Se trata de 'Grandes mitos de la historia de Colombia', en el que el economista pone en tela de juicio sucesos que prometen provocar a más de un historiador.
Mientras adelantaba las investigaciones para su libro 'Al oÃdo del rey', sobre el hecho de que, en ausencia de Fernando VII, Colombia puso un rey virtual en España cuando JoaquÃn de Mosquera y Figueroa fue presidente de la tercera regencia española, el ex congresista y economista Pablo Victoria encontró la semilla de su nuevo libro 'Grandes mitos de la historia de Colombia'.
En él, Victoria cuestiona 13 episodios de la historia de nuestra Independencia que prometen provocar a más de un historiador.
¿Hay en el fondo una intención de entablar polémica con algunos historiadores? No tanto una pelea con los historiadores. Lo que no se puede hacer es falsificar la historia para crear el amor a la patria. Lo que descubrà a lo largo de estas investigaciones fue que hay muchos especialistas nuestros que han endiosado demasiado a los patriotas, a los independentistas y creado una mitologÃa en torno a ello.
¿Cuál es el mito alrededor de Antonio Nariño? Cuando era juez en Bogotá, JoaquÃn Mosquera y Figueroa fue la persona que condenó a Antonio Nariño a diez años de cárcel por robarse los diezmos de la iglesia Católica, y no por los tales Derechos del Hombre. Nariño efectivamente los tradujo. Imprimió 200 ejemplares, pero no circularon. El mismo Nariño confesó, según archivos primarios que consulté en Colombia, Venezuela y España, que quemó 198, guardó uno y el otro se lo dio a un amigo. Entonces esos derechos no circularon en la Nueva Granada. Es puro cuento que, súbitamente y después de publicar los Derechos del Hombre, los colombianos supimos que no tenÃamos derechos y que, a partir de eso, comenzaron los movimientos independentistas. A Nariño lo condenaron por una indebida apropiación de fondos públicos.
¿Y el suceso del florero de Llorente y las multitudes? Es mentira que fueron diez mil personas las que salieron a protestar contra España. No fueron sino 70 tipos los que se metieron en el cabildo y vociferaron mientras estaban agolpados. En la plaza (hoy Plaza de BolÃvar) habÃa otros noventa, más o menos. El mismo Acevedo y Gómez lo reconoció en una carta. El 20 de Julio ocurrió durante un dÃa de mercado y la gente no apoyó esa revuelta: apenas se formó el lÃo arrancó a correr.
Usted desvirtúa el llamado imperio esclavista español en su libro. En últimas, ¿usted hubiera sido partidario de seguir bajo el dominio español? No. Tan solo soy un notario. Cuando se habla del yugo español, pues no lo hay. La rosca criolla en 1799 dominaba todo el cabildo de Santa Fe de Bogotá; era la dueña de la polÃtica local. Además, el Presidente de Panamá, el Subsecretario de Hacienda, el Comandante de la Flota Española y el Virrey de México, entre otros, eran criollos. Entonces uno se pregunta ¿dónde estaba la opresión (que se supone es la negación del acceso a los altos cargos públicos)? ¿Dónde estaban la discriminación y el yugo? Grandes mitos de la historia de ColombiaPablo VictoriaPlaneta242 páginasÂ
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