Desde la caÃda de las captadoras, el Hospital Psiquiátrico San Rafael ha registrado un aumento en la atención de personas con desequilibrios o alteración en los nervios.
MarÃa Eugenia, una empleada oficial de 42 años, vivió la peor pesadilla de su vida cuando se enteró que habÃa perdido los 50 millones de pesos invertidos meses atrás en DRFE."Para mi fue un verdadero caos, estuve al borde la locura, pero gracias a la ayuda psicológica de un especialista y al apoyo de mi esposo y mis dos hijos puede salir adelante", confiesa esta mujer, para quien fue necesario buscar en la soledad el refugio a sus penas y hasta decidió retirarse temporalmente de su empleo en busca de consuelo.La situación de MarÃa Eugenia es sólo una de las que siete meses después del desplome de las 'pirámides', en Pasto comenzó a evidenciar el impacto que dejó en muchos ciudadanos la pérdida de grandes capitales, vehÃculos y hasta propiedades.La angustia, la depresión y la ansiedad de afrontar las deudas, incrementaron la demanda en el servicio de consulta externa en el Hospital Psiquiátrico San Rafael de Pasto.Durante el 2008 consultaron 2.900 pacientes, mientras en lo corrido de este año han acudido al centro asistencial 2.000 personas.La directora cientÃfica del hospital, Ximena Mayorga, dice que hace unos meses todavÃa habÃa esperanzas de recuperar los dineros, pero ahora se acabaron por completo.Los pacientes en su mayorÃa son adultos de ambos sexos, no todos ellos son tan juiciosos a la hora de continuar con el tratamiento, "a veces vienen una sola vez y no vuelven, pero la idea es que deben continuar hasta lograr su recuperación total", explica Mayorga.El estado de depresión va desde leve hasta severo, pero su recuperación depende básicamente del impacto y de la red de apoyo para superar la dificultad.La cosa no es tan sencilla, dice Iván Jesús MartÃnez, quien dedicó 40 de sus 67 años al transporte. Confiesa que, ilusionado con las altas ganancias que ofrecÃa Mar del Plata, una de las 30 pirámides que de la noche a la mañana abrieron sus puertas en Pasto, vendió una tractomula modelo 2001, una casa en Ipiales y una finca ganadera en el municipio de Guachucal, al sur de Nariño. Perdió unos 2.000 millones de pesos. Al principio el impacto no fue tan duro, pero a medida que pasaron los dÃas se sumió en una crisis nerviosa muy grave."Mi mujer me tuvo que llevar a un psiquiatra y luego de dos meses de tratamiento me pude recuperar", dice el hombre, quien ahora considera que no será fácil recuperar lo que construyó durante tantos años de esfuerzo, pero lo más importante es que "tengo salud y ganas para comenzar de nuevo, esta experiencia me enseñó que la ambición solo conduce al desastre".De la mano de la crisis económica generada por las pirámides están las separaciones en los matrimonios "porque el esposo o la esposa no le contaron a su pareja que habÃan invertido la plata en una captadora", dice la director del Hospital San Rafael.Sin embargo, cada historia clÃnica tiene su particularidad. No faltan los conflictos suscitados por herencias al descubrirse que algún miembro de la familia entregó todo el patrimonio y los seres queridos se lo están cobrando. Preocupan los suicidiosPero no solo las consultas se ha incrementado. Los suicidios en la capital de Nariño preocupan a las autoridades de salud. Un informe del Observatorio del Delito señala que hasta mayo del año en curso se habÃan quitado la vida 20 personas, nueve más que en el mismo periodo de 2008.El factor económico, es una de las principales causas, pero también llama la atención que las personas toman la fatal decisión por peleas y discusiones entre parejas. A su vez el suicidio de menores de edad disminuyó. PASTO
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