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Análisis: Los riesgos de la Medalla de la Libertad
El presidente Uribe tiene poco que ganar o perder al aceptar la Medalla de la Libertad y produce pocos cambios en su agenda en Estados Unidos.
No obstante, conlleva serios riesgos polÃticos. Para muchos demócratas hoy en el poder, la decisión del presidente Bush de concederle a Uribe la mayor distinción civil reaviva los amargos debates de los últimos dos años sobre el TLC y el futuro de la Estos debates han elevado el perfil de los escándalos en materia de derechos humanos en Colombia, parapolÃtica y los repetidos ataques del presidente Uribe contra los defensores de derechos humanos, los medios y la rama judicial. Para muchos, el espectáculo de Bush, ignorando estas preocupaciones, aumentará los deseos de replantear la polÃtica hacia Colombia. Otro riesgo, igual de serio, es que la medalla incrementa la percepción de los demócratas de que Uribe es partidista. Uribe, quien durante la campaña se reunió con el ex candidato a la Presidencia de E.U., John McCain, y su fórmula vicepresidencial Sarah Palin, ahora tiene que confrontar la percepción de que Obama no era su candidato. Ahora está visitando a Bush en sus últimos dÃas para recibir la misma distinción que en el 2004 se les otorgó al director de la CIA y a las autoridades civiles y militares de la invasión a Irak, y que generó tanta polémica. El mensaje público de Uribe para la nueva administración es uno de nostalgia por los años de Bush, en lugar de un deseo de trabajar constructivamente con el equipo entrante. Por otro, pese a la politización de la medalla, la distinción sigue siendo prestigiosa. Uribe recibe un premio con el que solo 13 lÃderes extranjeros han sido distinguidos en los últimos 60 años, entre ellos la Madre Teresa de Calcuta y Nelson Mandela. Entre la mayorÃa de los legisladores que prestan poca atención a Colombia, la medalla otorga una fuerte medida de legitimidad: "Tiene la Medalla de la Libertad. Sus crÃticos deben estar exagerando". Uribe regresará a Colombia con una capa más de prestigio, pero también con unos interrogantes serios sobre los derechos humanos y una percepción creciente de que está atado profundamente a un presidente impopular y al partido que está saliendo del poder.
asistencia de E.U.
Por Adam Isacson, del Centro para la PolÃtica Internacional.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- PolÃtica
- Fecha de publicación
- 13 de enero de 2009
- Autor
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