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Una embestida muy brava
Las fiestas del fin de año no pueden dejar que pase inadvertido un hecho de agresividad intolerable, ocurrido durante la corrida del 30 de diciembre en la plaza de toros de Cañaveralejo, en la ciudad de Cali. Los asistentes a la corrida, y luego el paÃs y el mundo, vieron cómo un joven activista antitaurino, de la Federación de Comités de Liberación Animal, era tomado por el cabello y arrastrado por el ruedo hacia la barrera, por el fortachón Armando Rivera, jefe de seguridad y logÃstica de la plaza, en medio de la natural protesta del público asistente.
El joven y dos compañeros habÃan saltado a la arena, como lo hacÃan a menudo los espontáneos, como Manuel BenÃtez el Cordobés y otros, que luego fueron figuras históricas del toreo, en busca de pegar un pase a un toro en el ruedo y hacerse ver, asà terminaran en la comisarÃa. Pero estos no llevaban una vieja muleta de torear. Al contrario, portaban tres cartelitos que rechazaban las corridas de toros. Seguramente terminaron en manos de la policÃa, como los pichones de toreo antiguamente, pero uno de ellos fue humillado. Arrastrado por la arena, como los despojos de un toro lidiado, en la carreta de las mulillas.
La fiesta brava, que se practica en ocho paÃses del mundo, sobre todo en España, donde las corridas se dan casi en todo el paÃs y son una de las fuentes de economÃa y de turismo, tienen una afición grande aún, asà como muchos detractores. Pero, más allá de que se sea taurino o no, no se puede tolerar un acto bárbaro e indignante como este.
Seguramente, el jefe de logÃstica y seguridad sintió que le estaban pisando sus terrenos y quiso imponer su autoridad y mostrarla ante sus superiores y el público. E, inclusive, quiso defender el toreo. Para casos como este debe estar la policÃa, que tendrÃa que sacar a los activistas, que cometieron también un acto tan osado como impropio, pues, de hecho, constituye un irrespeto al espectáculo y a la libre decisión de los asistentes a la corrida.
Pero nada justificaba el atropello, que es una 'cornada' grave a la fiesta brava. Más que cualquier protesta o muestra de la violencia que pueda tener el toreo. Cada quien es libre de sus creencias y sus aficiones, pero el respeto a la persona es uno. La embestida del señor Rivera merecerÃa al menos el 'corte de coleta' en sus funciones.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 4 de enero de 2009
- Autor
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