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Pep Guardiola: el gladiador

Cuando Maximus Decimus Meridius, el gladiador, caminó hasta el centro de la arena ignoraba lo que le iban a soltar. Pero él estaba mentalmente preparado para lo que viniera. Por eso, lo primero que hizo, cuando lo embistieron 14 carrozas armadas de afilados cuchillos, fue mirar. Y mirando descubrió la dirección de los cuchillos y pudo esquivarlos. Idéntica estrategia adoptó cuando lo que se le vino encima fue un gigantón acompañado de seis tigres. El gladiador no atacó sin antes haber mirado, y al mirar comprendió que su mejor defensa no sería la embestida atarantada sino el esguince.Un poco antes del partido final de la Copa de Europa, Pep Guardiola, técnico del Barça, envió un mensaje de texto a su amigo Santi Padró, en el cual le pedía un favor no futbolístico. Quería que mezclara escenas de la película El gladiador, de Ridley Scott, con jugadas de los 24 jugadores de su equipo, a fin de comunicarles un mensaje contundente ¡vinceré! que el Pep tomó prestado del enjundioso Turandot de Puccini.Y el crescendo del aria terminó de elevar la moral de los del Barça, que no salieron a imitar a los leones del Manchester, sino al gladiador. Esperaron en sus puestos al enemigo para descifrar con exactitud la dinámica de sus movimientos, recordando, no de manera racional sino emocional, los versos iniciales del Nessum dorma: ¡Que nadie duerma!Pep intuyó, quizás, que estar alerta convenía más que volcarse sobre el contrario despilfarrando las primeras energías. De manera que lo que aún celebran los alegres catalanes -el campeonato de Europa- bien puede interpretarse como el triunfo de una inteligencia refinada, sobre los lugares comunes de los futboleros.Y esta lección que ahora hemos podido conocer, incluso quienes somos ajenos a los intríngulis del fútbol, bien podría extrapolarse a muchas actividades, como el desarrollo empresarial, donde la capacidad de innovar tiene especial importancia.Innovar, en un mundo donde casi todo está inventado, ya no significa, necesariamente, crear algo novedoso, sino anticiparse a los demás y asumir los riesgos de lanzarse primero, atreverse a probar, conceder prevalencia a la intuición sobre la razón. Ver primero y ver entero, con una mirada lenta que adivina la complejidad de los matices.Que nadie duerma. Un alerta que mejora el avance: derivar en alerta, término marinero que significa aprovechar las fuerzas del viento para mejorar la eficiencia de la navegación. Para los empresarios, para los académicos, para los estudiantes, ver antes que actuar, es la lección de Pep Guardiola, cuyo mensaje trasciende asaz el acotado terreno del fútbol.manhennessey@yahoo.com.ar

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
4 de junio de 2009
Autor
Por Manuel Guzmán Hennessey

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