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Tres grafiteros hablan sobre su oficio y defienden su derecho a expresarse en la paredes urbanas

Pinturas de cuatro metros cuadrados y más con figuras llamativas y bien elaboradas aparecen casi a diario por las calles céntricas de Bogotá.

Lejos de ser el grafiti político, son obras cuidadas, abocetadas por computador en la casa o en el taller de artistas callejeros, cortadas sobre cartulina o acetato, radiografías viejas y hechas a punta de aerosol en cuanta pared blanca exista. El esténcil, una expresión estética (antiestética dirán algunos) tan seria que

Para unos derivación del grafiti, para otros una técnica tan antigua que se usaba en la Roma imperial. El caso es que ahí están para ser vistos, admirados u odiados.

'Toxicómano': busco muro bien ubicado

Toxicómano' (su nombre lo prefiere en el misterio) de 29 años, lleva 6 en el oficio de encontrar paredes y 'decorarlas' con sus esténciles. "Uno siempre mira por la calle. Un día ve alguna casa vacía con una pared que sirve, entonces pasa varias veces para asegurarse de que no viva nadie ahí y si lo compruebo, pinto en el muro", comenta.

El lío es que no se puede dejar pillar de la Policía. "Con ellos no se sabe: unos dejan pintar. Dicen: 'Paso en diez minutos y no lo quiero ver aquí'; otros no dejan y lo cogen a uno", explica.

Una de sus tácticas es pintar muy de mañana: "Si uno pinta a la vista de todo mundo, a veces la Policía pasa y no le hace nada porque al pintar a plena luz del día sin asustarse cuando los ve, piensan que uno tiene permiso", cuenta.

Su obra se ve en los muros de la transitada Avenida Eldorado. Otra táctica que emplea es el llamado 'bombing'. Se trata de salir a la media noche con un esténcil pequeño y escoger una calle céntrica. En un instante pone la cartulina o la radiografía 'dispara' el aerosol y sale rápido para la próxima pared. "Al otro día, los que saben de esténcil se dan cuenta de que uno estuvo haciendo", dice.

Este estilo es el más usado por muchos para pintar cajeros automáticos y teléfonos públicos.

'O me ven o me ven'

'Lesivo' (no da más datos) tiene 24 años y un taller de serigrafía y estampado, del que devenga su sustento. Pero lo que realmente ama es llenar paredes con sus esténciles: "Siempre ha sido mi manera de comunicar. Yo quería decir cosas pero era tan malo en todo. Entonces empecé a hacer esténcil". Hacer plantillas le permitía dedicarse con esmero y así superar las carencias que sentía respecto de su habilidad. Empezó cambiando el sentido de marcas conocidas, aunque por estos días anda de muro en muro con un extraño bestiario. Cuadros de dos por dos metros varios colores en los que se ven animales con características de hombres o al revés: "Los hago en cartulina. La bestia (parte humano, parte animal) es una metáfora del Estado y del sistema político. En teoría, pintar una pared está prohibido pero el Distrito ha abierto algunos espacios para hacer esténcil".

El proceso no cambia: hace la plantilla en cartulina, la pega en una pared, marca los contornos y luego quita la hoja y le pone el color a la pared. Aunque no tengan frases o haya una ideología específica, 'Lesivo' considera lo suyo un acto político: "Con el esténcil o me ven o me ven porque estoy exigiendo un espacio en la vida pública", asegura.

¿Le pareció ver un lindo gatito?

Giovanny Sánchez 'Tot' se ha dedicado a pintar gatos. Para él, ganador del Séptimo Salón Nacional de Arte en 2008 de la galería Casa Cuadrada, parqueaderos, puentes y lotes abandonados de la ciudad son un gran lienzo que le ha permitido pintar felinos y superhéroes surrealistas.

En el día o en las madrugadas, camina en busca de un hogar estable para sus obras de arte. "A los 13 años comencé a pintar gatos. Me lancé muy joven a pintar calaveras, gatos negros y los nombres de bandas de rock. Con los años pasé del metal al punk y luego al hip hop", cuenta.

'Tot' fue el nombre de un perro que Giovanny heredó de su padre. Cuando el canino murió, su nombre se convirtió en su firma ya conocida en el medio por ser la autora de los gatos.

"Son imágenes agradables que la gente necesita ver. Cuando me muera, voy a quedar en la memoria bogotana y colombiana de aquellos que crecieron viendo mis gatos".

La carrera séptima, la circunvalar y la avenida 26 son los lugares preferidos de Sánchez, pues cada una representa algo especial para él, "Me gusta ver mis gatos camino al aeropuerto; también por la séptima que es una vía arteria y camino mucho por ahí".

Giovanny también ha pintado sus gatos en la Galería Casa Cuadrada de Bogotá y por haber ganado el Salón de esa institución expondrá en la galería hermana de Zürich (Suiza) y tendrá una residencia artística de tres meses.

El esténcil tiene sus riesgos

Como pintar paredes no es legal si no se tiene permiso del dueño, hacer esténcil es algo que la Policía suele perseguir.

A muchos ciudadanos la práctica les parece de mal gusto y un abuso y un daño a la propiedad privada. Sus autores comentan que el riesgo no solo es pasar una noche tras las rejas, sino que algunas personas puedan tomarse la ley por su mano. También tienen que estar dispuestos a volver a pintar el muro del color original, si el dueño lo exige. La inversión no es poca. El aerosol más barato vale más de 6.000 pesos y se gastan muchos en los trabajos.

En contraste, algunos propietarios de negocios les piden dibujos o letreros, con lo que ganan algunos pesos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
6 de junio de 2009
Autor

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