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¿Cundirá el ejemplo?

Incluso en un país acostumbrado a los números grandes, hay ocasiones en las que los observadores se quedan sin palabras.

Así ocurrió ayer en Estados Unidos, cuando la Oficina de Presupuesto del Congreso norteamericano dio a conocer sus cálculos sobre la situación fiscal de la nación más poderosa del mundo. Aunque nadie esperaba buenas nuevas ante la profunda crisis que tiene postrado al sector productivo, muchos se sorprendieron al saber que el saldo en rojo en las cuentas públicas estadounidenses podría llegar a 1,2 billones de dólares en el 2009, la cifra más alta de la historia. Como proporción del Producto Interno Bruto, el faltante ascendería a 8,3 por ciento, algo no visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Y todo indica que el futuro será peor. Desde hace varias semanas los líderes del Partido Demócrata, con el presidente electo Barack Obama a la cabeza, han venido trabajando en el diseño de un nuevo programa de estímulos que comprendería recortes en impuestos y planes de gasto, sobre todo en infraestructura. Pese a que el valor del paquete no está definido, la apuesta más aceptada es que llegue a 800.000 millones de dólares, con lo cual el agujero podría ascender a 1,6 billones de dólares, pues no todo se giraría en forma inmediata. Con razón el propio Obama dijo en una rueda de prensa que "mi propio equipo económico y presupuestal proyecta que, a menos que tomemos una acción decisiva, incluso después de que nuestra economía salga de este bache, los déficit billonarios serán una realidad durante los próximos años".

Semejante predicción no solo causa horror entre los economistas más ortodoxos que por décadas han hablado de la necesidad de tener un presupuesto balanceado, sino que genera inquietud sobre la sostenibilidad de la economía más grande del planeta. La razón es que el hoyo fiscal obliga a un aumento elevado de la deuda pública, cuyos títulos han sido adquiridos en el pasado por inversionistas locales y extranjeros. Pero si alguno de estos grupos pierde la confianza y decide llevar sus fondos a otra parte, el escenario, que ya es complicado, se volvería mucho peor.

No obstante, Washington ha decidido asumir el riesgo. Según el punto de vista predominante, solo una política agresiva puede acortar la duración de la que ya es la peor debacle en tres cuartos de siglo, como lo confirman los datos hechos públicos ayer. Así, la predicción es que el PIB estadounidense se contraiga en 2,2 por ciento en el 2009 y que la recuperación sea lenta, llegando a apenas el 1,5 por ciento en el 2010. Como consecuencia, la tasa de desempleo superaría la marca del 9 por ciento, el doble de hace un año, y los recaudos de impuestos descenderían en 166.000 millones de dólares en el presente ejercicio. Quizás la única buena noticia es que la inflación se mantendría baja, en respuesta al estancamiento de la demanda.

Si la apuesta de tapar un hueco cavando otro resulta, es algo que solo se sabrá con el tiempo. En el intermedio, muchos países miran con relativa envidia cómo la vara con que se mide a los Estados Unidos es más alta que en el resto del mundo. Pocos dudan que entidades como el Fondo Monetario Internacional expresarían públicamente su desagrado si cualquier otra nación alcanza un déficit fiscal cercano al 10 por ciento y que el regaño sería mayor si pertenece al club de los emergentes. Si bien la entidad mencionada ha aceptado que en la coyuntura actual es necesario relajar un poco los parámetros válidos hasta hace un tiempo, también insiste en mantener la rienda corta para que el caballo no se desboque.

En medio de tales circunstancias, vale la pena preguntarse si en Colombia habrá alguna intención velada de seguir el ejemplo del vecino del norte. Hasta ahora, el Ministerio de Hacienda ha sido enfático en decir que las metas fiscales se mantienen, pero en la Casa de Nariño no todos comparten esa opinión. Al fin y al cabo, el propio presidente Uribe ha implicado que el déficit no es tan grave y ahora tendrá argumentos para responderle a los economistas que le aconsejan recortes y prudencia.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
7 de enero de 2009
Autor

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