Llamada originalmente Happy Go Lucky, es una pelÃcula centrada en su personaje, Poppy, una maestra de primaria que insiste en hacer feliz a todos los que la rodean.
Su vida transcurre entre las aulas, las discotecas, las tiendas de ropa y las librerÃas.
A veces se siente sola porque ha sobrepasado los 30 sin conocer a la pareja ideal, pero se refugia en su hermana menor y en su mejor amiga y compañera de apartamento. Sin embargo, el mayor altibajo se lo producirá un hombre mayor, amargado e histérico: su profesor de conducción.
El director Mike Leigh ha acostumbrado a su público a historias protagonizadas por personajes con pesadas cargas dramáticas, como sucedió en su anterior cinta, Vera Drake, el relato de una mujer mayor que practica abortos de forma ilegal en los años 50.
En la historia de La dulce vida, por momentos, parece que no pasara nada, pero el espectador necesita tiempo para digerir, incluso, los flemáticos chistes británicos.
Leigh, también escritor de la historia, obtuvo una nominación al Óscar en la categorÃa de guión original, mientras Hawkins se quedó con varios premios, entre ellos, el Oso de Plata del Festival de Cine de BerlÃn del año pasado.
Ella, empalagosa para muchos y brillante para otros, es la esencia de una cinta que deja el ambiente impregnado de esperanza y positivismo.
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