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Todos con Maradona (Opinión)

Los jugadores argentinos harán todo lo posible para no exteriorizar sus sensaciones en este momento que tiene la carga de remover un conflicto de larga data, con una dosis de escándalo y una alta repercusión mediática. Porque peleas en el fútbol hubo muchas, pero pocas veces una que trascendiera con semejante intensidad las fronteras íntimas del seleccionado y que desencadenara posturas irreconciliables. La de Román, que tuvo que renunciar por segunda vez porque entendió que no tenía manera de revertir la imagen negativa que ha generado en sus ex compañeros. La de Diego Maradona, que decidió que es el tiempo de pensar en los que "están a muerte con la camiseta". Y la del resto de los jugadores, que lejos estuvieron de salir en defensa del que fue el conductor del equipo hasta hace poco.

Maradona entendió después de la experiencia en Marsella, tras el triunfo con Francia, que el grupo le estaba dando un mensaje. Y hasta llegó a tener una reunión con uno de los jugadores emblemas de su nuevo ciclo para intentar entender por qué Riquelme no tenía relación más allá de lo específicamente deportivo. Hubo una propuesta del entrenador para que los pocos que hablaban con Román, los contados casos de Javier Mascherano y Javier Zanetti, entre otros, intercedieran. Pero para ellos la incomodidad de estar en el medio de Román y la nueva generación fue más fuerte y jugó en contra de la búsqueda del consenso real que procuraba el entrenador.

En poco tiempo, Diego se enteró de la resistencia escondida que despertaba Riquelme. De lo mal que caían en buena parte de sus dirigidos las constantes licencias que imponía el N° 10 de Boca. Algo de todo esto deslizó Maradona en las declaraciones: "Algunos me hablaron... bien y otros me dijeron barbaridades. Yo lo quería imponer...", expresó Diego sin poder contar todo lo que sabía de un cortocircuito que venía de arrastre.

La de Sebastián Verón fue una de las pocas voces que se oyeron, pero, se sabe, no hace más que sumarse al pensamiento general de sus compañeros.

El grupo está unido en algunos puntos. Por eso, aunque no lo digan públicamente, sienten que la armonía general resultará beneficiada con esta salida. Riquelme asimiló que varias cosas le jugaban en contra, como la relación Agüero-Maradona, y prefirió marcharse antes de verse en el banco. Y como le sucede al jugador xeneize, cuestiones extrafutbolísticas también hacen imposibles citaciones de otros jugadores. Las principales dudas están instaladas sobre el caso de Gonzalo Higuaín, con algunas desavenencias que nacieron del vestuario de Real Madrid y que alcanzarían al seleccionado.

Nada se sostiene simplemente por descansar en la calidad de los futbolistas o agruparlos como un montón de buenas individualidades. Se necesita armar un grupo y profundizar algunos lazos internos para emerger como una selección. Y la renuncia de Riquelme no hizo más que potenciar el ámbito para una vuelta de página en la vida íntima del seleccionado.

MARTÍN CASTILLA
Redacción de La Nación, Argentina, GDA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
13 de marzo de 2009
Autor

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