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Colombia es un país de pocos inventos y muchas dificultades para obtener una patente

El año pasado se concedieron 155 patentes, de las cuales 127 son de personas que no viven en el país, es decir, multinacionales que quieren proteger sus productos.

A sus 80 años, Honorio Vargas se jacta de haber inventado más de 60 productos diferentes, como alimentos cristalizados, petrificados y pulverizados. Pero sobre ellos, además de su conocimiento, en la práctica no tiene ningún derecho.

No ha solicitado patente para ninguno y por eso dice con amargura que otros se han apropiado de sus creaciones.

Algunos inventores colombianos, como Vargas, dicen que las patentes se las dan únicamente a las grandes empresas y que se consiguen con trámites costosos y engorrosos.

Tal vez, por eso, en el país el número de productos patentados al año rara vez supera los 300, mientras en países de la región como Brasil y México se otorgan en promedio 7 mil y 5 mil patentes anuales, respectivamente.

Lo preocupante es que esas cifras miden la capacidad científica de una nación.

Y Colombia, en ese sentido, no sale bien librada. De acuerdo con la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología, de la que hacen parte América Latina, España y Portugal, el país se encuentra por debajo de Perú, Chile y Argentina.

Según datos de la Superintendencia de Industria y Comercio, única entidad autorizada para tramitar patentes en el país, el año pasado (hasta el 31 de octubre) se concedieron 155 patentes, de las cuales 127 corresponden a personas no residentes.

Es decir, obedecen a multinacionales que buscan proteger sus productos en Colombia.

Y, a través del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), integrado por 138 países, se obtuvieron 179, pero solo una pertenece a un residente colombiano.

No saben cómo proteger

Las razones para esos indicadores tan bajos son variadas: van desde la escasa producción científica hasta el desconocimiento del sistema nacional de producción intelectual por parte de los creadores.

Y, de alguna forma, se debe también a la falta de cultura en ese sentido. Para demostrar la propiedad sobre sus inventos, Vargas anda con un maletín negro lleno de recortes de periódicos que han publicado sus novedades. Pero eso no es garantía de nada.

"En las regiones, la gente cree que al registrar sus inventos en las notarías quedan protegidos", señala Jorge Lucio, investigador del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, para hacer énfasis en la falta de conocimiento sobre el proceso.

Y la falla es atribuible al propio sistema. Por un lado se hace poca divulgación de la necesidad de patentar y de la forma como debe hacerse, y por otro, no hay facilidades para los inventores que están fuera de Bogotá.

Una fuente del Banco de Patentes de la Superintendencia acepta que "en este momento no hay muchas personas que sepan guiar a la gente para sacar las patentes", al tiempo que reivindica el trabajo que viene haciendo la entidad en capacitación de orientadores regionales para acompañar a los inventores durante el trámite. Además, dice, "próximamente se realizarán pruebas para hacer solicitudes de patentes en línea".

Un proceso difícil

Pero mientras llega ese momento, los creadores de nuevos productos deben enfrentarse solitarios al procedimiento, pagar la asesoría de abogados especializados, o esperar a ganarse un concurso que los premie con la patente.

Es el caso de Alejandro Castro, ganador del premio Ramiro Castro al inventor colombiano 2007 por una pintura que aprovecha los residuos de las curtiembres. A él la firma Brigard & Castro, que organiza el concurso, lo está guiando para obtener su patente.

Si no hubiera sido así, Alejandro no habría pensado siquiera en hacer el trámite. La razón: falta de recursos.

540.000 pesos cuesta en Colombia la solicitud de una patente de invención y la de un modelo de utilidad vale 317.000.

"Yo habría empezado a comercializar la pintura", dice, aunque reconoce el riesgo de haberlo hecho porque "ya han aparecido interesados en quedarse con la propiedad del invento".

Y probablemente habría llegado a sus 80 años lamentando, como Vargas, haber cedido por desconocimiento la propiedad de sus productos.

El proceso puede durar hasta 4 años

¿Qué es una patente?

Es un título de propiedad que otorga el Gobierno y le da al titular el monopolio sobre su creación.

¿Qué derechos da una patente?

El titular puede decidir quién utiliza y quién no su invención durante el período en el que está protegida.

¿Qué obligaciones da?

El inventor debe revelar en detalle la manera de producir y utilizar su creación. Y debe pagar una anualidad para mantener el derecho sobre su patente.

¿De cuánto es la anualidad?

Entre 280 y 872 mil pesos.

¿Cuánto dura una patente?

20 años, si se trata de una patente de invención, aquella que protege un producto o procedimiento nuevo; y 10 años si es sobre un modelo de utilidad, que se da a las modificaciones que se hagan sobre artefactos o procedimientos ya inventados.

¿Qué se necesita para patentar?

Que el invento tenga novedad, altura inventiva (que no sea obvio para alguien con conocimientos sobre el tema) y aplicabilidad industrial.

¿Qué se puede patentar?

Procedimientos, métodos de fabricación, máquinas, y productos. Herramientas, instrumentos, mecanismos, dispositivos o parte de los mismos.

¿Cuánto dura el proceso para obtener una patente?

Entre 3 y 4 años.

¿Cuánto cuesta una patente?

La solicitud de patente de invención cuesta 540 mil. Y la de modelo de utilidad, 317 mil. Hay que agregarle 452 mil del examen de patentabilidad. Hay descuentos del 75 por ciento para estudiantes, universidades y microempresas.

Cómo se tramita una patente

Para realizar una solicitud de patente, el inventor debe mantener la confidencialidad de su invento y estar seguro de que los resultados de su invención no han sido publicados previamente en ningún medio. Revisar una búsqueda de anterioridades para confirmar la novedad de su producto y finalmente redactar una descripción clara y completa de su creación, de forma que cualquier técnico en la materia pueda ponerla en práctica con los datos aportados. De esto último depende en buena medida el éxito o fracaso de la patente, señala el abogado Carlos Palacio, de la firma especializada en propiedad intelectual Brigard & Castro.

Para presentar la solicitud es necesario llenar un formulario con los datos del solicitante, y adjuntar un documento técnico en el que se especifica de qué se trata la invención. Pasados dos meses, la Superintendencia publica la solicitud a la espera de oposiciones de parte de terceros. Seis meses después se solicita un examen de patentabilidad, para evaluar si realmente es viable la patente. Esto puede tardar hasta 18 meses, después de los cuales el invento pasa a manos de los 30 examinadores nacionales encargados de definir si se concede o se niega la patente.

Durante el proceso, la Superintendencia puede pedir a los solicitantes datos sobre algún asunto particular de la invención.

CAROLINA LANCHEROS RUIZ
REDACTORA DE VIDA DE HOY

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
20 de febrero de 2009
Autor

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