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Róbinson Díaz y Adriana Arango, amor y compañerismo a prueba de chismes

Es una de las parejas más estables del medio. Convertidos en los protagonistas de un musical como 'Cabaret' o 'Chicago', abrieron las puertas de su casa y conversaron con elenco.

"No hermano, es que usted no sabe la hp falta que me hace el teatro". Róbinson suelta la frase apenas cruza el umbral de su apartamento, en el norte de Bogotá. Las ojeras intensas le bordean las mejillas, oscuras, profundas, y aunque se le asoma el cansancio, en la mirada está la vivacidad del muchachito acucioso. El mismo brillo que siempre salta de los ojos verdes de su esposa, la actriz, escritora, productora y directora Adriana Arango.

El 'Non je ne regrette rien' de Edith Piaf suena suavemente y el vino tinto está sobre la mesa de centro. Son las 11 de la noche, la única posibilidad de encontrarse con la pareja para conversar. Él graba desde las 7 de la mañana la telenovela 'Vecinos', a las 7 de la noche llega al teatro para actuar en la comedia 'Infraganti' y a esta hora, la del encuentro, debería estudiar los libretos para la jornada de mañana. No importa, en una o dos horas, cuando nos despidamos, se dedicará a eso.

Ella está en la escritura de historias (fue una de las libretistas de la novela 'Los protegidos'), en la consecución y negociación de funciones teatrales, en las clases de danza a las que ha vuelto (sueña por estos días con que en Colombia se monte un musical estilo 'Chicago'), en pilates, en yoga y en idear otros cortos y largos (fue la creadora de 'Juanito bajo el árbol de naranjo' y la actriz, escritora y productora ejecutiva de 'Te amo Ana Elisa').

Si uno de los dos no se dedicara al oficio artístico, si Adriana fuera solo ama de casa o Róbinson ejecutivo, ¿estarían juntos?
Róbinson (R):
Una de las cosas que nos sostiene, nos atrae y nos mantiene es lo que dice Nowicki (Pawel, director polaco de teatro): 'Que nos estamos inventando la vida'. Una de las grandes fortalezas que tenemos como pareja es la diversidad de temas, anécdotas, de chistes, de güevonadas. Yo soy bien temperamental y ella es bien templadita también, está también Juanjo (Juan José, el hijo de 11 años).
Adriana (A): A veces cada uno está en su mundo, y hay un silencio pesado. No tengo miedo de estar sola y 'Robin' tampoco, pues cada uno tiene un mundo personal grande.
R: Yo le adjudico muchas de mis creaciones y el acompañamiento, desde hace 16 años. No es una acompañante de viaje muda. Parafraseando a Juan Gossaín, las mujeres nos cambian la vida y a mí esta mujer me ha cambiado mucho la vida.
A: Crecí rodeada de gente estrambótica, a la que le pasan muchas cosas, muy temperamental y eso es lo que busco.

Con tantos egos en juego, algunas parejas llegan a una competencia destructiva...
A:
Depende de los carácteres. Robin es muy competitivo pero yo tengo otro sistema de trabajo. A mí me gusta un mundo más variado. Tal vez él, con una mujer muy competitiva, se arrancaría los ojos.

¿Cómo asumieron el hecho de que 'Ana Elisa' no fuera un éxito en taquilla?
R:
Cuando Adriana quiere contar una historia, es porque le sale de las tripas. Puede que haya sido un 'tiestazo' tener 50 mil espectadores (en la película), porque había más expectativas. Estoy muy orgulloso de ella como actriz, como escritora y productora. Para mí, trabajar ahí fue del p...

¿Hubo decepción y llanto?
A:
Claro, soy muy emocional. Juan José dice que yo tengo 12 años y Robin dice que tengo 8. Reacciono como un niño. Cuando no me gano un premio: zapateo, pataleo, lloro, me arranco el pelo y doy gritos. En los festivales, en las funciones más populares, todo es emotivo. Tal vez hicimos la película para un estrato que no puede pagar la boleta.

¿Hubo un 'no vuelvo a hacer una película'?
A:
No, creo que abrí una puerta y entré a un mundo que ha sido generoso conmigo, porque me recibió con premios. Mi corto 'Juanito bajo el árbol de naranjo' ha sido reconocido y hemos viajado como locos, 'Ana Elisa' también recibió premio (de cinematografía) para hacerse. Me duele por la plata y por el trabajo de todos.

