¿Cómo fue su historia al lado de Murcia?

¿Cómo fue su historia al lado de Murcia?


14 de febrero de 2009, 05:00 am

María Isabel Rueda: ¿Cómo termina trabajando al lado de David Murcia?

Daniel Ángel: Siempre había estado ligado con la producción de televisión. Un amigo me llamó un día y me dijo que un ex empleado suyo, que había comenzado siendo su mensajero y que ahora era un empresario importante, tenía el proyecto de hacer Body Channel, y me fascinó la idea. Ahí conocí a Murcia, un joven exitoso, humilde, un berraco, que estaba necesitando alguien que hablara inglés para que le ayudara a importar yates desde Miami a Cartagena. Y como yo hablaba inglés y tenía mi visa, accedí. David genera una credibilidad, una seguridad en sí mismo, que te impacta.

¿Cayó deslumbrado ante esa gran inteligencia y los millones que él ya manejaba?

Sí. Hablaba de su sueño de acabar el hambre. Mencionaba siempre la palabra abundancia.

¿Cómo pasa de ser empleado a amigo muy cercano de David Murcia?

Como soy experto en proyectos, hicimos un gran montaje en Cartagena con toda la sociedad cartagenera para el lanzamiento de los yates. Nunca vendimos ninguno, pero desde ahí nos volvimos muy cercanos. Yo ya viajaba con él a Panamá, pero no me metía en el negocio de las tarjetas prepago porque ni siquiera lo entendía, y me negaba a creer lo que decían revistas como Cambio: que DMG era una empresa fachada.

¿Nunca le pareció rara esa danza de los millones?

No, porque yo veía las filas de la gente comprando tarjetas, y sabía que había días en que entraban cerca de 40 mil millones de pesos. Pero, por las publicaciones de prensa, me preocupé y le aconsejé que montara un equipo de abogados bravos para que lo asesoraran en esas cosas que estaban diciendo, como que era un calanchín del Putumayo. Le pedía que me dijera la verdad y él me juraba que no estaba metido en cosas raras. Además, ¿cuántas veces no se mandó a averiguar e Iguarán decía que no había nada contra DMG?

¿Cómo le explicaba Murcia el origen de su fortuna?

Me contaba que por una depresión amorosa había llegado al Putumayo sin un centavo y vivía con el cura en la Catedral. Comenzó a vender productos naturales, con tanta credibilidad que cuando se retrasaban los productos la gente le dejaba el dinero para asegurar la compra. Después comenzó a traer electrodomésticos y se extendió a Orito y Puerto Asis.

¿Pero a usted sí le cuadraba que el imperio DMG hubiera tenido origen en la venta de unas yerbas?

Sí. Era tan innovador el negocio... Y además le metía el concepto de publicidad personalizada y hablaba del multinivel que había aprendido en una empresa que se llamaba Forever. El decía que el dinero no se lo gastaba en medios masivos de publicidad sino en la gente, con la que él decía que se dividía el dinero. Preocupado por las versiones que había sobre su actividad, contacté a mi amigo Jorge Armando Otálora, que entendió de una el problema, pero como no podía litigar porque acababa de ser Vicefiscal y estaba impedido un año, me recomendó a Jaime Bernal Cuéllar. El quiso dar sus conceptos pero siempre se tropezó con algo extraño en DMG que era la contabilidad. Yo pensaba que esa confusión se debía a que ese negocio se había vuelto un monstruo, pero David improvisaba su manejo. A un cuñado le dijo que manejara la contabilidad; a un hermano, que manejara la seguridad, y ninguno sabía de nada. Se le volvió un desorden. Por eso los abogados no pudieron dar un concepto.

¿Siente que David Murcia lo utilizó?

No. A mí no me utilizaron. El día en que me capturaron me dijeron eso las autoridades: que yo era un pelado bueno y que me habían usado de gancho ciego. Jamás me sentí utilizado. Solo trabajaba mucho y me ganaba un supersueldo.

¿Cuánto le pagaba mensualmente Murcia?

35 millones. Era un sueldo el berraco, pero me lo sudaba. Y creía en ese sueño de Murcia de que quería ser muy rico y acabar con la pobreza. No sé si pequé de ingenuo, pero no puedo decir que me utilizó.

Me gusta que tenga la personalidad de decirlo.

Pero es cierto. Nunca me obligaron a hacer nada.

¿Pero sí lo contrataron para que hiciera ciertos contactos sociales?

Sí y no. A mí me ponen como el relacionista de DMG pero ahora me pregunto: ¿a qué duro le presenté yo a David Murcia? Ni al Presidente, ni a Bernardo Moreno, ni a Guillermo Botero, ni a nadie famoso, ni tuve relación con políticos. Esa nunca fue mi labor.

Por ejemplo, le presentó a los hijos del Presidente...

