Cerrar

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Cómo se practica la brujería en Bogotá revela un estudio de la Universidad Nacional

Hay vivos que no viven de los bobos, sino de los muertos, de la 'negociación' que hagan con ellos: a cambio de un favor para esta tierra les ofrecen rezos y misas.

Así le quedó claro a  Néstor Pardo, autor del estudio La brujería en Bogotá, hecho para la Universidad Nacional, cuando visitó el cementerio Central de Bogotá y encontró, entre las tumbas más abandonadas, papelitos pidiendo cosas (trabajo, ayuda para pagar deudas, que fulanito quiera a fulanita...), muñecos amarrados con alfileres o cintas, ropa interior y paquetes con distintos objetos.

No vio personas en este 'trámite' de comunicación con los muertos, "porque a la gente no le gusta dejarse coger, menos haciendo algo que no está avalado como bueno, ni cristiano", dice Pardo.

El lingüista estuvo más o menos un año en ese trabajo de campo, que no le era ajeno, pues ya había hecho otros análisis sobre el discurso religioso y los rituales indígenas.

Entre sus conclusiones figuran que estaba frente a un gran aparato de religiosidad popular (donde hay una alta dosis de fe) que no solo mueve mucho dinero sino que tiene a unas personas como guías de este proceso mágico: "Los que comúnmente llamamos brujos, que envían a quienes los consultan a hacer esas negociaciones con el más allá, a establecer una relación con los muertos".

Pardo sabía de la religiosidad popular tan fuerte en la ciudad, que se percibe en la calle, en las ventas de objetos para la buena suerte (jabones, perfumes, ungüentos, baños personales y para negocios, en fin, una lista larga), pero afirma que entendió lo grande que es este fenómeno en Bogotá.

Sin embargo, le quedó claro que esta cofradía de los brujos tiene distintas aristas. "Aquellos que son considerados buenos o efectivos no se promocionan en los medios. Es más, a ellos se llega a través de referencias", dice.

"Y son como los peluqueros de señora: están en todos los estratos, hacen lo mismo (leen cartas, tarot, cigarrillo, tabaco) y en todos lados tienen su público", agrega. Lo confirmó en una ida al centro, cuando vio una larga fila, se acercó a averiguar qué pasaba y le dijeron que el 'profesor tal' estaba atendiendo. Cuando quiso tener una cita telefónica con él le contestaron que no, que había que hacer la fila, única forma de recibir atención del 'profesor'.Un sistema de creencia

Un santero cubano, que pidió mantener su nombre en reserva, manifestó que el mundo de la "ayuda espiritual", como define su trabajo, tiene de todo. "Pero quienes verdaderamente manejan buena información viven con sencillez, normal".

Pardo agrega que brujos buenos y malos hay por toda la ciudad. "Aquellos que son considerados efectivos trabajan con ayudas muy similares (hierbas, rezos, baños) y saben cuándo queda bien o mal hecho un trabajo. Entre ellos se conocen, a veces se quieren y apoyan, otras se odian".

Agrega que tienen una información compartida porque trabajan con un sistema de creencias que les fue dejada como legado.

Del mismo modo, la gran mayoría tiene un ayudante o asistente, que va recogiendo la información y aprendiendo.

Todo lo que Pardo encontró en el cementerio Central fue estudiado y analizado. Al lingüista le llamaron la atención especialmente los muñecos.

"Si se quema una imagen del presidente Uribe en la calle, no pasa nada, él no se enferma ni se muere, pero la gente está segura de que si lleva una foto o un muñeco de alguien al cementerio, el más allá va a actuar a favor o en contra de esa persona. Es un asunto de fe", termina.

Cuántos brujos hay en Bogotá

Es imposible determinar cuántos brujos hay en la ciudad. Diariamente en los periódicos aparecen los servicios de, en promedio, diez, que aseguran solucionar todos los problemas.

La gran mayoría están en Chapinero y esto es, quizás, lo único claro sobre estas personas. Sus avisos abundan entre las carreras 13 a 17 y las calles 50 a la 72.

Muchos se presentan como hermanos (atienden de a dos). También, se mueven por la ciudad y cambian de nombres.

Según Arturo Torres, jefe de prensa de la alcaldía local de Chapinero, no hay motivos para cerrarles los locales, pues no son ilegales. Y si cometieran un fraude contra alguien que los visita, demandarlos sería difícil, especialmente por el peso social que tiene ir donde un brujo.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
14 de marzo de 2009
Autor

Publicidad

Paute aqu�

Patrocinado por: