Se fue Kwai Chang Caine. Ese monje shaolÃn, calvito, casi frágil, obediente, pies descalzos, como dice Shakira, que inspiraba ternura y después fue un maestro del kung fu. Murió David Carradine, gran actor, que en Kung Fu enseñaba justicia, sabidurÃa, filosofÃa profunda, que luchaba contra el mal en el Lejano Oriente. Él nos inspiró nuestras primeras patadas voladoras, puños al aire y nos arrancó gritos de ¡yaaaa!, como si nos hubiéramos ganado el baloto o hubiéramos dormido con Elizabeth Taylor. ¿Ya? Es famosa esa frase del 'pequeño saltamontes' al sabio master Poe: "Maestro: ¿qué cosas son eternas?". -Eterno es el sol... eterna es la luna... Eterna es la sabidurÃa... Pero si Poe hubiera vivido aquÃ, habrÃa respondido: eterno es un gobierno de 8 años, flojo, que se quiere reelegir. Eterno es un referendo enredado. Eterno es un proceso de reparación de vÃctimas. Eterno es un juicio de 'parapolÃtica'... Eternas son las chuzadas del DAS. Pero eran otros tiempos, y el maestro ciego del templo ShaolÃn no imaginó lo que podrÃa pasar aquÃ.
Carradine: la vida no es eterna. Tal vez lo sea su obra y usted dejó pelÃculas y series magnÃficas. Lo que no se entiende es cómo un hombre de apariencia tranquila muere en extrañas circunstancias, desnudo, al parecer en un armario, colgado. Ni porque hubiera cometido cohecho, pequeño saltamontes. Un ser educado en el templo ShaolÃn tiene la sabidurÃa para no prestarse a esas prácticas corruptas, como ocurre según la Corte Suprema en la serie Reelección Fo, con el pequeño TeodolÃn, al que le dijeron que la gratitud es eterna, pero se paga con notarÃas.
Eternas también son las trampas polÃticas. Porque en la serie Reelección Fo solo van a condenar a los de un lado, los del cohecho pecho, pero los cohechiceros van a quedar impunes. ¿Será que como en Kung Fu, dentro de dos años se dirá: "Reelección Fo: la leyenda continúa?".
Ha muerto un grande. A uno le puede doler un poco que David Carradine haya dicho The End. Pero lo estremecen casos locales, cercanos, increÃbles. Este humilde ya estaba con el corazón marchito por la muerte de la niña AÃda Marcela Segura, por una bala perdida, disparada por la intolerancia perdida, en el barrio Los Alpes, en el sur de Bogotá. AllÃ, la guerra entre bandas provocó que el padre de uno de sus integrantes, que habÃa sido herido, saliera revólver en mano a perseguir a los otros y disparara. La bala dio en mi pequeña saltamontes, inteligente, suave en sus maneras, "estudiante ideal". Y, sobre todo, la esperanza y el amor de un hogar, donde sus padres están sin trabajo pero tenÃan a esa hijita que les decÃa que la pobreza no es eterna. Y los amaba.
La escena es de pelÃcula de horror. AÃda se aferró de la mano de uno de sus maestros, como una shaolÃn asida de Poe, para pedirle que no la dejara morir. Pero la herida era mortal. ¿Qué cosas son eternas, AÃda? El recuerdo, los bellos momentos de 17 años siendo una adorable niña. Pero eternos también parecen la ira, ese estilo de "anótenmelo a mi cuenta", esa violencia generalizada, el querer hacer justicia por mano propia. Por las armas mal portadas y las guerras juveniles hay dos hogares destrozados. Uno con su hijita en la tumba; el otro con un padre en la cárcel. Habrá que revisar, otra vez, el porte de armas en los civiles. Yo estoy a punto de entregar mi "chopo".
Y hay que revisar por qué hemos llegado a esta agresividad. Por qué aquà no hay pequeños saltamontes, sino pequeños sicarios, y no hay maestros Poe que los apacigüen. Estremece que uno de 16 años ayudó a matar a una abogada embarazada, en MedellÃn. Los menores se están armando y, a su vez, los están matando. No es solo la bala perdida, sino la generación perdida. Y en medio de todo, los dirigentes agarrados por el poder. Esperando que se disparen hasta las encuestas. Qué sociedad, ¿no? ¿Qué cosas son eternas? La violencia. Algo hay que hacer urgente, Gobierno, Iglesia, medios, hogares, maestros. Por AÃda y tantos más.luioch@eltiempo.com.co
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