Cerrar

| Actualizado hace 6 minutos

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo.

  • Pico y placa
  • Clima
  • Que buena compra
  • Facebook
  • Twitter

Patrocinado por:

'Me gustaría dialogar con Alfonso Cano', dice general (r) Álvaro Valencia Tovar

Considera que su experiencia en negociaciones, como las que cuenta en su último libro, puede ser útil actualmente y estaría dispuesto a buscar una oportunidad con el máximo jefe de las Farc.

'Mis adversarios guerrilleros 'es la narración de seis casos de acercamiento con guerrilleros en distintos momentos de la historia de Colombia por quien ha sido testigo y protagonista de la lucha armada en el país, el general (r) Álvaro Valencia Tovar, un hombre que durante su carrera militar combatió a la guerrilla y a la vez negoció con éxito con ella.

El libro describe sus encuentros, contactos y logros con personajes como Camilo Torres, 'Manuel Marulanda', Jacobo Arenas, Tulio Bayer, Jaime Arenas, Fabio Vásquez y Ciro Trujillo Castaño.

¿Por qué decidió escribir el libro?

Porque creo que la experiencia vivida y comprobada en los seis casos que cuento en el libro es como una perspectiva histórica que no se había acometido en el país. Fíjese que nadie de los que han escrito sobre la violencia colombiana y sobre el conflicto ideológico, que se transformó en otra cosa, ha dicho nada en ese sentido: entenderse con los comandantes adversarios a nivel táctico, allá donde está el problema. Es que es muy distinta una negociación de alto gobierno, con el alto mando de una organización subversiva o criminal, que hacerlo uno allá en el retazo de selva y de condiciones existentes, con la inteligencia que ya se ha logrado acopiar para conocer las fragilidades del mando del adversario hasta lograr la negociación. Estos seis casos configuran toda una línea de pensamiento político estratégico que vale la pena estudiar.

En el título de su libro usted habla de adversarios y no de enemigos. ¿Por qué?

El uso del vocablo adversario me parece mejor, porque la palabra enemigo lleva una connotación de lucha pasional, de enfrentamiento de odios que a veces toma caracteres salvajes; en cambio, el adversario es como en el fútbol, en el deporte, en una justa medieval, tiene un sentido menos bélico, mucho menos agresivo que el enemigo.

¿Cuál de estos adversarios recuerda como un personaje especial?

Yo creo que el médico Tulio Bayer, quien fue mi contendor en el Vichada, es quien mejor personifica lo del adversario respetuoso y respetable del derecho de gentes. Tuvimos al principio un enfrentamiento muy duro, pero busqué aproximarme a él por el lado de su profesión médica, para hacerle ver la contradicción que existía entre un hombre de armas empeñado en hacer la paz por las buenas y un médico que debe ser un salvador de vidas, de salud, de bienestar, convertido en un guerrillero que necesariamente tiene que apelar a esa combinación de todos los medios de lucha porque esa es la filosofía revolucionaria.

Usted se encontró personalmente con estos líderes, conversó, negoció con ellos.

Es que eso fue lo que yo busqué siempre, entenderme con el líder adversario, conocer sus puntos de vista y que él comprendiera los míos, y que viera que no había necesidad de dirimir diferencias con la violencia y con las armas sino en un entendimiento constructivo. Por eso el médico Bayer viene a ser la personificación de este concepto, porque él entró en razón por ese camino.

¿Cómo fue ese encuentro?

Yo fui a hablar con él en un sitio escogido por él, fui solo, desarmado, sin escolta de ninguna naturaleza, y me aparecí entre el grupo de él que estaba armado hasta los dientes. Me acerqué y lo traté como lo hacía en la escuela de infantería, le dije: "Dragoniante Barney: usted con ese fierro, si usted tocaba muy bien la guitarra, porqué no vuelve a la guitarra". Ahí logré que los guerrilleros tuvieran cierta empatía y charlé con algunos de ellos. Al final quedó una guerrilla más, ya no aquella de un médico que podía llevarse estudiantes rajados de las universidades.

¿Por qué la mención a Jacobo Arenas?

No tuve contacto personal con él, es lo curioso. Lo coloco entre mis adversarios porque él me envió una edición que reprodujeron las Farc de mi libro Ser guerrero del libertador y que era lectura obligada de las Farc. Y así me lo pone en la dedicatoria, que como ya no se consigue mi libro en librerías, ellos produjeron su propia edición. "Que nadie sabe para quién trabaja", me dice desde las montañas de Colombia. El estudio que hago de él es en qué forma fue un transformador de una guerrilla campesina en un movimiento insurreccional a gran escala. Él creó los frentes, el estado mayor, el secretariado. La guerrilla hasta entonces no tenía una visión estratégica nacional ni mucho menos. 'Tirofijo' era un combatiente más, un formidable luchador de guerrilla, pero no un estratega que hubiera concebido una rebelión en la forma en que lo hizo Arenas. Me pareció muy interesante estudiarlo desde el punto de vista del ideólogo revolucionario integral, que no fue ninguno de los otros.

Si tuviera que definir hoy una salida el conflicto, ¿qué propondría?

Buscaría un contacto como el que le propuse a 'Alfonso Cano' en una columna del periódico, directamente con él. Si a mí me facultaran, no lo estoy pidiendo, pero si me facultaran para seguir esa línea, buscar un contacto personal con 'Cano', poder hablar con él, no como gobernante, no como comandante militar, sino como colombiano, y hacerle ver el absurdo de su lucha y cómo él podría integrarse a la sociedad en una forma constructiva, creo que podríamos conseguir algo importante.

¿Le gustaría hacer eso?

A mí me gustaría que me dijeran: "Sí, hable con 'Alfonso Cano'". Yo buscaría la manera, no sé cómo, pero buscaría la manera. Creo que la Iglesia me ayudaría, porque sabe bastante más de lo que uno piensa. Creo que sería posible.

¿Qué sería posible?

Llegar al diálogo con él y a través del diálogo lograr una negociación cuando todavía es tiempo, porque la guerrilla todavía cree tener un poder de combate respetable y no lo tiene. Ellos están jugando al futuro, a que el Gobierno cambie y cambien las condiciones para ellos renacer. No hay que llegar allá. Si el Presidente Uribe no decide la segunda reelección, ellos siguen con esa esperanza. Yo lo intentaría de la misma forma en que lo hice con el M- 19. No son las mismas condiciones, es otro problema, pero puede que haya éxito en una conversación personal, lo tuve en tantas ocasiones anteriores -porque lo que se trata en estos seis casos del libro no es lo único-, que podría tenerlo actualmente.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
13 de marzo de 2009
Autor

Publicidad

Paute aqu

Patrocinado por:

Volver arriba