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Estados Unidos le da vía libre a la investigación con células madre

El Presidente Barack Obama levantó la prohibición de financiar, con recursos federales, este tipo de estudios.

Sobre los avances en la investigación con células madre en Estados Unidos, algo pareciera saber el presidente Barack Obama, que la mayoría de las personas desconocen. A esa conclusión puede llegarse con solo darles una mirada a sus últimas declaraciones y actuaciones frente a este tema.

En su primer discurso ante el Senado de Estados Unidos se comprometió, nada más ni nada menos, que a buscar una cura para el cáncer. Incluso se atrevió a fijar un plazo: antes de cuatro años.

Esta semana levantó la prohibición impuesta por George W. Bush hace ocho años y medio de financiar, con recursos federales, investigaciones con células madre embrionarias. Algunas de las frases que pronunció durante el acto que protocolizó aún resuenan en el ámbito científico: "Nos aseguraremos de que en esta administración basemos nuestras decisiones en la ciencia más rigurosa, de que elijamos a los asesores según sus credenciales y experiencia y no por su filiación política o religión y de que seamos sinceros y honestos sobre qué ciencia está tras nuestras decisiones".

Al separarse de la política ultraconservadora de su antecesor en materia científica, la política de Obama permite avanzar hacia ese horizonte que encerraría los secretos de la prevención y el tratamiento efectivo de muchos males incurables: las células madre embrionarias.

Tal vez por eso dice que, en años recientes, en el campo de la investigación con células madre, "en lugar de buscar nuevos avances, nuestro gobierno nos ha forzado a escoger en un dilema que creo que es falso, entre ciencia rigurosa y valores morales. Ambos no son irreconciliables".

Esta posición empezó a traducirse en otros hechos concretos. A pocos días se su posesión, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), autorizó a laboratorios Geron, de California, los primeros ensayos clínicos con células madre embrionarias en personas que tienen lesiones de la médula espinal.

Más que armonizar con la política de Obama, la autorización entrañaba un gran salto en los protocolos de investigación: se obviaron las pruebas en primates que hasta hoy eran indispensables.

¿Por qué tanto ruido?

Las células madre son células no diferenciadas pluripotentes, con la capacidad de convertirse en cualquier tipo de célula. Las típicas son las que se producen en las primeras divisiones del embrión humano. Con el avance del desarrollo fetal, y luego en el adulto, se consolidan otras células madre que solo pueden dar origen a células de su estirpe.

Los científicos llevan décadas trabajando sobre la hipótesis, cada vez más cierta, de que estas células podrían usarse para reparar órganos y tejidos dañados. Ese es el caso de las lesiones de médula espinal y de las enfermedades en las cuales las células se degeneran, como ocurre con las esclerosis, el Alzheimer, la diabetes y el propio cáncer.

El dilema es la fuente de la que proceden las células madre usadas para desarrollar esas investigaciones.

Una de ellas es la sangre del cordón umbilical o de la médula ósea; su utilización no presenta ninguna traba ética. La polémica se centra en el uso de células madre embrionarias para reparar tejidos o para investigar su comportamiento genético.

Hay diferentes formas de obtenerlas: una es crear un embrión humano, fertilizando un óvulo con un espermatozoide. Otra es mediante clonación terapéutica: consiste en remplazar el núcleo de un óvulo sin fecundar por uno obtenido de una célula de la persona enferma. El óvulo empieza a dividirse; al cabo de unos días se abre para obtener las células madre.

Otra fuente son los abortos espontáneos y los embriones sobrantes de procesos de fertilización asistida.

Los contrarios a la investigación con embrionarias tienen una objeción compartida: lo más simple para obtener estas células 'milagrosas' es destruir embriones.

Para los más conservadores, el Vaticano incluido, en ese momento ya se trata de un ser humano, aunque sea un ovillo de células dentro de un tubo, sin corazón, nervios ni tejidos. Tanto que lo equiparan a un aborto.

No en vano las palabras de Obama ya lo enfrentaron con el Papa Benedicto XVI, tanto que el cardenal Justin Kigali, de Filadelfia, describió la decisión del mandatario como "una triste victoria de la política sobre la ciencia y la ética". El tema ya forma parte de la agenda de la primera reunión entre el Papa y Obama, en julio, cuando el Presidente visite Italia para asistir a la cumbre del G8.

Para muchos científicos el embrión que se usa no es aún un ser humano, aunque tiene el potencial de desarrollarse si se implanta en un útero y crece, criterio que avala la Organización Mundial de la Salud.

Una carrera por resultados

Pese a las restricciones impuestas por Bush, muchas investigaciones siguieron adelante -algunas a la cabeza de científicos estadounidenses que emigraron a otros países- y han ido arrojando resultados.

Entre los casos más conocidos de embrión (y después niño) creado por fecundación in vitro para obtener células madre es el de Molly Nash, una niña que sufría una anemia letal. La única oportunidad que tenía era recibir un trasplante de médula ósea de un donante compatible que no existía.

Sus papás decidieron recurrir al diagnóstico genético preimplantación (DGP) para 'crear' ese donante. Tras un proceso de fertilidad asistida, seleccionaron, entre 15 embriones fecundados, a dos que eran compatibles con Molly; luego los implantaron en el útero de la madre de ésta.

Adam Nash nació como resultado de ese proceso el 29 de agosto del 2000 en Colorado (Estados Unidos). Un mes después se tomó la sangre del cordón umbilical de Adam y se inyectó en la médula de su hermana. Al cabo de cierto tiempo la niña había mejorado sustancialmente.

Del debate que se generó todavía hay rezagos, pues a pesar del éxito se destruyeron 13 embriones que, para algunos críticos, eran también hermanos de Molly.

Un caso similar es el de Javier, un niño que nació en España en octubre del 2008, mediante la misma técnica, también para tratar la anemia mortal que aquejaba a su hermano Andrés, de 7 años. El 23 de enero el pequeño recibió un trasplante de células madre del cordón umbilical de su hermano. Hace dos días salió del hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, mucho mejor.

Colombia no se quedó atrás en investigación. El equipo de Elkin Lucena convirtió al país en el primero de América Latina en contar con una línea de células madre embrionarias certificada (la Cecol-14), que hoy se exportan a distintas universidades del mundo para investigación.

Mientras oficialmente Estados Unidos parecía rezagarse, otros países como Suecia, Inglaterra, Bélgica, Rusia, Japón, Corea y China, emprendieron una carrera loca por lograr los primeros resultados. El afán también desembocó en fraudes, el más famoso de los cuales fue el del coreano Hwang Woo Suk, que le mintió al mundo al decir que había producido células madre de embriones humanos a partir de líneas de óvulos humanos sin fertilizar.

Más allá de toda consideración, muchos piensan que si Obama se atreve a anunciar la búsqueda de la cura del cáncer en poco tiempo, libera recursos y promete repatriar a los cerebros fugados para reforzar la investigación sobre células madre a partir de embriones, es porque hay muchos adelantos en este campo que solo necesitan un empujón para explotar.

Por eso hay quienes insisten que el Presidente de Estados Unidos puede saber algo que los demás no y aportan una prueba: en medio de la crisis económica general, las acciones de las empresas que se dedican a esta investigación, se fueron hasta las nubes.

CARLOS F. FERNÁNDEZ YSONIA PERILLA SANTAMARÍA
Redacción Salud

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
13 de marzo de 2009
Autor

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