buga, en el Valle del Cauca. Además, de una hermana identificada como Virgelina Ortiz.
Los otros dos cadáveres son transportados hasta la morgue de La Pintada para su identificación. El lunes, otros dos cadáveres fueron recuperados.
En la buseta, viajaban 12 personas de una misma familia y el conductor.
La única sobreviviente, Olga Teresita Ramírez, se encuentra en el hospital de La Pintada. Los organismos de socorro continúan con las labores de búsqueda de los otros seis cuerpos.
Querían visitar el santuario del Señor de Los Milagros de Buga El pedido de mantener el empleo llevó a Diego Raúl Ortiz y a su familia a emprender el viaje. Pero en el camino, la buseta se fue a un abismo. Su esposa sobrevivió pero sus cinco hijos no aparecen.
Allí, en el kilómetro 99, en un sector conocido como La Bocana, de la vía entre Medellín y Manizales, doña Olga Teresita Ramírez, la única sobreviviente, recordaba los gritos de su hijo mientras esperaba alguna noticia de toda su familia, que en la madrugada de este lunes desapareció cuando el bus en el que viajaban se fue al Cauca.
Ella logró sobrevivir. "Aún no se cómo", dijo doña Olga mientras señalaba un pedazo de ventana que quedó a orillas del río frente a las piedras que le salvaron la vida.
"Íbamos bien y de pronto el conductor dio un giro brusco por un tronco que había y nos fuimos al río. Yo me quité el cinturón y empecé a escuchar gritar a mi hijo. Le decía que no sabía nadar pero me gritaba que saliera. Me escapé por una ventana pero la buseta terminó de hundirse y a mí me tiró a las piedras", contó doña Olga en medio de un abrazo de varios familiares que llegaron en su ayuda.
La buseta, de tipo escolar y que servía para transportar grupos de mariachis, salió la noche del domingo rumbo a Buga, en el Valle del Cauca.
Doña Olga fue la encargada de conseguir el transporte para cumplir una promesa de su esposo, Diego Raúl Ortiz, al Milagroso de Buga: ir hasta su santuario si conservaba durante más de un año su trabajo como archivista en la Secretaría de Minas de la Gobernación de Antioquia.
"Y el viernes salió a vacaciones así que decidimos irnos con los niños", agregó la mujer quien recordó la felicidad de sus hijos, antes de salir.
Además de los pequeños, al paseo familiar se unieron tres hermanas de su esposo identificadas como Ana, Virgelina y Marta. También, el padre de su marido Alfonso Ortiz y una familiar llamada Hermilia García. El conductor que llevaría cumplir la promesa era Fernando Jaramillo.
Según el mayor Jerson Fajardo, comandante de la Policía de Carreteras de Antioquia, la causa principal del accidente fue un tronco que estaba ubicado en la vía y que hizo perder el control de la buseta al conductor.
Incluso, según algunos testigos, el sitio del accidente es uno de los más peligrosos de la vía por la falta de visibilidad en las noches y la cercanía con el Río Cauca.
Doña Olga y sus familiares dejaron por un rato de ver las turbulentas aguas del Cauca para irse hasta la morgue de La Pintada, donde estaban los dos cuerpos recuperados el lunes.
Una de los cuerpos, el de Marta, hermana de Diego, fue encontrado a 16 kilómetros aguas abajo del sitio del accidente donde personal de organismos de socorro de Antioquia y de la Policía de Carreteras trataban de buscar la buseta accidentada y los demás ocupantes.
"Yo no conservo las esperanzas de verlos con vida. Yo estoy aquí por un milagro de la Virgen Auxiliadora y si ella quiso que siguiera viviendo entonces voy a tener fuerzas para afrontar esto", dijo doña Olga antes de volver al sitio del accidente para esperar el rescate de los suyos.
Una carretera con un triste registro La carretera Manizales - Medellín tiene un triste récord de tragedias.
El 13 de noviembre de 2007 cinco miembros de una misma familia fallecieron cuando la tractomula en que se movilizaban cayó al río Cauca, a pocos kilómetros del municipio de Filadelfia, occidente de Caldas.
Por fortuna y a diferencia del accidente de este fin de semana, los cinco cuerpos se pudieron rescatar porque quedaron aprisionados en la cabina de la tractomula, la cual quedó sumergida dentro del río.
Y hace unos diez años, un bus afiliado a Flota Occidental cayó al río Cauca y sus cerca de 40 ocupantes perdieron la vida y la historia se repitió: solamente una persona, esta vez un hombre, sobrevivió porque fue expulsado por una ventana del carro durante la caída al abismo.
MEDELLÍN Y MANIZALES
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