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Monumental fue la posesión de Barack Obama, pese al intenso frÃo que se sentÃa en Washington
Fueron más de dos millones de personas -según un conteo modesto- las que descendieron como una turba sobre 'el mall' para presenciar el histórico momento.
Como mágico, sobrecogedor o impresionante podrÃa definirse esta primera ocasión en la que un afroamericano jura sobre una Biblia de Abraham Lincoln para convertirse en el presidente número 44 en la historia democrática del paÃs.
Desde las cuatro de la mañana, hora que abrieron 'las puertas', la multitud fue llenando hasta el último rincón de ese rectángulo de tierra de casi tres kilómetros de largo, que va desde los pies del Capitolio, donde tuvo lugar la ceremonia, hasta las orillas del rÃo Potomac.
Poco importó el intenso frÃo que sacudió a la ciudad y que mandó el termómetro, por momentos, a los menos 6 grados centÃgrados, o las largas colas que se armaron desde la madrugada a la entrada de las estaciones de metro y que hizo del ingreso a la ciudad toda una odisea.
Armados con abrigos, sombreros y banderas, muchas banderas, la gente no paró de corear "Obama, Obama", como si se tratara del ascenso de un rey.
La historia, no importa a quién se preguntara, era virtualmente la misma. Personas que llegaron en bus, carro, tren y avión desde los más remotos rincones del paÃs para hacer parte de la cita.
"Asà hubiese tenido que gatear habrÃa venido. Es como ver la historia haciéndose. Obama, pese a las dificultades que enfrenta el paÃs, es sinónimo de cambio y esperanza", dijo a EL TIEMPO, Marc Richardson, que viajó en bus desde la distante Wisconsin.
Pero no solo fueron los estadounidenses. Entre el público habÃa europeos, latinoamericanos, asiáticos, árabes, de todos los colores de piel y distintas religiones.
A la ceremonia asistieron varios colombianos. Entre ellos Ana Maria Currea, una ex funcionaria de la embajada en Washington que viajó desde Nueva York. "Vine porque Obama me ha inspirado como ningún otro lÃder en mi generación", dijo Currea , que viene 'pegada' de Obama desde el año pasado cuando trabajó como voluntaria durante la campaña.
Por supuesto, entre la multitud habÃa una gran cantidad de afroamericanos, para los que el ascenso de Obama fue mucho más que un sueño hecho realidad. "Si me hubiera preguntado hace un año le habrÃa contestado que esto era imposible, que jamás sucederÃa. Es un orgullo para mà y para todos los hombre del color en el mundo", sostuvo Timothy Garth, uno de ellos .
HacÃa el medio dÃa, cuando llegó el momento cumbre y Obama juró proteger la Constitución con su brazo levantado ante un mar de personas que parecÃa no tener fin, se escuchó un rugido ensordecedor. Asà se dio inicio formal a la 'era Obama' .
Pocos notaron, en medio del jolgorio, un tropiezo a la hora de juramentar al nuevo mandatario. El Presidente de la Corte Suprema, John Roberts, no le dio tiempo a Obama para decir su nombre completo y se equivocó en la construcción de la segunda frase. Más tarde, Roberts asumió la responsabilidad del error.
De lo que se hablaba era de cómo el presidente habÃa usado -y pronunciado- su nombre de pila Barack Hussein Obama a la hora de aceptar la Presidencia.
Luego siguió el discurso. Pese a que Obama tuvo un gesto con el saliente George W. Bush, al que le agradeció por sus años de servicio, fue palpable la alegrÃa que sintió, instantes después, cuando despegó el helicóptero en el que Bush abandonó el lugar rumbo a su nuevo residencia en Dallas, Texas.
El resto de la tarde fue el postre. La multitud se volcó hacia la calle Pennsylvania que conecta el Capitolio con la Casa Blanca y por donde el Presidente, como es tradición, encabezó un imponente desfile de banda marciales y músicos mientras caminaba de la mano de su esposa Michelle.
Ya en la noche las celebraciones se extendieron hasta tarde. Obama y su esposa atendieron las diez fiestas oficiales que se ofrecieron en su honor mientras los ciudadanos de a pie, aquellos que no tenÃan los 5 mil dólares para pagar una entrada, se congregaron en bares y restaurantes para saborear el momento. Imágenes similares se registraron a lo largo de todo el paÃs. Desde las calles de Broadway en Nueva York, hasta Hawai, cuna del nuevo presidente.
Obama, en su discurso de posesión, fue claro sobre los inmensos retos que enfrenta el paÃs. Y nadie duda de que está en lo correcto. Pero ayer, durante las más de 12 horas que duró todo el proceso, no era el dÃa para pensar en eso.
SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Internacional
- Fecha de publicación
- 20 de enero de 2009
- Autor
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