R:
Perdimos en esta, pero el baile sigue; es como una fiesta. Una de las cosas de las que me he dado cuenta en el amor, en la relación de pareja, en la vida, es que hay que tomarlo como una investigación. No siento que nos equivocamos. Y así pasa con todo, si no le pegamos a esta, hay que prepararse para la otra, para no cometer tantos errores.

Para muchas parejas, el asunto de la plata es un problema...
R:
No pensaba en ser actor de TV, a mí me gusta el teatro como un berraco. Mi condición familiar, que es de gente que se levanta a trabajar y disfruta con cualquier cosa, ha hecho que esa sensación permanezca. Lo primordial es '¿qué nos inventamos?'.

A: El motor de nuestras vidas no es volvernos millonarios. Nos gastamos la plata en creaciones, en la aventura. Siempre pensamos en ¿a qué jugamos?, como con la energía incansable de los niños.

¿Cómo sostener una relación en un medio tan pesado y difícil como el del entretenimiento?
A:
Desde que nos juntamos, nadie daba un peso. Nosotros tampoco nos hicimos grandes expectativas. Igual, la puerta de la casa no tiene seguro, aquí se puede ir el que quiera. Yo quiero estar aquí mientras esté bien, encarretada y contenta. Los dos somos paisas y tenemos unas creencias arraigadas sobre la familia, el hogar y el respeto.

R: No soy una perita en dulce, no soy un santo, me he equivocado, la he cag... Reconozco muchas fallas, pero repito que cada vez veo a Adriana más como mi compañera de vida, además la necesito. El desorden de los actores es muy fuerte y por eso hay que tener una familia poderosa, una base.

Cuando se generan esos chismes sobre ustedes, ¿los conversan?
A:
Siendo más concretos, hace poco salió el tema de que supuestamente Sara Corrales y Róbinson tenían un romance. Vi un día a Sara y me cayó super bien, incluso la recomendé para que reemplazara a Tatiana de los Ríos en 'Infraganti'.

¿Eso modifica su manera de acercarse a Sara?
R:
No, tengo tantos líos en la novela, líos de creatividad, con 27 escenas diarias, y soy el protagonista, que no les presto atención. Tengo un cariño especial por ella, pues me parece muy talentosa.

¿Alguna vez han sentido que por un chisme, en la calle los miren distinto?
A:
Tenemos un hogar muy tranquilo, con amigos cercanos que trabajan en lo mismo; pero no andan contando nuestra vida. Nuestra vida no es como la de una Natalia París o Britney Spears, a las que atacan constantemente.

Oyendo a Adriana, se siente que ella es más radical al tomar decisiones. ¿Eso no da miedo en lo emocional?
R:
Claro, ella es el mástil del barco, el norte, la brújula, es muy tierra y aterriza cualquier cosa.
A: Pero que hago las cosas prácticas, como conseguir la plata para la realización. Vengo de una familia de soñadores, algunos incluso se quedaron soñando, y decidí desde chiquita no ser solo soñadora sino volver realidad mis sueños.

Si usted es el mástil, ¿qué es Robin en este barco?
A:
Las velas, el viento que empuja. Él tiene un ímpetu de líder que le mete candela a todo y arma revuelos.

¿Qué pasaría con ese barco sin las velas?
A:
No sé; pero como dice mi papá: 'Vinimos solos al mundo y existíamos antes de...'. Creo que es importante saber que uno existe por sí mismo, que tiene un mundo que le pertenece y que pasa igual con el otro. Esa es la gran aventura del amor. Sería patético que no fuéramos dos personas sino una. Mi papá me enseñó, cuando niña, al decir 'Qué ridículos, dizque ahora son uno'. Yo le preguntaba por qué; y el me decía: 'Porque perdieron; antes eran dos'.

¿Y a ese viento qué le pasaría sin ese mástil?
R:
¡Noooo!, me pierdo, me pierdo sin 'La Mona', me pierdo.

Por Diego León Giraldo S. 
Fotografía: Felipe Eljach 
Producción: Chiqui Luna Morera

Publicación
elenco.com.co
Sección
Entretenimiento
Fecha de publicación
3 de abril de 2009
Autor

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