La tragedia estremecedora del incendio de una guarderÃa infantil en el que perecieron incinerados medio centenar de niños, en la ciudad de Hermosillo (estado mexicano de Sonora), el pasado 6 de junio, sugiere escenas horrendas que vuelven una y otra vez a nuestras mentes. Y preguntas que atormentan. ¿Cómo fue posible que ocurriera semejante desgracia? ¿Hasta dónde ha llegado la negligencia de nuestra sociedad con su niñez? ¿Nos hemos convertido en qué? O peor ¿en qué nos han convertido a los seres humanos las inhumanas polÃticas que se adueñaron del mundo con el triunfo de la doctrina neoliberal? ¿En tristes autómatas, que se conmueven ante una desdicha de esta magnitud con las mismas convulsiones insensibles de un epiléptico? Muy flemático, como si estuviera promocionando el lanzamiento de un remedio contra la caspa, el procurador general mexicano explicó ante el micrófono que, habiendo investigado el Gobierno con severa rigurosidad las causas de la tragedia, se llegó a la feliz conclusión de que no hubo ninguna intención criminal, pues el causante del incendio habÃa sido el aire acondicionado defectuoso de unas bodegas de papel aledañas a la guarderÃa, que son propiedad oficial de la SecretarÃa de Finanzas de Sonora.
Respiremos aliviados. Ya tenemos al culpable de la tragedia, los padres pueden enterrar a sus niños en una fosa común y seguir con sus vidas insignificantes. Es lo que se deduce de las palabras escuetas del procurador mexicano.
Pero ¿cómo aceptar que el culpable del horror es un sistema de aire acondicionado en malas condiciones, sin formular algunos reparos a las conclusiones con que el gobierno mexicano ha querido ponerle punto final al desgraciado suceso y hacerle el quite al dolor incurable de los padres y familiares de los niños sacrificados? Que el aire acondicionado en malas condiciones fuese la causa material del accidente no implica que sea el criminal. Hasta donde he podido indagar, la casa en la que funcionaba la guarderÃa no era el sitio más a propósito para albergar niños. No tenÃa por qué estar al lado de unas bodegas que no les garantizaban a sus pequeños vecinos las menores condiciones higiénicas para el cuidado de su salud y que representaban para los niños un riesgo mortal, como al fin ocurrió. Por otra parte, los niños tampoco estaban bien cuidados por los adultos que manejaban la guarderÃa. La investigación no parece haberse interesado en indagar por qué nadie intentó sacarlos cuando comenzó el incendió. ¿En manos de quién estaban esos inocentes? La privatización, tan encomiada por la doctrina neoliberal como el eje del éxito en la vida, tiene mucho que ver en la tragedia de los niños de Sonora. La conversión en negocio privado de servicios sociales (la salud, la protección de la infancia), que son responsabilidad exclusiva del Estado, trae como consecuencia inevitable horrores semejantes al que comentamos. La negligencia es, en el neoliberalismo, un factor de ganancias. La guarderÃa de Hermosillo, como la han calificado los habitantes de esa ciudad, "era un lugar de mala muerte, como hay tantas guarderÃas en México". ¿Y es concebible que niños, hijos de madres trabajadoras, puedan ser confinados, durante los horarios laborales de sus padres, en lugares de mala muerte? Por supuesto que eso es posible dentro de la concepción neoliberal. Es un buen negocio y esto lo justifica todo. En la guarderÃa de Hermosillo era, o es, socia una prima de la esposa del presidente de México, don Felipe Calderón, por lo que cualquier responsabilidad que los socios de esa "guarderÃa de mala muerte" pudieran tener queda descartada, como lo ha dicho el citado procurador: "Si hubo delito, no habrá personas detenidas, ya que no está configurado como un delito grave". Desde luego. ¿Qué delito grave puede haber en la muerte de cuarenta y cuatro niños por incineración y por asfixia? ¿Y a quien le importará que diez mil padres de familia de Hermosillo desfilen en protesta por las pésimas condiciones en que los empresarios privados se ocupan de "proteger" a la infancia? El gobierno neoliberal mexicano ha sido enfático en asegurar que esa "protección" continuará a cargo de guarderÃas privadas, y que ya se adoptaron medidas para sancionar al perverso aire acondicionado de las bodegas oficiales de Hermosillo. El negocio debe continuar.
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