Por alguna extraña razón, tal vez ligada a los genes, los hombres se relacionan con su pene como si este tuviera cerebro propio y no les perteneciera.
Es más, muchos están convencidos de que en sus vidas es él quien literalmente manda la parada, a grado tal que se les oyen frases con las que le confieren identidad propia, como "Él es una fantasÃa", "Él nunca me deja quedar mal" o "Es que está asustado".
Más que identidad, digo, ¡le otorgan ciudadanÃa! No por otra razón acaban dándole nombre propio o asignarle un mote, como 'Pepe', 'Muñeco', 'El Gustador' o 'El Perezoso'.
Esto sà que me parece curioso, pues las mujeres rara vez le ponemos apodo a lo nuestro; es más, me produce risa solo pensar en algo como 'La CarnÃvora' o 'La Depredadora' o referirse a ella como si se tratara de una persona (la inquieta 'Loli' hoy quiere descansar). ¡TonterÃa! Entiendo que no debe ser fácil tener algo ahà afuera como un apéndice sometido al escrutinio, y en ocasiones al escarnio; de hecho, creo que muchos tratan a su pene como un amigo porque los ayuda a diluir la responsabilidad de su propia sexualidad y, en ocasiones, a justificar sus malas tardes.
Es que complicada la tienen cuando su 'mejor amigo' no funciona como esperan simplemente porque incluso desde Marte puede evidenciarse el desgano de un pene desobediente. Eso no se puede ocultar, como tampoco la consecuente vergüenza de un tipo que desnudo no encuentra a quien más culpar que a 'Muñeco'.
Puede que esto les ahorre algo de ansiedad, pero a la postre insistir en tratar al pene como un huésped de la planta baja del cuerpo también les niega posibilidad de goce. Es hora de que los señores controlen su pene y no al revés. Que lo traten como parte suya, que entiendan que si tienen pánico, 'Pepe' también lo tiene, y que podrán engañar a muchas pero jamás a su pene.
Asà que les recomiendo que empiecen a tener un tú-a-tu con él, que lo conozcan mejor y que se preocupen por saber cómo funciona mejor. Más temprano que tarde entenderán lo que pregonaba la sexóloga Barbara Keesling: "Cualquier hombre puede convertirse en un gran amante si comprende que su mayor potencia sexual reside en su habilidad para controlar y comprender su propio pene".
Nunca es tarde para reencontrase con él, si es necesario busque ayuda, recuerde que si a usted le gusta su pene, a su pareja también le gustará. Asà que a dejar la bobada, señores: va siendo hora de que antes de buscar bajo nuestras faldas exploren primero lo suyo. Eso sÃ, permÃtanme reivindicar una ventaja: si una mujer no funciona o queda insatisfecha, solo ella lo sabe con certeza. Hasta luego.
ESTHER BALAC ESPECIAL PARA EL TIEMPOÂ Â Â Â
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