Jorge Horacio Escudero, nacido en MedellÃn, sin permiso de residencia legal en España, salvó a una mujer de unos 80 años del fuego que consumió un asilo en la mediterránea ciudad de Valencia.
"Yo estaba parado en la esquina cuando cayó a mi lado un pedazo de persiana ardiendo", contó Escudero a EL TIEMPO.
"Miré para arriba y vi el fuego por la ventana, timbré en los citófonos y, cuando me abrieron, avisé a todo el que pude y subà adonde habÃa visto las llamas. Me alcé al hombro la señora que estaba en silla de ruedas y, con ayuda de la mujer que la cuidaba y de otro hombre, empecé a bajarla por las escaleras", agregó.
Cuando descendÃa los cuatro pisos, llegó la PolicÃa. "Por mà no se preocupe que voy bien; mejor avÃsele a todo el mundo para que nadie se quede adentro", le dijo Escudero a un agente.
Una vez abajo, llevó a la octogenaria a una oficina, donde la sentaron en un sofá hasta que llegó la ambulancia. La anciana, que fue trasladada al hospital Casa de Salud de Valencia, sufrió intoxicación por humo y algunas quemaduras, pero su estado no es grave. Otras dos mujeres, de 74 y 35 años, también padecieron intoxicación.
El incendio tuvo lugar a las 8:50 de la mañana. El apartamento de la mujer que Escudero rescató fue consumido por las llamas.
Sin papelitos Jorge Horacio Escudero nació el 6 de diciembre de 1967 y llegó a España hace dos años y siete meses. Vive cerca de Valencia. "Hago de todo: instalo pisos, soy conductor, pintor, lo que salga", dice. Y, cuando cumpla los tres años aquÃ, pedirá el arraigo laboral. "No he pasado hambre, pero espero tener pronto los papeles para trabajar como debe ser".
Por ahora se las arregla con lo que consigue y con los 300 euros (cerca de un millón de pesos: la mitad del salario mÃnimo en España) que gana su esposa por cuidar una pareja mayor. "Mi mujer llegó hace cuatro meses", dice Escudero y aclara que no la veÃa desde que él viajó a España.
Tampoco ha visto a sus hijos, de 15 y 18 años, que viven en MedellÃn con los abuelos. "Queremos trabajar para traerlos", dice Escudero. Por eso reza. "Cada ocho dÃas en misa le pido a Dios que el gobierno nos dé los papelitos, para que no suframos tanto".
La carencia de documentos de residencia legal en España es una cruz para cientos de miles de inmigrantes. "Cuando, después del rescate, un policÃa me pidió los datos por si debÃa tomarme alguna declaración, me asusté", cuenta Escudero. "Él se dio cuenta y me tranquilizó: me dijo que no habÃa hecho nada malo, me felicitó y me aseguró que era algo bueno para mi paÃs".
La imagen del paÃs Escudero se alegra de colaborar para que la imagen de Colombia en España sea favorable. "Aquà pasan muchas pelÃculas feas, que seguramente venden, pero que ofrecen una imagen muy mala de nuestro paÃs", dice.
Por lo pronto, ha contribuido para que los españoles asocien el nombre de Colombia a su buena acción. "Al principio la gente me miraba como pasmada, en una reacción de miedo, pero luego me han buscado muchos periodistas. Incluso me han llamado de mi paÃs, algo que nunca me habÃa pasado, y me consiguió la Embajada de Colombia en España".
Un programa de televisión lo invitó a Madrid, pero él se negó. "Ese dÃa tengo un trabajito y no me puedo dar el lujo de perderlo", explica. El héroe debe responder por dos hijos en Colombia.
JUANITA SAMPERCorresponsal de EL TIEMPOMadrid
Publicidad
COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.