Si yo fuera asesor

Si yo fuera asesor


24 de marzo de 2009, 05:00 am

Mientras fungí como asesor del Presidente, ciertos columnistas y políticos mantuvieron esta cantaleta: ¡Su participación en debates públicos es antidemocrática!; ¡revirarles a opositores es ponerles una lápida en la espalda!; ¡es inaceptable que su función sea leer, escribir, conversar, debatir!

María Isabel Rueda, mi cirirí, programó una entrevista para ventilar ese tema. Fui, humilde, hasta su casa y respondí sus -algo insultantes- preguntas. Nada publicó. No soy suspicaz; nunca infamaría basándome en interpretaciones paranoicas o simplonas o desquiciadas de chismes que se oyen por ahí. Acepto su explicación: falló la grabadora. Hagamos, entonces, vía columna, demostración práctica de cómo funcionaba mi asesoría.

Alguien del Gobierno pide -es un ejemplo- un comentario sobre Santos y sus reclamos a los norteamericanos. Comienzo por darle estas referencias: 1) Ciertos demócratas del Congreso han mandado señales de desconfianza y desprecio a nuestra democracia. 2) Bloquearon nuestro TLC -que sí le aprobaron a Perú-, arguyendo no querer hacerles 'concesiones' a unos "redomados asesinos de sindicalistas y violadores de derechos humanos". 3) Un sectorcito del Partido Demócrata defiende los puntos de vista de la extrema izquierda latinoamericana y define a las Farc como partido de 'oposición armada'. 4) Las Farc (a través de ese sectorcito) influencian la política demócrata contra Colombia. Han hecho condicionar y limitar la cooperación gringa -que ellos llaman ayuda- dizque para evitar que nuestros militares repriman, desplacen y expolien al pueblo. 5) Lograron que una carta-panfleto contra Uribe (mayo del 2004), escrita en Fensuagro, organización fachada de las Farc, fuera firmada por los senadores Kerry (candidato presidencial), Patrick Leahy y Edward Kennedy. 6) Para comprobar el hecho, basta escribir en Google "Kerry, Fensuagro, Chincaiza". Inmediatamente se abre una caja de Pandora. Chincaiza, citado, ¡oh sorpresa!, en la carta de Kerry, es el mismo nombre que las Farc-Fensuagro convirtieron en ícono de su campaña mundial (2004), intentando paralizar la arrolladora y triunfante acción del Ejército. 7) Las Farc encontraron socios para su estrategia de apagar los motores de los aviones de fumigación y los helicópteros artillados provenientes de la cooperación norteamericana. En el computador de 'Reyes' se explica cómo lo hacían: Jim Jones, cómplice fariano, es consultor de un representante norteamericano. Él recogió las firmas. 8) Consta en el computador que 'Reyes' montó una Coordinadora continental, con figuras como María Augusta Calle, Larrea y Chauvín (Ecuador), Telesur, Chacín y Figueroa (Venezuela), Dolores (España), Petras (Estados Unidos), Suiza, Francia, etcétera...

Dada la información, haría al imaginario consultante estas consideraciones: 1) Robert Green enseña que hay que saber declarar la guerra a los enemigos; aprender a descubrirlos, a detectar los signos y patrones que indican hostilidad. Con tipos como Jones, no hay terreno común. Él tiene convencidos a ciertos demócratas de algo que, más temprano que tarde, se demostrará que es una insensatez: que los viejos amigos (Colombia) son los nuevos enemigos; y los viejos enemigos (el Foro de São Paulo) son los nuevos amigos. 2) La tarea de Colombia es desenmascarar a los 'Jones', verdaderos y comunes enemigos de Colombia y E.U. Tanto coinciden nuestros intereses, que Colombia gasta millones y sacrifica miles de vidas para defender la salud pública norteamericana. Si E.U. no coopera, será el principal perdedor. 3) Colombia no debe apelar a la compasión de E.U. ni a los viejos lazos de amistad ni a sentimientos altruistas.

Debe recordar las necesidades e intereses comunes. 4) Mientras los demócratas no cambien su actual política hostil, debemos aplicarles la frialdad e indiferencia y acercarnos más a Europa, China, India y los árabes. Podría haber muchos etcéteras, pero, descrito someramente, así trabaja día a día un asesor. El líder es quien obra, y puede que a la carreta mil veces pensada la borre, o una intuición genial, o un empecinamiento.