Jubilado recorre el continente en bicicleta; ya pasó por Colombia y sigue su camino hacia el norte

Jubilado recorre el continente en bicicleta; ya pasó por Colombia y sigue su camino hacia el norte

Han pasado un año y tres meses desde que Felipe Besné adquirió la costumbre de llegar de sorpresa a cualquier pueblo, como un visitante inesperado. Su viaje va desde la Patagonia hasta México.

20 de mayo de 2009, 05:00 am

Esta no es una enseñanza que le haya dejado su formación como administrador de empresas, ni sus casi cuatro décadas en una empresa de alimentos en la que trabajó en áreas tan poco espontáneas como la logística, el abastecimiento o la implementación de proyectos.

Lo que impulsó a este mexicano de 60 años a agarrar su bicicleta, comenzar a pedalear desde la Patagonia argentina hasta su país y despertarse cada día en un lugar diferente es una filosofía que aplica desde cuando dejó su empleo, hace dos años: "El que se jubila y no se mueve, se muere".

Con esta frase en mente ha recorrido 16.000 kilómetros y ha pasado por nueve países de Suramérica.

Delgado, pero de contextura firme; y con algunas canas que se asoman por fuera de la gorra verde en la que resalta la palabra México escrita en varios colores, este hombre nacido en el Distrito Federal tiene una meta clara: dejar huella, hacer que quede un registro de su paso por el mundo. Su manera de hacerlo es, por lo menos, poco usual.

Anda como un nómada en su bicicleta, que con todo el equipaje pesa 115 kilos. En ella lleva cuatro alforjas especiales a prueba de agua en las que carga implementos como un colchón inflable de hule, una carpa y una bolsa de dormir que resiste temperaturas hasta de menos 18 grados centígrados.

Su presupuesto diario es de 7 dólares, no llega a hotel ni va a restaurantes, y adonde llega pide asistencia en municipalidades, gobernaciones, la Policía y los Bomberos.

A una edad a la que muchas personas estarían satisfechas con quedar desocupadas después del desayuno para jugar golf, Felipe enfrenta la jubilación de otra forma.

"No se trata de ver televisión, comer y leer el periódico. He participado en maratones, he hecho alpinismo y me gusta nadar", afirma.

"Este es un sueño de toda la vida", señala bajo una fría tarde bogotana, unos días después de haber sido recibido en la capital por la Policía como sospechoso de estar infectado con el virus de la nueva gripa.

"Me pidieron mi pasaporte y les mostré mi página de Internet (www.biciensudamerica.blogspot.com, en la que cuenta su travesía) para demostrarles que hace mucho no voy a México", explica.

Por ahora se siente libre, pero a veces siente nostalgia por estar lejos de los suyos. A su primer nieto, Diego Andrés, le dedicó la travesía, y en el camino, en Trujillo (Perú), se enteró del nacimiento de la segunda, Frida.

"Me emocioné tanto que me tomé una botella de vino ahí mismo", cuenta. Por eso ahora su meta es regresar a México (ver mapa) para pasar Navidad y Año Nuevo con su familia.

Luego piensa hacer un libro en el que recopilará sus experiencias del viaje. Después quiere llegar en bicicleta a Alaska (Estados Unidos.) y hacer un recorrido similar en Asia.

La idea que ronda la cabeza de Felipe ahora es la de cumplir 65 años y, entonces, poder jubilarse de nuevo. Esta vez, de la carretera, para dedicarse a cultivar la tierra en su hogar, en Jalisco.

JUAN URIBE
REDACTOR DE EL TIEMPO