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Infancia en la oscuridad: así es la vida de un menor de edad trabajador de una mina de carbón

Tiene 15 años y desde hace tres se gana la vida a 90 metros bajo tierra. EL TIEMPO lo acompañó en una de sus jornadas. Es sólo uno de los 8.499 que según la OIT, viven de la dureza de este oficio.

Mide 1,60 metros de estatura y pesa 45 kilos. En su rostro, blanco y de mejillas rojas, un incipiente bigote empieza a brotar.

El niño, de manos fuertes y callosas, se ajusta el casco rojo, de plástico, que cubre su cabeza y se monta en un coche metálico operado por un sistema eléctrico. Es el medio que lo llevará hasta el fondo de la mina de carbón, donde trabaja de lunes a sábado, de 7 de la mañana a 5 de la tarde.

"Mi papá es minero y mi abuelo también lo fue", cuenta. Sus hermanos mayores son sus compañeros de trabajo.

En la región donde vive, en el departamento de Cundinamarca, casi todas las familias derivan su sustento de la minería. Y por eso, según él, nunca se le ha ocurrido otra cosa que trabajar en las entrañas de la tierra, cargando carbón.

Aunque su apariencia es frágil, sus brazos son fuertes. Cómo no, si todo el día debe cargar una carretilla llena de carbón por entre un túnel estrecho, pantanoso. El oxígeno se pierde, pero él ya se acostumbró.

"Cada carga puede pesar hasta 60 kilos. Yo recojo el carbón que pican los otros mineros y lo echo en la carretilla. Soy un mulero", relata con una voz tímida al explicar en qué consiste su misión. Luego, deposita lo recogido en un coche metálico que lleva la carga a la superficie.

Aunque el Gobierno ha diseñado un sistema para evitar que los menores trabajen en las minas -que incluye sanciones para los propietarios de estos lugares y hasta el sellamiento definitivo-, aún es posible encontrar niños laborando en la minería.

Eso lo reconoce y lo lamenta Íngrid Rusinque, subdirectora de Intervenciones Directas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), líder de los procesos de resocialización de los menores trabajadores, para quien lo más importante es que estos niños vuelvan a estudiar.

Sin embargo, según ella, actualmente no hay reporte de niños trabajando dentro de los socavones, sino fuera de estos, en otras labores, gracias a la presión de las autoridades y al compromiso de las compañías mineras.

No obstante, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la problemática está vigente. Eso lo corrobora la Fundación Hilos de Oro, que adelanta proyectos en zonas mineras, con niños y mujeres embarazadas.

Jorge Martín, su presidente, afirma que los niños mineros existen por su situación de pobreza y porque hay demanda en algunas minas. Además, según Martín, les pagan sueldos irrisorios y los buscan por su estatura baja, ideal para adentrarse en los socavones.

Liliana Obregón, coordinadora nacional del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT, añade que esta situación sigue presente por una herencia cultural y por la necesidad de ayudar económicamente a sus familias. Y, sobre todo, porque estos niños se acostumbran a tener dinero para comprar sus cosas, como ropa, electrodomésticos y teléfonos celulares.

Sin ganas de estudiar Actualmente, no hay cifras que establezcan cuántos niños están vinculados a esta actividad. Según la OIT, basada en la Encuesta Nacional de Hogares del Dane del 2007, en Colombia hay 8.499 niños trabajando en minas y canteras, explotando oro, esmeraldas, carbón y arcillas. Sin embargo, la Universidad Nacional de Colombia calculó en el 2003, a través de su estudio Del socavón a la vida, que podría haber 200 mil menores ejerciendo este trabajo.

Es mediodía y el joven minero sale del socavón. Es hora del almuerzo. La luz del sol lo obliga a rascarse los ojos.

Para él, trabajar en una mina no es grave ni malo ni bueno. Es su trabajo, y lo único que tiene planeado hacer el resto de su vida. "Estudié hasta quinto de primaria - récord en su familia-. La verdad, no quiero volver al colegio porque no me gusta estudiar".

