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La tragedia de Nariño
Como si no bastara con la crisis social del colapso de las 'pirámides' de fin del año pasado, el departamento de Nariño está sufriendo calamidad tras calamidad en estos primeros meses del 2009. De las montañas a las costas y selvas, a lo largo y ancho de esta región, sus habitantes -blancos, indígenas y afrodescendientes- están acorralados por la violencia de guerrilla y bandas emergentes, los golpes de la pérdida de los ahorros, las súbitas amenazas de la naturaleza y los duros embates del invierno.
Al temor por las alertas de actividad volcánica en el Galeras se suman ahora la emergencia invernal por el desbordamiento de los ríos Mira y Telembí y la búsqueda de los cuerpos de 27 indígenas awás, masacrados por las Farc. La avalancha del Mira es de tal magnitud que el lunes el presidente Uribe decretó a Tumaco zona de desastre para contar con más herramientas con el fin de enfrentar la crítica situación humanitaria y de salubridad.
Según la Presidencia de la República, han resultado afectadas más de 6.000 familias en 78 veredas, cinco sistemas de acueducto colapsados y un saldo trágico de una víctima fatal y 22 personas desaparecidas. En los municipios cercanos a Roberto Payán, Magüí Payán y Barbacoas, el Ejecutivo decretó el estado de calamidad pública. Esta región nariñense, además de sufrir hoy el azote por el invierno, ha sido testigo y víctima de la guerra territorial de las Farc y las nuevas organizaciones de narcoparamilitares, los 'Rastrojos', 'Nueva Generación' y las 'Águilas Negras'. En medio de este enfrentamiento han quedado comunidades indígenas como los awás, quienes son acusados por la guerrilla de ayudar al Ejército. Como resultado, las Farc los han perseguido sistemáticamente y han sufrido una verdadera campaña de aniquilación.
Los cultivos de coca, desplazados desde el Putumayo por la presión de la Fuerza Pública, han crecido exponencialmente y convirtieron en pocos años a Nariño en un departamento productor. Además, la cercanía estratégica con la Costa Pacífica hace fácil unir el procesamiento del alcaloide con su transporte y tráfico hacia Centroamérica. La llegada de los narcos disparó también la violencia en Tumaco.
La extrema pobreza de esta zona del departamento exacerba esta tragedia invernal, para algunos habitantes "peor que el tsunami de 1979". Sin agua, ni enseres, ni alimentos, los damnificados esperan que los estados de zona de desastre y calamidad agilicen la respuesta estatal. Sin embargo, los problemas que agobian a Nariño están lamentablemente lejos de resolverse.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 24 de febrero de 2009
- Autor
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