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Volqueta que causó accidente de bus escolar transitaba por vía prohibida para vehículos de carga

Según el relato de uno de los sobrevivientes de la tragedia, el vehículo de carga que embistó el bus escolar perdió el control del vehículo.

"Recuerdo que la ruta ya iba llegando al colegio y una volqueta bajaba por la pendiente a toda velocidad. El conductor de nuestro bus se aorilló y se escuchó como si hubiera explotado una bomba. La volqueta se llevó el bus por delante. Nos arrastró varios metros. Creí que iba a morir".

Así relató Luis Alejandro Castillo, de 11 años, el instante en el que una volqueta de la empresa Grabas de Tunjuelo, de placas ITF 659 de Galapa, que transportaba gravilla y arena en dos vagones y que al parecer se quedó sin frenos, embistió la ruta escolar en la que viajaba junto con otros 19 niños del colegio Los Soches, en la vereda del mismo nombre, en el municipio de Usme.

El conductor de la volqueta desatendió la señal que prohibe el paso de vehículos de carga y, aunque llevaba un peso de unas 53 toneladas, ingresó a la vía por la que todos los días suben las rutas al colegio y por la que solo cabe un automotor.

Tras perder el control del vehículo, impactó de frente con la ruta escolar y la arrastró varios metros. En el recorrido se volcó, tumbó una cerca y un poste, antes de detenerse.

Faltaban 5 minutos para las 7 a.m., la hora en la que comenzarían las clases, y aunque la ruta 119 estaba a menos de un kilómetro de su destino final, nunca llegó.

El choque acabó con la vida de Élver David González Urbina, de solo 10 años, quien cursaba tercero de primaria. Otros 15 niños, entre los 3 y los 15 años, resultaron heridos.

"Me salvé porque siempre me ha gustado sentarme en el último puesto. Después del choque salí por una ventana junto con algunos compañeros que podían caminar. Luego, con la monitora Mariela, tratamos de auxiliar a los que les cayó el techo del bus encima. Al primero que sacamos fue a Élver David, pero ya no había nada que hacer. Estaba muerto. Él recibió todo el golpe. Iba en el primer asiento detrás del conductor", relató Luis Alejandro.

'Una silla me aprisionó el pie y quedé atrapado'

Como todos los días, Yerson Steven Daza Villalba, de 7 años y estudiante de segundo de primaria, llegò al paradero de la ruta y se encontró con sus primos Sofía Corro, de 5 años; Brayan Alejandro Villalba, de 6, y ocho compañeros más. Todos subieron al bus del colegio. Los primos de Yerson se acomodaron en las sillas de la mitad, mientras que él se sentó en la fila de la izquierda, justó detrás de Élver David, la única víctima fatal del accidente del viernes.

Así contó como fue el choque. "Cuando la volqueta nos golpeó, el televisor del bus me cayó encima, y la silla del frente me apretó la pierna izquierda. Quedé atrapado".

Así fueron los últimos instantes del pequeño Élver David González

El niño, de 10 años, murió tras el choque provocado por la imprudencia del conductor del tractocamión. Viajaba en el primer puesto y recibió la peor parte del impacto.

"¡Que mi Dios me lo bendiga mijito!". Esas fueron las últimas palabras que María Norby Urbina le dijo ayer a su hijo Élver David González Urbina, segundos antes de que el niño subiera a la ruta del colegio. Diez minutos después, el pequeño murió aprisionado entre los hierros de una volqueta que impactó de frente el bus en el que viajaba. Falleció al instante. Tenía 10 años.

El viernes, Élver David González Urbina se levantó a las 6 de la mañana. Según su madre, en 30 minutos se bañó, se alistó y desayunó arroz con salchichón antes de dirigirse al colegio Los Soches, en donde cursaba tercero de primaria.

A las 6:25 de la mañana se terció la maleta en la espalda y en compañía de su madre bajó la empinada cuesta que debía recorrer todos los días desde el humilde rancho de latas en el que vivía con su hermana de 11 años, en el barrio Portal Divino (Usme), hasta la Av. Villavicencio, en donde lo recogía la ruta a diario.

Madre e hijo caminaron despacio porque la vía, que más parece una trocha, ayer lucía como un rodadero lleno de lodo tras la fuerte llovizna que azotó el sector la noche del jueves. A las 6:45 de la mañana, después de recibir la bendición, Élver David se despidió de su madre. Ambos quedaron de encontrarse al mediodía en la casa.

María Norby regresó a su hogar, pero antes de abrir la puerta recibió la peor noticia de su vida: "Vengase rápido que Élver David acaba de morir". La mujer bajó desesperada por la loma y como pudo llegó hasta el lugar del siniestro, muy cerca del colegio Los Soches, en Usme.

La escena no podía ser más dramática. En el piso, ya sin vida, encontró al menor de sus dos hijos. El pequeño Élver David falleció al instante: viajaba justo en el asiento situado detrás del conductor.

"No solo era un buen hijo y un buen estudiante, sino que además me colaboraba mucho en la casa. Pese a su corta edad, se las ingeniaba para ayudarme. Yo salía a trabajar y aunque sea una aguadepanela encontraba hecha. Se fue un ángel", le dijo a HOY, en medio de lágrimas, María Norby, madre cabeza de hogar, que hace 10 años se vino del Valle para Bogotá, en busca de un mejor futuro para sus hijos.

"Era un niño muy inteligente, que siempre pensaba en mí y en su hermanita. Soñaba con comprarse un carro y regalarle una casita digna a su mamá". El pequeño Élver David será sepultado hoy.

José Giovanni Martínez
Redactor HOY.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
20 de marzo de 2009
Autor

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