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Con lodo rescatan los humedales en riesgo de Bogotá
Unas mujeres crearon un banco de semillas alimentado con lodos removidos del humedal La Vaca, de donde salieron las plantas con las que el Acueducto de la ciudad repobló las orillas del mismo.
En Bogotá, los humedales se desentierran como si fueran güacas, pues a pesar de estar sepultado por décadas, cuando vuelven a salir, vuelven a nacer.
Asà sucedió con los lodos que se sacaron luego de remover más de 30.000 metros cúbicos de basuras y escombros que tapaban el humedal la Vaca, en la localidad de Kennedy. Ellos aún guardaban vida tras por lo menos 50 años de estar sepultados.
Cuando se iniciaron las obras la vegetación predominante era pasto, como cualquier potrero. Se planeó, entonces, hacer una perforación paleoecológica (una sonda se incrusta en el suelo y se saca una columna de lodo) y se llevó al laboratorio para conocer detalles de la historia ecológica del humedal y datos claves de este.
Mediante esta ciencia (PaleoecologÃa) lograron descubrir que hace aproximadamente 50 años fue sepultado el humedal junto con todos sus valores de vida.
De los lodos, que cuidadosamente fueron puestos en germinadores elaborados por mujeres del grupo 'Banco de Semillas', nacieron plantas que no se habÃan vuelto a ver por décadas en varios humedales del sur de la ciudad.
"Con platos y maderas hicimos los germinadores. Le ponÃamos agua a la tierra a ver qué nacÃa. Al cabo de un tiempo nos germinaron 31 plantas: junco, lenteja de agua, cebolleta de agua...No somos biólogas ni ingenieras, nos movÃan las ganas de mostrarle a nuestros hijos que esto era un humedal", comentó Dora Villalobos, una de las integrantes del grupo.
Esas semillas estuvieron más de 50 años sepultadas bajo toneladas de escombros con los que se habÃa rellenado ese cuerpo de agua.
Las nuevas generaciones no conocieron el humedal. Tampoco sus padres. "A mediados de los 90, cuando empezaron a venderle a la gente los terrenos, nadie sabÃa que era un humedal. Ya estaba rellenado", agregó Villalobos.
Por esa razón, la Empresa de Acueducto de Bogotá inició la restauración de este cuerpo de agua hace año y medio. PerÃodo en el que también se han reubicado 180 familias que estaban asentadas en la zona.
A través de la paleoecologÃa expertos de diferentes disciplinas interpretan cómo se transforman los ecosistemas porque documenta clima, vegetación, suelo, agua.
Esta ciencia, por primera vez aplicada en un ecosistema en Bogotá, en este caso, La Vaca, mostró cómo era, qué plantas tenÃa y cómo se regulaba. De tal manera que su actual forma de gusano y su vegetación tanto acuática como semiacuática no es a gusto de los técnicos sino desarrollada con insumos obtenidos a través de los resultados de los estudios paleoecológicos.
El Acueducto ha realizado estas perforaciones paleoecológicas también en humedales como Jaboque, El Burro y Techo.
La paleoecologÃa, hizo una aproximación a lo que era Techo, que, hace algo menos de un siglo, estaba unido por el rÃo Bogotá con el humedal El Burro, vecino de La Vaca, en Kennedy. Hoy se encuentra fragmentado en tres pedazos, detrás del barrio Castilla.
La dinámica del agua del humedal de Techo, recientemente declarado en alerta naranja por la SecretarÃa Distrital de Ambiente debido a su deterioro por cuenta de rellenos, pastoreo, vertimientos, etc., también fue descrita por estudios de paleoecologÃa. Ahora viene su restauración.
El Acueducto ha invertido cerca de 40 millones de pesos en estos estudios. Y, en total, en materia de restauración y obras en los humedales del Distrito invirtió durante 2008, alrededor de 24.000 millones de pesos.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Medio ambiente
- Fecha de publicación
- 14 de enero de 2009
- Autor
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