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Denuncian enorme destrucción ecológica en Reserva Natural 'Ibanasca' de Ibagué
Una de las más importantes reservas naturales del municipio, que no sólo contaba con el único jardÃn botánico del ecosistema de Colombia, hoy es vÃctima de un ecocidio de proporciones gigantescas.
'Ibanasca' que fue designada por organizaciones internacionales como área de interés para la conservación de aves del mundo,
está bajo el cuidado de Cortolima, ente ambiental del departamento, y el Ibal.
El jardÃn botánico que fue creado en el 2003 gracias a la cooperación de las organizaciones Geobiota, Corpública y JardÃn Botánico San Jorge, con un costo de 140 millones de pesos -que fueron aportados por la gobernación del Tolima (95 millones) y el municipio de Ibagué (45 millones), hoy está completamente destruido.
'Ibanasca', como fue llamado por las organizaciones participantes, se encuentra ubicado a cinco kilómetros de Juntas en la reserva protectora El Palmar, una hacienda de 1.859 hectáreas de propiedad de Cortolima y el Ibal, a quienes les fue entregado en enero de 2007 la reserva.
Hoy, ni siquiera sus funcionarios conocen lo que ha sucedido en la hacienda que es "cuidada" por un administrador.
David Bejarano, presidente de Geobiota y director cientÃfico de Ibanasca hasta el 2007, señaló que la riqueza de la reserva se debe a su variedad de pisos térmicos ya que va desde los 1.900 hasta los 4 mil metros sobre el nivel del mar, lo que le da una enorme riqueza en fauna y flora, además de unas caracterÃsticas biológicas importantes.
"Nosotros dejamos un jardÃn botánico completo y desarrollado, dos kilómetros de senderos ecológicos en piedra, colecciones de orquÃdeas (116 especies fueron encontradas), aráceas (anturios), bromelias, entre otras especies y 200 palmas de cera sembradas", afirmó Bejarano.
Además del jardÃn, completamente señalizado y con sus especies catalogadas, puentes y miradores en madera y jardines ornamentales, daban a la reserva una belleza sin igual. Hoy, sólo dos años después de que fuera entregado a Cortolima y al Ibal, nada de esto queda.
"La colección de orquÃdeas fue destruida, el gigantesco y bello árbol que las protegÃa fue mutilado con motosierra, el valle de las gunneras fue arrasado a machete, los senderos de piedra ya fueron tapados por la maleza, las palmas de cera sembradas no existen y sólo quedan los ovejos y los terneros que seguramente se las comieron", denunció Bejarano.
A todo esto se suma la desaparición de las colecciones, el abandono del lago que ahora está tapado de algas, los jardines destruidos, los avisos robados, los puentes caÃdos y se ven huellas de ganado por todas partes.
"El jardÃn botánico desapareció", apunta Bejarano quien hoy cursa su doctorado en biologÃa de la conservación en Inglaterra.
Einar DÃaz, coordinador del grupo de producción de Cortolima, señaló que el proyecto es crear un centro de educación ambiental y que la hacienda está dedicada a la conservación, sin embargo, cuando se le expuso la situación actual de la reserva, confirmó que desde hace dos años no sabe qué ha pasado allÃ.
"No tenemos conocimiento de lo que ha pasado en la reserva. Nosotros pagamos un administrador de manera conjunta con el Ibal. No se nada de la hacienda", dijo DÃaz.
Por su parte, la directora de Cortolima, Carmen SofÃa Bonilla, afirmó que la responsabilidad de la hacienda es del Ibal y que debido a las denuncias de EL TIEMPO envió una comisión a verificar el estado de la misma.
"En mayo del año pasado firmamos un convenio interadministrativo con el Ibal, (Ver nota anexa) en el que la administración del predio fue entregada a ellos. Además, debÃa contratar personal idóneo para administrar el predio, no permitir el acceso de semovientes y presentar informes", señaló, y agregó que tomará las medidas disciplinarias que sean del caso.
Cortolima y el Ibal deben responder por la Reserva Natural
El 8 de mayo de 2008, un año después de haber recibido la reserva por parte de la Unión Temporal de organizaciones, Cortolima y el Ibal firman el contrato adminstrativo 009 que buscaba conservar la reserva forestal. Dicho contrato venció el pasado viernes.
Aunque Carmen SofÃa Bonilla responsabilizó al Ibal por la administración de la reserva, en el contrato interadministrativo queda claro que las obligaciones de ambas entidades eran las mismas:
Contratar el personal idóneo requerido para realizar la administración y manejo de la reserva forestal protectora, realizar la administración y mantenimiento general del predio, realizar monitoreos al predio en aras de evitar el acceso al mismo de semovientes, invasores, talas, quemas, plantaciones ilÃcitas y otras actividades que deterioren el bien adquirido.
Por eso fue declarada reserva forestal protectora y se debe proteger de manera especial los proyectos que se han ejecutado por las diferentes instituciones responsables como el caso de las reforestaciones y abstenerse de efectuar aprovechamiento alguno del bosque natural o plantado que se encuentre dentro del bien, entre otros.
El valor del contrato es de 12 millones de pesos y cada una de las entidades aportarÃan el 50 por ciento. La interventorÃa debÃa haberla realizado el subdirector de desarrollo ambiental de Cortolima, sin embargo, Carmen SofÃa Bonilla, directora del ente autónomo confirmó que desconoce los informes de monitoreo.
El contrato, firmado por Carmen SofÃa Bonilla y José Alberto Girón, como representante del Ibal aún no ha sido liquidado, pero parece claro que ni siquiera la corporación conocÃa de las responsabilidades que tenÃa en la reserva.
EL TIEMPO intentó comunicarse con el gerente del Ibal pero fue imposible localizarlo pese a que estaba enterado del tema a tratar.
La denuncia fue presentada ante la ProcuradurÃa Ambiental Agraria.
Carlos Pardo Viña
Jefe de Redacción
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 15 de mayo de 2009
- Autor
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