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Están chantajeando a Pereira
El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, ha dicho con claridad y en tono pausado que si el aeropuerto Matecaña no se entrega en concesión a un particular, dentro de un paquete regional que está estructurando el Gobierno Nacional, entonces no recibirá apoyo del presupuesto para mejorar sus condiciones de operación y de seguridad. Esto es un chantaje para una ciudad que tiene un aeropuerto propio, que lo construyó con sus propias manos, que lo ha sostenido, que ha mejorado en seguridad, que ha hecho inversiones en infraestructura y que concentra tres cuartas partes del movimiento de pasajeros de la zona cafetera. El Ministro considera que no debe hacer inversiones en una propiedad donde el Gobierno Nacional no tiene acciones. Y por eso dice que Pereira no tendrá recursos hasta que se meta en una concesión regional, que no es viable bajo ninguna circunstancia si no está el Matecaña, que seguirá siendo el aeropuerto preferido regionalmente por su cercanÃa geográfica a los usuarios. El aeropuerto de Palestina se construirá. Para ello el Gobierno Nacional invierte 45 millones de dólares. Sin duda, será una terminal aérea de lujo. Pero ni los pasajeros del norte del Valle (desde Cartago hasta Tuluá), ni los de Risaralda, ni los del occidente de Caldas irán hasta Palestina a tomar sus vuelos, y seguirán yendo a Pereira. Excepto que ocurra una cosa: que la Aerocivil cierre el aeropuerto Matecaña por no cumplir con todas las normas de seguridad aeronáutica, y esta posibilidad está abierta, lo que obliga al gobierno municipal a definir inversiones urgentes para evitar que ello ocurra a mediano plazo, cuando los caldenses empiecen a presionar afirmando que la terminal pereirana es insegura para operar. Y, frente a este argumento, donde está de por medio la vida de la gente, no habrá mucho que hacer. Pereira está en una situación de indefensión total en esta coyuntura, porque no tiene 20 millones de dólares para modernizar su aeropuerto con todo lo que le exige la Aerocivil, y desechó, por la oposición cerrera de algunos cÃrculos sociales, tener el manejo del aeropuerto de Cartago, con lo cual las condiciones de negociación con el Gobierno Nacional serÃan hoy bien distintas. Lo que sà es evidente es que si Pereira, de su propio presupuesto, no mejora el aeropuerto, esté tendrá un futuro bastante incierto, y no quedarÃan sino dos caminos: el primero, acceder a las pretensiones del Gobierno Nacional y darlo en concesión al particular que ellos definan; o darlo en concesión de manera directa a un gran operador internacional, que gustoso se quedarÃa manejando una terminal aérea que tiene mercado y clientes fieles. Pero, a decir verdad, ni las autoridades locales, ni los gremios económicos, ni la clase polÃtica, ni la opinión pública serán capaces de ganarle el pulso al presidente Uribe Vélez, que hará valer todo su poder para reducir a su mÃnima expresión las voces opositoras que se puedan levantar para defender el patrimonio local. En Pereira, a Uribe lo acatan, lo veneran, lo idolatran, lo respetan y le obedecen. ImagÃnense, entonces, cuál será la decisión. * Economista y comunicador social
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 19 de mayo de 2009
- Autor
- Por Humberto Tobón y Tobón *
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