Tampoco. Yo me hice amigo de Tomás en el 2002, cuando ambos vivíamos en Australia. Después, en Bogotá conocí a Jerónimo. Yo acababa de entrar a Body Channel. El quería hacer un documental para televisión con su marca Salvarte. Alcanzamos a hacer con Jerónimo como tres o cuatro reuniones para montar ese proyecto que se iba a llamar Explorarte, para viajar por el país y mostrar sus artesanías. En ese momento vino el lanzamiento de Body Channel en Santa Marta, en el que botamos la casa por la ventana, invitamos a mucha gente -entre otros a docenas de periodistas- con todo pago en el Irotama. Yo le sugerí a Jerónimo que pusiera allá una pasarela. El no pudo ir y solo me prestó una ropa, pero ni un peso para acá o para allá. Pero como habían comenzado los informes de Cambio contra David, yo le sugerí a Jerónimo que hablara con el general Naranjo. Luego me contó que Naranjo le había confirmado que había una investigación y que le aconsejaba que no se metiera ahí. Hasta aquí llega el capítulo de los hijos del Presidente.

¿Y usted por qué no le siguió, como Jerónimo, el consejo al general Naranjo?

¿Qué importaba que investigaran? ¿A cuánta gente no han investigado en este país? Yo estaba metido era en mi trabajo. David me aseguraba que en su organización no había narcotráfico, que era el negocio de la gente, y yo le creía.

Pero usted sí metió a David Murcia a Palacio...

Más bien a nosotros nos entró allá un señor que se llama Óscar Iván Palacio. Él le ofreció a David, no por mí sino directamente, el servicio de lobby.

¡¿El mismo que llevó a alias Job a Palacio?!

Sí. Un abogado. El nos llevó a los dos a Palacio. Una noche entramos allá y yo veía pasar a José Obdulio, a Jorge Mario Eastman, y yo decía: qué es esta locura, mientras David y yo esperábamos sentados en una silla. El abogado Palacio nos llevó a la oficina del jefe de prensa, César Mauricio Velásquez, y nos lo presentó. David le explicó que él tenía el problema de que no le entendían su tema, que quería explicárselo en una cita al Presidente. Cesar Mauricio le dijo que muy interesante su situación y todo, pero que lo único que le podía recomendar es que consiguiera una jefe de prensa, y le habló de Maura Achury.

¿Cómo es David Murcia?

Es un tipo inteligentísimo, innato, con una infancia dura. Tenía su sueño montado desde que era mensajero y tomaba un papel en blanco y les decía a sus compañeros que ese iba a ser su billete, una tarjeta con la que todo el mundo iba a vivir. Se le salió de las manos el negocio que se inventó. Soy una persona muy sociable. Aquí en la cárcel ya tengo muchos amigos. Nunca me importó que despreciaran a David que porque tenía el pelo largo, porque decían que era un indio, o un hippie o porque andaba en carros blindados y guardaespaldas. Yo creía que esa era su forma de vida y no tenía la autoridad para juzgarlo. Al contrario, yo le recomendaba que tuviera un bajo perfil. Pero con 27 años, él se sentía poderoso con sus guardaespaldas y le gustaba eso. Le gustaba que la gente lo adorara. Tenían la foto de él en su casa y le ponían velas porque les cambió la vida. Pienso que fue más la gente que ganó que la que perdió. La que perdió fue la que se metió en mayo o junio. El ayudó a mucha gente y por eso no puede aceptar nada. Todo Putumayo muere por David. Yo iba con él a Panamá y hablábamos y todo, pero aquí en La Picota me tocó convivir con él un mes en la misma celda y hablamos mucho.

¿Nunca se pelearon?

Nunca. Tuvimos un par de roces cuando él, ya preso, seguía hablando de planes, me decía que ahora nos íbamos a tomar las cooperativas, y yo le decía: ¡Ya no más! ¡Esto se acabó!

Además de su ambición económica, ¿Murcia tenía ambiciones políticas?

Claro. A él le gustaba. A veces comentaba medio en serio, medio en broma, que se iba a lanzar de Presidente en el 2014. Yo le decía que el día en el que se lanzara de político y lo vieran como un contrincante, lo iban a destrozar. Que lo mejor era manejar el poder por detrás.

¿Le consta que financió campañas políticas?

Sí las financió, como cualquier grupo económico. Pero creo que después los financiados le mamaban gallo. Nunca ví a ningún duro de la política reunido con David.

David Murcia todavía no acepta que se equivocó...

Ni lo va a aceptar. Si acepta, ¿qué pasa? Que la gente para la que sigue siendo un ídolo se enloquecería pensando que él los tumbó.

¿Usted cree que si el Gobierno no interviene, Murcia hubiera podido seguirle cumpliendo indefinidamente a la gente?

No. Eso ya no tenía futuro. Fue cuando comenzaron a hacer promociones de que entregarían el 300 por ciento. Ya la plata no daba, a pesar de que todavía me decían que entraban dos mil millones de pesos diarios. Creo que a David lo salvó el Gobierno. Lo salvó el Presidente. Si no, se hubiera caído solo. Por eso hoy en día el le puede echar la culpa al Gobierno. Pienso que no supieron cerrar bien DMG. Body Channel era un canal que se veía en 15 países, aunque todavía no facturaba porque la señal estaba recién encriptada, pero empezaba a tener negociaciones con operadores de cable. Lo hubieran podido vender muy bien para compensar a la gente, pero hoy el canal cuesta cero pesos. El Gran Trigal era un supermercado que funcionaba pero que hoy también cuesta cero pesos.

