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El poeta Carlos Framb relata lo que le significó asistir a su madre a morir dignamente

'El otro lado del jardín' es la crónica que relata detalladamente la manera, las motivaciones y los argumentos que lo llevaron a ayudarla en su partida.

Solo "una lucecita" le pedía a Dios, para sus ojos ya carentes hasta de sombras, Luzmila Alzate, la madre del poeta antioqueño Carlos Framb. Pero, tras una operación en la que la ciencia no fue capaz y la omnipotencia del creador tal vez no quiso devolverle "esa lucecita que ella necesitaba desesperadamente para seguir viviendo", la decisión estuvo tomada y no hubo marcha atrás.

A sus ochenta y dos años y con varios males que le impedían disfrutar en alguna medida de la vida, su único deseo era partir pronto y sin más sufrimientos; por eso, le dijo a su hijo: "Consiga pues, mijito, lo que hace falta", cuenta Framb en 'El otro lado del jardín', la crónica que relata detalladamente la manera, las motivaciones y los argumentos que lo llevaron a asistirla en su partida.

Sin embargo, este testimonio no se detiene allí, sino que se extiende y abarca  otro episodio igual o, tal vez, aún más conmovedor, pues mientras él conseguía y preparaba todo lo necesario, una idea se fue cristalizando en su mente: morir con su madre. Framb asegura que su condición de lector y escritor de poesía implicaba cierta cercanía al romanticismo como movimiento poético, que, entre otras cosas, plantea la muerte por amor; es decir, el suicidio junto al ser amado como la forma más bella de morir.

Algo de hedonismo El deseo de acompañarla en el viaje también se justificaba en la medida en que consideraba que la vida valía la pena solo si era placentera, apetecible y si se estaba disfrutando de ella. Por supuesto, contemplar la posibilidad de vivir sin su madre, le quitaba completamente el sentido y el gusto. "Afrontar ese duelo, esa pérdida, verme privado de la persona que yo más quería en el mundo, me parecía una prueba durísima, que sin duda me arrancaría de mi encuadre emocional", escribe el poeta.

Y aunque son dos los cocteles de morfina y somníferos que prepara Framb, el suyo no resulta tan efectivo como el que le brinda a su madre. No solo la sobrevive contra su voluntad, sino que además debe pasar cinco meses en prisión por el cargo de homicidio agravado, mientras se lleva a cabo un complicado proceso judicial.

Framb comenta que a veces se sentía en un escenario medio kafkiano por todo ese engranaje de juzgados y procedimientos sin fin. Aunque, claro, también estaba presente la tristeza por el hecho de tener una acusación tan grave sobre sus hombros, cuando en realidad lo que había ocurrido era que "se habían conjugado dos aspectos: por un lado, mamá enferma, vieja, deprimida y sin ganas de vivir. Por otro, yo, su hijo, con unas ideas muy claras sobre el derecho que asiste a una persona para decidir cómo, cuándo, dónde y por qué abandonar el mundo".

No es una apología Del otro lado del jardín es una obra que no solo narra la historia personal de Carlos Framb y su madre, sino que además  está repleta de alusiones y reflexiones filosóficas, literarias y cinematográficas con respecto a la eutanasia y al suicidio racional ¿como él mismo lo llama¿, aquel meditado, tranquilo y sin dramas que se presenta ante quienes acuden a él como una expresión de libertad y de dominio frente a la propia vida.

"No soy un apologista de la muerte o del suicidio, pero sí creo que el libro puede tener un efecto a nivel de la conciencia sobre un tema tabú y que ha sido tan mal visto por la sociedad. Podría servirles a otros para que sepan que esa puerta existe y que es legítima cuando la vida se vuelve un fardo, una carga o un sinsentido", dice Framb.

Y si bien es cierto que aborda y toca fibras muy delicadas sobre la existencia humana y la de Dios, su lenguaje impecable y bien medido logra conmover al lector, sin recurrir en ningún momento a estrategias sensibleras o al uso desmedido de adjetivos y palabras falsamente edulcoradas. Al final, queda claro que sobrevivió para darle un desenlace feliz a la historia con la escritura de este libro, pues se nota de lejos que el texto es un homenaje a la memoria de su madre y una catarsis de la experiencia de ayudar a morir por amor.

'El otro lado del jardín'Carlos FrambPlaneta  

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
5 de junio de 2009
Autor
Melissa Serrato Ramírez Redactora De El Tiempo

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