Ahora que no es Procurador, ¿me acepta la invitación a destaparse?

Ahora que no es Procurador, ¿me acepta la invitación a destaparse?


25 de enero de 2009, 05:00 am

María Isabel Rueda: Me prometió la primera entrevista como ex Procurador. ¿Me va a decir todo lo que no pudo en los últimos ocho años?

Edgardo Maya Villazón: Sí. Empiezo con decirle que en las próximas elecciones el meridiano político irremediablemente pasa por la Costa Atlántica.

¡Ah! Esta entrevista promete. ¿Lo dice porque usted será ese meridiano o porque la Costa, que ha sido tan castigada en los últimos meses con la 'parapolítica', merece la oportunidad de sacar la cabeza?

El debate electoral que se avecina tendrá como eje principal el protagonismo de un costeño. Que pueda ser yo, se lo respondo así: no me estoy muriendo por ser Presidente de la República, pero estoy dispuesto a prestarles un nuevo servicio a los colombianos, allí o donde ellos lo consideren.

¿Qué se requiere para que sea un candidato para la Presidencia?

Que se abra una oportunidad política a través de la manifestación a favor de un nombre costeño, que puede ser el mío, y que en la Costa estén dispuestos a respaldar.

¿Esa manifestación política tiene que venir de un partido?

Sí. De un partido, o de un movimiento político o ciudadano.

¿Del Partido Liberal, por ejemplo?

Soy miembro del Partido Liberal, y en este momento activo. Pero creo que, cualquiera que sea el candidato, será de coalición.

¿Ha conversado con su jefe, el ex presidente Gaviria, de esa posibilidad?

No lo he hecho todavía. Tengo con él una conversación pendiente.

¿Entonces, sumamos su nombre a los de la consulta liberal?

No si tengo que autopostularme para ser candidato. Una candidatura, al contrario de lo que está sucediendo (y haciendo abstracción de todos los amigos que están ahí), debe surgir es de una base política y no de una autopostulación. Yo sería incapaz de autopostularme. En lo que sí voy a trabajar es en que sea un candidato de la Costa.

¿Y por qué el próximo Presidente tiene que ser costeño?

La región está en un momento político en que necesita reivindicarse con el país. Pero sobre todo, tenemos que dejar de ser únicamente el sitio de refugio y entretenimiento vacacional de los últimos 50 años. Los grandes desarrollos industriales y empresariales del país deben estar en las zonas costeras de Colombia, no solo en la del Atlántico sino la del Pacífico, donde los niveles de pobreza son inmensos, y le estoy hablando ya no de siete sino de 13 departamentos que tengo en la mente. Aquí vale diez veces más transportar una tonelada de mercancía de Bogotá a Santa Marta, que de Santa Marta a Hamburgo. Eso es un absurdo. Además, la Costa tiene mucha gente capaz, correcta y honesta. Tenemos que romper esa estigmatización. En el interior del país hay más gente que le ha hecho mucho más mal a la nación que en la Costa Atlántica.

Bueno. Por fin lo veo hablando libremente de su candidatura.

Es que ahora sí estoy hablando desatado. Desatado de mis antiguas ataduras.

Desátese un poco más. Como un ciudadano del montón, ¿qué piensa de la reelección del presidente Uribe?

La reelección inmediata por una vez, como lo dijo la Corte Constitucional cuando la dejó pasar por decisión mayoritaria, es admisible. Pero ya una segunda reelección no es posible. Desequilibra todo. Es una forma muy grave de avasallar a las minorías, aunque hoy las minorías ya están en el 41 por ciento y las mayorías en el 54 por ciento. Es antidemocrática. El presidente Obama habló precisamente de eso, del totalitarismo y de las consecuencias de perpetuarse en el poder, así la opinión esté a favor, porque la opinión también se equivoca.

Ayer, EL TIEMPO informó que las pretensiones de Uribe para hacerse reelegir cederían si hay un candidato de consenso en el uribismo...

Lo que tengo claro es que si va a haber reelección, no habrá campaña política. La ventaja que le da la reelección a un Presidente en ejercicio es inmanejable para cualquiera que quiera enfrentarlo. Tendría que ser un Presidente muy malo o muy inútil para que no sea reelegido. En todo caso, creo que las aspiraciones reelectorales del Presidente, por el lado del referendo, estarían limitadas. Constitucionalmente, el referendo es un fracaso.

¿Está muerto?

Jurídicamente está muerto.

¿Cree que la Corte Constitucional no lo dejará pasar?

Creo que no.

Como particular, ¿qué opina de ese referendo?