¿Qué implicó su colaboración con la justicia para que le hubieran dado solo cuatro años?

Aceptar mi lavado de activos. Cuando me capturaron me decían que 'Chupeta', que 'Macaco'. Pero de eso no hubo. ¿Entonces a quién le lavé? El cargo contra mí es un lavado de dinero derivado de la captación masiva. Cuando a mí me cogieron, le dije a mi abogado: papá, nos vamos para juicio, porque yo no soy un lavador, ni quiero que mi hijo me vea como tal. Pero él me explicó que el lavado de activos tiene 17 verbos rectores que son administrar, transportar, adquirir..., no solamente plata del narcotráfico. Plata de la extorsión, plata proveniente de atentar contra el sistema financiero. Si yo no aceptaba ese cargo, me iban a dar una condena plena de ocho años.

Pero usted tuvo que darse cuenta del lío en que estaba metido. ¿Por qué no se salió?

Porque cuando me di cuenta, a partir de agosto, ya no me podía salir. Había cometido un grave error poniendo mi nombre como gerente de unas compañías que tenían inmuebles en los E.U.

¿Usted no conocía acaso la figura del testaferrato?

Un abogado, del cual no quiero hablar y que fue asesor de DMG, me dijo un día que había la posibilidad de comprar unos inmuebles en E.U., pero pagando la plata en Colombia, por lo cual no había lavado. Se hacía a través de un broker colombiano, Mauricio Vives, que ahora está entregando todo y hablando con la DEA. Yo no iba a ser el dueño de esos inmuebles sino el manager de unas compañías que eran las dueñas. El caso es que yo, estando un poco asustado, me metí y quedé de manager de unas compañías, LLC, en E.U. Ahí mis amigos me decían que me había metido en un mierdero. De ahí las grabaciones en las que yo aparezco diciendo que no quiero ser testaferro de David. Pero ya había pasado la línea de no retorno.

¿Pensó en algún momento que iba a terminar en la cárcel?

El día en el que La W entrevistó a David Murcia y este se le enfrentó al Presidente acusándolo de ser un mal papá. Yo estaba con David Murcia en Panamá y le dije: hermano, te metiste con el Presidente. ¡Con sus hijos! Me arrastraste. Esto se acabó. Me pidió que me quedara con él pero me vine para Bogotá. A los pocos días, cuando me estaban capturando, contesté el celular y era David. Yo le dije: hermano, estoy capturado. Y el me decía: ¡no, no! Esa noche dormí en un calabozo. Al otro día ví en la televisión a David con los pies amarrados y comprendí que el mundo se me había venido encima.

¿Siente que algunos jugaron hipócritamente alrededor del escándalo de DMG? Por ejemplo, hubo muchos empresarios y periodistas que se lucraron...

Muchas personas muy conocidas hasta mandaban a sus choferes a que compraran tarjetas. En cuanto a los periodistas que contrató DMG, hablo bien de Marta Díaz, que fue la única que montó su departamento de medios y estuvo siempre dispuesta a hacer las ruedas de prensa para frentear. Pero muchos otros recibían sus honorarios y a la hora de la verdad no fueron capaces de sostener que estaban con DMG. Por ejemplo, Jorge Lesmes, que nunca fue capaz de poner la cara, de hacer una sola rueda de prensa. Maura Achury, la recomendada por Velásquez, hizo una rueda de prensa pero ella no fue. Nunca puso la cara pero si cobraba una pauta para el CPB. Hoy le echa la culpa a Guillermo Díaz Salamanca, que en esa época no estaba.

¿Qué piensa ahora, sentado al lado de esta virgen?

En el daño que le hice a mi familia, semejante familia. (Se le aguan los ojos). Y la esposa que tengo. Es la reina de mi vida. Estoy muy orgulloso de que sea la mamá de mi hijo. Y mis amigos. Soy muy afortunado en la vida. Aquí hay mucha gente sola que nadie visita. Yo todos los fines de semana los tengo copados. Algún día le diré a mi hijo que estuve ciego, que cometí un error, pero fui capaz de enfrentarme a mí mismo y de ponerle la cara a la sociedad. Acepto que pudo haber ambición.

¿Usted es un hombre rico?

No. Tengo mi apartamento y una Toyota que estoy pagando con un crédito. En mi matrimonio cantó Carlos Vives porque es mi amigo. Han dicho que tengo propiedades en Washington, Puerto Rico y Nueva York. Tengo 36 años y solo trabajé dos con DMG. Antes había trabajado toda mi vida. No tengo ni maletas de plata ni caletas. Ganaba un muy buen sueldo y punto.

¿Qué siente hoy por Murcia?

Tengo sentimientos encontrados. Un poco de rabia por la situación en la que estoy. Pero él nunca me engañó, a no ser que mañana se compruebe que era amigo de 'Macaco'. El siempre fue un soñador que quería ayudarles a los pobres con una fórmula económica que se inventó y yo llegué a creer que eso era posible.

María Isabel Rueda
ESPECIAL PARA EL TIEMPO