Por estos días hay preocupación entre los trabajadores del carbón, porque los precios se bajaron a la mitad. Y él no es ajeno al problema. Algunos días lo devuelven, porque no hay mucho que hacer, y eso lo inquieta, pues puede que no tenga plata para las cervezas del fin de semana y para el mercado familiar.

En Boyacá quieren ser como los patrones En el departamento de Boyacá las autoridades han reconocido que los niños mineros trabajan en las noches para evadir los controles de las autoridades.

Y aunque actualmente en el municipio boyacense de Muzo unos 1.000 niños que trabajaban en minas de esmeraldas -o en riesgo de trabajo- hacen parte de un proyecto educativo de la Fundación Telefónica y están estudiando, la problemática no ha desaparecido.

Patricia Fajardo, de la Asociación de Jóvenes Cristianos (ACJ), entidad que desde el 2004 adelanta un proyecto con niños mineros de Muzo, con la Fundación Telefónica, sostiene que los niños ya no se meten a las minas debido a la vigilancia.

Sin embargo, siguen en la actividad, en lo que se conoce como 'guaqueo': escarban la tierra en busca de esmeraldas. Lo hacen, según ella, solos o en compañía de sus padres.

Estos los llevan a trabajar -explica Fajardo- porque allí existe la creencia de que traen buena suerte y que gracias a su compañía se podrán encontrar esmeraldas (enguacarse).

Tania López es profesional en trabajo infantil, funcionaria del Icbf y también ha trabajado varios años en la región. Y por eso puede decir que mientras haya esmeraldas habrá niños detrás de ellas.

López considera que además de la deserción escolar, lo que más preocupa es que estos niños sueñan ser como los grandes empresarios de la esmeralda del occidente de Boyacá. "Quieren parecerse a los llamados patrones, tener dinero, poder y mujeres. No edifican un proyecto de vida y el estudio no es una prioridad", sostiene Mejía. Y añade que la situación de los niñas no es menos grave.

"Crecen queriendo ser las mujeres de los esmeralderos y se embarazan a muy temprana edad", puntualiza.

Trabajan 16 horas diarias Los riesgos Están expuestos a accidentes y a químicos que pueden atentar contra su salud. Se les vulneran los derechos a la educación, a la salud y a la recreación.

¿Cuántos son? El más reciente reporte del Dane (2007) encontró que hay 8.499 niños trabajando en minas y canteras, explotando oro, esmeraldas, carbón y arcillas.

Dura labor 16 horas diarias es el promedio de trabajo de la mayoría de niños en las minas. El 42,5 por ciento de los menores trabajadores está desvinculado del sistema escolar, entre estos los mineros, según lo ha establecido la OIT.

¿Dónde están? Están ubicados en regiones de vocación minera, como Boyacá, Cundinamarca, Antioquia, Caldas, Cesar, y Nariño. En esos departamentos se han centrado los proyectos de erradicación del trabajo infantil, a través del Icbf.

Preocupa la situación de las niñas trabajadoras En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemoró el pasado viernes, se debatió especialmente la situación de las niñas trabajadoras. Según la OIT, su problemática es menos visible que la de los hombres y su remuneración es menor.

Y en algunas labores, como las domésticas, muchas no reciben ninguna contraprestación.

Se dedican también a trabajos como el comercio informal, la agricultura y la explotación sexual comercial.

Según la OIT, en el mundo hay unos 100 millones de niñas trabajadoras. Niños y niñas suman 200 millones. Según las más recientes cifras del Dane en Colombia, hay por lo menos 787.000 niños entre los 5 y los 17 años vinculados a actividades laborales. A ellos se suman otros 841.733 que desempeñan oficios del hogar por más de 15 horas a la semana.

JOSÉ ALBERTO MOJICA P. REDACCIÓN VIDA DE HOY

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
13 de junio de 2009
Autor

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