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Modelos que posan desnudos para clases de arte relatan detalles de su profesión

En ocasiones deben permanecen inmóviles hasta tres horas seguidas, con descansos de 15 minutos, para que los estudiantes puedan plasmar en el papel, o en el lienzo, sus formas.

En un rincón, un hombre se desnuda. Lo hace despacio. Guarda las medias entre los zapatos, para encontrarlas con facilidad cuando se vista de nuevo.

Cubre su piel negra, propia de los nacidos en el Bajo Baudó chocoano, con aceite de almendras. Combate los nervios con 'salticos' en el puesto.

Es, simplemente, el inicio del ritual remunerado que el modelo artístico Jámilson Mena Palacios, de 31 años, cumple antes de posar en 'bola' para los estudiantes de la clase de dibujo I, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

La profesora de arte, Paula Rodríguez, se acerca al hombre, ya en cueros, para decirle cuál es la pose que deberá conservar a lo largo de las tres horas de clase.

"El ejercicio de hoy es muy importante: es el parcial final. Voy a calificar sombras, perspectiva y manejo del espacio", aclara la maestra.

Jámilson se envuelve en una toalla naranja, camina cinco pasos, esquiva caballetes y señoritas con las mejillas coloradas y muertas de la pena, hasta llegar a su trono, una sencilla mesa de madera.

Él hace parte del grupo de al menos 20 modelos artísticos que se desnudan para estudiantes de arte, arquitectura y diseño gráfico de universidades, academias y pintores particulares de Bogotá.

Lleva nueve años en el oficio de poner las carnes y el músculo al servicio de la interpretación del artista que plasma lo visto en el óleo y, en el caso de los universitarios, en medio pliego de papel edad media, comprado en la miscelánea de la esquina.

"Lo más duro de esta profesión es posar para las clases de 7 de la mañana. Con ese frío y uno ahí empelotico", cuenta Jámilson rumbo a una nueva clase.

Todos los cuerpos no pueden ser parte de este suplicio. Jámilson, dueño de una figura atlética y de un rostro lleno de volumen (su boca es gruesa y sus ojos grandes), tiene trabajo permanentemente.

Además de pertenecer a la planta de modelos de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y de la Academia Superior de Artes de Bogotá (Asap), también modela para artistas de la talla de Nicolás Uribe, el 'General del Pincel'.

Un profesor de arte de Bucaramanga le aconsejó en el 2000, y después de verlo "descamisado", contempló la posibilidad de ser modelo artístico en una época en la que creía que lo suyo era el fútbol. "Una lesión me truncó el sueño de ser jugador profesional", recuerda.

Ahora, Jámilson se dedica de tiempo completo al modelaje artístico. Está casado con una bumanguesa de "buen genio", con quien tuvo a Ángel Daniel, su primogénito.

"La familia de mi señora no ve con buenos ojos lo que hago. Yo creo que esta es una labor como cualquier otra", afirma con propiedad.

Féminas al desnudo

Como una manera de conocerse a sí mismo describe la profesión de ver y no tocar la modelo artística Fanny García, quien es colega y conocida de Jámilson.

El trono de Fanny son dos tablas cubiertas por una sábana vinotinto y atravesada en la mitad de otro salón de la Tadeo Lozano ante 12 aprendices que esperan impacientes el momento de copiar en papel sus sugestivas caderas y el resto de su cuerpo.

"Lo más difícil es estarse quieta durante el tiempo que dura la clase. Pueden ser dos o tres horas, con descansos de 15 minutos", dice Fanny, quien se enteró de esta actividad por boca de una amiga.

Para Jeimy Andrea Arévalo, otra modelo artística, la capacidad corporal, la elasticidad y el aguante son condiciones fundamentales para desempeñar el 'cargo', que no siempre se cumple sin ropa.

Ella, esa mañana de miércoles, no debió quitarse ni una sola prenda. "El profesor es el que indica si uno modela vestida o no", confirma. Lo que no varía es la tarifa que cobran por una hora al desnudo: de 12 mil a 20 mil pesos.

El ritual de un modelo artístico

1. En un rincón del salón, Jámilson dobla su ropa.
2. Antes de entrar a escena y desnudo, hace ejercicios de calentamiento.
3. Luego, protege su piel con aceite de almendras.
4. Como si saliera de la ducha, el modelo camina hacia la mesa de exhibición.
5. En esta pose permanecerá durante tres horas.

FABIÁN FORERO BARÓN
REDACTOR EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
23 de mayo de 2009
Autor

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