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¿Y si Lugo hubiera sido de derecha?

Tuvo razón mi colega de estas páginas León Valencia cuando el sábado reparó en el silencio de los que respaldan una nueva reelección del presidente Álvaro Uribe, frente a la de Rafael Correa. Aunque estos 'furibistas' han criticado al ecuatoriano una y otra vez, se quedaron callados frente al cambio constitucional que promovió, con referendo y reelección incluidos. Valencia dice que lo hicieron por pudor -yo digo que por conveniencia-, pues criticar por eso a Correa los obliga a juzgar a Uribe con la misma vara.

Medir con distinto rasero, según las preferencias políticas de cada uno, no es cosa nueva. Por años, vimos a quienes les decían asesinos a los de las Farc y el Eln, mientras callaban sobre las atroces masacres de los paramilitares. O los que levantaban el dedo contra las Auc y sus criminales aliados en las Fuerzas Armadas , pero guardaban silencio frente a los miles de secuestros de la guerrilla.

En el caso de la reelección, los amigos del Polo Democrático han fustigado a Uribe -tanto en su primer intento como en el segundo-, pero no han dicho esta boca es mía en el caso de Hugo Chávez, que ya es el mandatario más antiguo del continente, con diez años en la presidencia, un período que va hasta el 2013 y la posibilidad de hacerse reelegir de modo indefinido. Y, como lo señala Valencia, ahora callan los 'furibistas' frente a la reelección de Correa. Son dañinos para la democracia todos estos intentos de perpetuarse en el poder. En el caso colombiano, pienso que el segundo mandato de Uribe resultó terrible para las Farc, como lo dijo Íngrid Betancourt a las pocas horas de ser rescatada. Pero así como podía justificarse el segundo, a Uribe le sobra el tercero.

Hay otro ejemplo de doble rasero. Soy fiel lector de Florence Thomas. A veces agota al lector con su lenguaje feminista, como suele ocurrir cuando quien escribe se afilia a un 'ismo' de manera tan férrea. Pero creo que su voz le ha servido a este país para romper esquemas y poner el dedo en la llaga de tanto abuso que la sociedad machista comete contra las mujeres. Florence es una mujer de izquierda, cosa que también respeto pues, además, no es en eso recalcitrante ni dogmática.

Pero llevo varias semanas esperando a que se refiera al caso del presidente paraguayo, Fernando Lugo. No ha dicho ni una palabra, a pesar de que el asunto está cargado de los temas que ella estudia. No critico que Lugo haya tenido relaciones sexuales siendo sacerdote. El celibato me parece antinatural y, por lo mismo, me niego a juzgar a los curas por violarlo. Pero me parece criminal cuando abusan de menores, como ha ocurrido con cientos de curas y prelados. Y muy censurable cuando aprovechan su condición sacerdotal con una mujer desesperada que acude a ellos en busca de consejo.

En cuanto a Lugo, uno de los casos que sacuden a Paraguay tiene que ver con una larga relación que sostuvo, en su calidad de obispo, y que comenzó cuando la muchacha tenía apenas 16 años. De ahí viene uno de los hijos que, para colmo de males, Lugo se negaba a reconocer hasta que, presionado por el escándalo, lo aceptó y se declaró dispuesto a proveerle sustento. Otro caso es el de una mujer que dice haber acudido, desesperada, al despacho del obispo, donde este la sedujo. Hay un hijo al que tampoco Lugo ha reconocido ni le ha dado apoyo económico. Otras denuncias de paternidad no reconocida hacen cola.

Lugo aprovechó su condición de obispo, por demás en una de las zonas más humildes de Paraguay. Lo hizo, al menos en un caso, con una menor. Como si fuera poco, no quería responder económicamente. ¿No eran esos, mi querida Florence, suficientes elementos para una buena columna, como de seguro la habrías escrito, y con toda justicia y razón, si Lugo fuese un presidente de derecha?

mvargaslina@hotmail.com

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
3 de mayo de 2009
Autor
Mauricio Vargas

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