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Con paro nacional y una marcha en Lima continúan las protestas indígenas en Perú

Buscando la derogación de las llamadas 'leyes de la selva', grupos indígenas y de izquierda adelantan el paro y convocaron una protesta este jueves en Lima.

Como parte del paro nacional, que también busca protestar por la represión policial de un bloqueo a una carretera la semana pasada que dejó 33 muertos, centenares de indígenas obstruyen este jueves una carretera y un puerto fluvial en la selva de Perú. Varios grupos de aborígenes comenzaron una movilización pacífica en un tramo de la carretera a la ciudad selvática de Yurimaguas, en la región de Loreto, dijo un portavoz policial.

Según el diario 'La República', unos 2.000 agentes de la policía especializada rodeaban las ciudades aledañas al tramo tomado por los aborígenes.

Además, el puerto fluvial de La Ramada, en Yurimaguas, estaba paralizado, informó 'CPN Radio'. En esa localidad, la jornada de paro comenzó con una misa en honor a los policías y civiles fallecidos en los choques y una marcha pacífica con banderas blancas en demanda de "la paz social de los pueblos que luchan en defensa de la Amazonía", informó la Coordinadora Nacional de Radio (CNR).

En otra regiones del país, como Madre de Dios, Arequipa, Cuzco, Tacna, Chiclayo y Ayacucho, también se han registrado protestas, hasta ahora pacíficas.

Disturbios en Lima y marchas en otras ciudades La marcha en Lima, convocada por organizaciones sindicales, universitarias y civiles, transcurrió de modo pacífico en Lima, hasta que trató de dirigirse al Palacio de Gobierno.

Mientras que los líderes de la manifestación -en la que participaron unas 10.000 personas- dialogaban con los policías que formaban la línea que les cortaba el paso, un grupo de jóvenes rompió el cerco policial y comenzó a correr en dirección al cercano Parlamento.

Al llegar a la línea de policías que, con apoyo de caballos, creaban una nueva línea frente al Congreso, los manifestantes trataron de rodear este segundo cerco, momento en el que los agentes, que según fuentes oficiales eran unos 1.000, comenzaron a lanzar gases lacrimógenos.

El trabajo de la policía, que también realizó varias detenciones mientras enfrentaba nuevas escaramuzas con los manifestantes, finalmente dio sus frutos. Los manifestantes -que según dijo el líder de la Confederación General de Trabajadores del Perú, Mario Huamán, son "la reserva moral del país frente a la intransigencia del Gobierno"- quedaron dispersados en calles transversales, desde las que continuaron sus arengas.

En el resto de las principales ciudades del país las marchas también fueron numerosas, aunque no derivaron en episodios violentos.

En Arequipa, 10.000 manifestantes entre obreros, estudiantes y representantes indígenas marcharon hasta la Plaza de Armas de la ciudad, donde arrojaron huevos a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat).

Unas 5.000 personas se reunieron en Ayacucho, en la sierra andina, mientras que a orillas del lago Titicaca, en la ciudad de Puno, también miles de personas exigieron la renuncia del gabinete de ministros y la derogatoria de las polémicas leyes que causaron un estallido de protestas de los nativos amazónicos.

Los diálogos están atascados Precisamente, el primer ministro de Perú, Yehude Simon, afirmó el jueves en una reunión con la prensa extranjera que la comisión de diálogo prevista para estudiar las demandas de las comunidades amazónicas excluirá a la mayor organización indígena de las conversaciones.

Según Simon, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) "pateo el tablero" de las conversaciones con el Gobierno, lo que provocó que el viernes pasado se iniciaran los enfrentamientos que derivaron en 24 policías y nueve indígenas muertos.

Ante esa situación y con el presidente de Aidesep, Alberto Pizango, asilado desde el martes en la embajada de Nicaragua, Simon anunció que se convocará a los "verdaderos apus", los jefes de los distintos grupos amazónicos.

Por otra parte, y mientras los manifestantes se enfrentaban en Lima con la policía, en el Palacio de Gobierno juraban su cargo dos nuevos ministros, con lo que se cierra la 'mini-crisis' desatada por la renuncia de la ministra de la Mujer, Carmen Vildoso, en protesta por el manejo del Gobierno a los disturbios en la Amazonía.

La nueva ministra de la Mujer es Nidia Vílchez, hasta ahora titular de Vivienda, mientras que la cartera que deja Vílchez la ocupará Francis James Allison, hasta ahora alcalde del distrito limeño de La Magdalena.

LIMA (Efe)

Publicación
eltiempo.com
Sección
Internacional
Fecha de publicación
12 de junio de 2009
Autor

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