Como particular lo veo peor. Horrible. Las mayorías no pueden avasallar a las minorías. En la Constitución del 91 se organizó el sistema de pesos y contrapesos de nuestra democracia, y este se vendría abajo con la reelección. Se lo está diciendo, con conocimiento de causa, un funcionario que estuvo ocho años en su cargo con un inmenso poder. Esa fue una de las razones por las cuales, a pesar de tener garantizada mi inclusión en la terna y mi elección en el Congreso de la República, le dije no a mi tercer período como Procurador. Habría sido un abuso.

Para estar seguro de que el país quedaría en buenas manos, el presidente Uribe plantea un 'test' para los aspirantes a sucederlo. Lo voy a estrenar con usted. La primera: ¿Aceptaría crear zonas de despeje, así sean para un acuerdo humanitario?

No me voy a dejar condicionar con cuestionarios uribistas. Lo bueno que haya hecho el Presidente hay que continuarlo y lo malo hay que desaparecerlo. Pero sí puedo decirle que el país no puede dejarse meter los dedos en la boca con una nueva zona de despeje.

¿Renunciaría a la posibilidad de rescatar militarmente a los secuestrados?

No. Lo autorizaría en altas condiciones de seguridad, apoyo tecnológico y posibilidades de éxito.

Qué usted lo diga tiene un gran valor, ya que su esposa, 'La Cacica', fue asesinada por las Farc ante la persecución de la fuerza pública. ¿Reduciría la presencia militar en pueblos y carreteras por razones fiscales?

Jamás. La fuerza pública debe estar presente en todo el territorio nacional para evitar la presencia de los grupos al margen de la ley y la ausencia de autoridad.

¿Les aplicaría a las Farc un rasero diferente al de las autodefensas en un eventual proceso de paz?

Eso se trataría en ese eventual proceso de negociación.

¿Cree que el poder de la popularidad del presidente Uribe le alcanza hasta para escoger a su sucesor con un guiño?

Eso no es endosable. Lo preocupante es que llegare a poner a su servicio el presupuesto y toda la maquinaria estatal. La reacción de los ciudadanos sería contraria por tratarse de un abuso y de la violación de muchas prohibiciones.

Si está considerando la posibilidad de lanzarse como candidato presidencial, ¿desecha la idea de aspirar a la Corte Constitucional?

Una continuidad profesional en el mundo del derecho no me molesta. Creo que la Corte Constitucional es un centro de poder hermoso porque permite redireccionar el Estado y, además, porque pasó de ser un legislador negativo, sacando las normas de circulación, a un legislador positivo, complementando con sus fallos las garantías de los derechos fundamentales de los colombianos, y estoy de acuerdo con eso.

¿Cuándo resolverá lo de la candidatura?

No tengo ningún afán. Concédame los meses de enero y febrero, paso mi luna de miel, y el primero de marzo arranco. Además, está entre mis planes trabajar para una fundación que se dedicará a los derechos humanos y al desarrollo social.

¿Por qué cree que la 'parapolítica' se ensañó con la Costa?

Porque lo único que ha habido son investigaciones sobre el paramilitarismo y las de la 'farcpolítica' apenas comienzan. Las Farc tenían alcaldías y gobernaciones en diversas zonas del país distintas a la Costa. Para mencionarle solo un ejemplo, en Casanare tenían todas las alcaldías.

¿Y usted, como Procurador, por qué no investigó la 'farcpolítica'?

Claro que lo hice. Enviamos brigadas de la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría que se quedaban un mes en un batallón, pero tenían que devolverse cuando los identificaban. Los funcionarios locales de allá no pueden adelantar las investigaciones. Hubo una connivencia política en todo el país con la guerrilla. Admito que quedamos en deuda con la 'farcpolítica', aunque el mangoneo político de ese grupo guerrillero durante los años 90, en todas las regiones donde hay regalías, hoy está mucho más controlado.

Las cosas que han pasado en la Costa, y particularmente en Valledupar, no han perdonado ni a su propia familia. ¿Considera eso un obstáculo para su eventual candidatura presidencial, o incluso para ser magistrado de la Corte?

Hay dos cosas de las que jamás me avergonzaré: la de ser costeño y la de ser vallenato. Por el contrario, me enorgullecen enormemente. Ahora: las tragedias, no solo familiares sino de amigos, que me ha tocado enfrentar son duras y producen unas heridas que dejan cicatrices. Pero Dios me hizo un hombre ponderado, equilibrado, discreto, lo que me ha dado la sabiduría para manejar las cosas personales como personales y las institucionales como institucionales, al saber hacer la diferencia. Sobre mi condición ética y probidad moral, me la juego toda. Ahí están para que las juzgue el país.

No faltará quien cuestione su desempeño como Procurador...

Yo no desafío a nadie, pero sí he dicho hasta la saciedad que quien tenga algo contra mí, que lo saque y lo denuncie ante las autoridades competentes. Y les informo que no gozo de ningún fuero.

María Isabel Rueda
ESPECIAL PARA EL TIEMPO