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Los placeres literarios
Así Antonio Caballero nos señale en Semana a los 'festivaleros' que "los festivales no son cultura: son mero entretenimiento" no hay nada mejor que entretenerse con la cultura. Hay quienes prefieren hacerlo por televisión, siguiendo las peripecias de un rescate de secuestrados en la mira de bombarderos de buena fe; otros en la transmisión de consejos comunales donde el dedo del Gobierno señala como "bloque de intelectuales" a quienes, por hablar de paz y clamar por una salida negociada, están supuestamente haciéndole el juego a la subversión terrorista. Hay quienes se entretienen comiendo prójimo. Y quienes se quejan de todo lo que se hace por la cultura, acusando de lambec...s a los asistentes, como la circular del enemigo malo por Internet, refiriéndose al jocundo Hay Festival que celebró Cartagena recientemente.
A riesgo de que me acusen de pato de toda boda, a él asistí con mi pareja, no a bordo de buses intermunicipales desde ciudades lejanas, como vienen haciendo tantos jóvenes afiebrados por la literatura, pero tampoco en avión privado. Y si no caí en el Hilton o el Santa Clara, sí me instalé a mis anchas en el penthouse del más antiguo rascacielos de la ciudad vieja, el edificio Ganem, de 9 pisos, con vista panorámica del Caribe y de las techumbres coloniales, con las llaves del legendario ACR. Y asistí a las fiestas despampanantes de Enrique Santos Calderón -hasta que llegó Juanes- y de Carlos Jacanamijoy, cada uno estrenando casa tirándola por la ventana. Tanto que este último la celebró en toda una calle, la del Jardín, sembrada de aromosas mujeres. Fui atendido como príncipe en La Comarca, donde el director de SoHo ofreció publicarme un libro de crónicas; tiré paso brillando chapa en Quiebracanto; me paseé en carroza neroniana asistida con champaña francesa y mesa de viandas refinadas que hacían gritar a los festejantes desde las terrazas "el emperador de Romaaa"; asistí a convites principescos con mis elegidos en Etnia y La Cava, por cortesía de amorosos anfitriones; firmé contrato con Planeta para la publicación de mi novela La casa de las agujas y/o la Autobiografía de Nerón.
Me permito este farolero recuento del evento en la ciudad donde ganó su primer pugilato hacia el campeonato mundial el 'chicanero' Mendoza, para que los pacientes de apatía y resentimiento sepan que el gozo es grande y envidiables los resultados.
También asistí a los coloquios de "algunos de los más grandes escritores mundiales" -así reza la invitación-, como Salman Rushdie, Martin Amis, Alan Paus, Andrés Hoyos, Jon Snow, Junot Díaz, Evelio Rosero, Alma Guillermoprieto, Gerald Martin, Ronan Bennet, Luis Sepúlveda y Sandro Romero -me perdí a muchos-, todos haciendo gala de intensidad y altura, de convicción y fino gracejo. Entre ellos, brilló como un petardo Fernando Vallejo, con el tema de los crímenes del cristianismo, en una retahíla inmamable que el público le detuvo, para que más bien improvisara sus bufonadas. Como aquella de que "a mí me dicen pederasta, pero más pederasta fue el que dijo 'dejad que los niños vengan a mí'". Sobra decir que me levanté y me fui.
Todo un 'snob' como Thackeray, dejando que la brisa me rizara el cabello nuevo y sentado a la mesita de entrada de la librería Ábaco, donde presenté la alucinante novela Fondoblanco, de Alejandro Arciniegas Alzate, vi pasar, saludé y abracé a amigos de toda la vida, Óscar Collazos, William Ospina, Carlos Orlando Pardo, Héctor Sánchez, Luis Fayad, Pedro Blas, Julio Romero -el soldado desconocido-, Guido Tamayo, Rafael del Castillo, Gustavo Mauricio García, Gloria Luz Gutiérrez, Patricia Lara y al fabuloso fotógrafo argentino Daniel Mordzinsky, quien me inmortalizó con su placa. Y almorcé con Judith Pinedo, 'Mariamulata', primera mujer elegida popularmente como alcaldesa de la ciudad más bella del mundo, a quien la politiquería trató de hacer anular su elección, para continuar con la corruptela, cosa que al fin no prosperó, pues acaba de ser confirmada por el Consejo de Estado. Felicitaciones a la Alcaldesa y gracias a Cartagena.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 10 de febrero de 2009
- Autor
- Jotamario Arbeláez
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