Tristeza y naturaleza inspiración para sus poemas

Tristeza y naturaleza inspiración para sus poemas

Los jurados del concurso, que tuvo 383 concursantes del país y algunos extranjeros, fueron los poetas Rómulo Bustos Aguirre, Horacio Benavides y Ramón Cote Baraibar.

11 de marzo 2009 , 12:00 a.m.

'Soy frío, el frío me absorbe... / Al despertar miro mis frágiles patas en la / Lúgubre blancura que me lleva a alejarme de la multitud aleteante....'/

Así comienza el poema titulado 'Réquiem por un pingüino', el cual fue escrito por Silvana Franco Palacio, una niña de 13 años, una de las ocho ganadoras del Concurso Nacional de Poesía 2008, organizado por el Ministerio de Cultura.

Ella, quien a 10 días para cerrar el concurso decidió escribir el poema, nunca pensó que lograría ese reconocimiento y demostraría su talento. 
 
La inspiración del poema fue un programa de Discovery Channel acerca de los pingüinos. Este la hizo pensar no en lo feliz de la existencia de estos animales, "sino en la rutina y la triste vida que pueden tener en ese duro clima", comentó la menor de edad.
 
Franco, quien heredó el talento de su madre Adriana Palacio, dedicada al teatro desde hace 20 años, y de su padre Mauricio Franco Jaramillo, poeta, considera que la escritura y la lecturas diarias contribuyeron a la elaboración del poema.

"Al ver el volante sobre el concurso, escuché a algunos diciendo, voy a escribir sobre los pajaritos, las maripositas, y al leer parte de la revista donde salieron los poemas ganadores, muchos escribieron acerca de los tigres, leones y se olvidaron de otros animales", comentó la niña con gran seriedad.
 
La pequeña poeta, que ha vivido siempre en una finca, busca el otro lado de las cosas y se basa en la tristeza de la vida, "aunque no ha tenido una vida complicada, es una niña que se ha caracterizado por ser muy juiciosa y además porque le encanta leer libros como 'La Divina Comedia' y 'La Metamorfosis' y ver programas culturales como los de History Channel y otros de carácter cultural y educativo", señaló la mamá de Silvana.
 
"Cuando veo el otro lado de las historias, es decir, de manera negativa, me doy cuenta de muchas cosas, entre ellas que los animales también viven en el estrés diario y en la cotidianidad. Ese fue otro motivo por el cual escribí", afirmó.

La joven, que está en octavo grado en el Instituto Mariscal Sucre, desea llegar a ser una gran arqueóloga, lingüista o bióloga, para que con su carrera logre aportar algo al mundo animal.

"Los zoológicos y los circos no me gustan, ya que los animales no están en su hábitat natural y además los obligan a hacer cosas que no tienen porque", comentó la niña.
 
Un día normal para esta poeta es levantarse a las 4:00 a.m. para ir al colegio, disfrutar con sus amigos y caracterizarse no por ser la más disciplinada sino por tener un buen rendimiento académico. En casa hace las tareas y luego ve programas educativos o lee libros.
 
Silvana aún no define sus intereses profesionales, pero lo que sí anhela es poder continuar escribiendo poemas a través de su inspiración, la tristeza.

MANIZALES 

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