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Chico Mendes 20 años después

La noche del 22 de diciembre de 1988 el sindicalista y ambientalista Chico Mendes se aproximaba a su casa en Xapurí (Brasil), cuando dos individuos le dispararon. El líder cívico y laboral murió a causa del atentado y se convirtió de inmediato en símbolo de la causa ecológica en el mundo entero.

Francisco Alves Mendes Filho tenía 44 años en el momento de morir. Pero llevaba casi tantos trabajando en la extracción de caucho (siringueiro) al lado de su padre, y trece como líder sindical. En los años 70 participó en numerosas actividades enderezadas a proteger el medio ambiente de la selva amazónica y en la defensa de los trabajadores. Fundó varios sindicatos, ingresó al Partido de los Trabajadores, alcanzó cargos de elección popular, propició agitados debates sobre la extracción de recursos naturales y unió a los trabajadores de la selva, indios y caucheros. En ese momento, ocho años antes de su asesinato, ya los hacendados, empresarios del caucho y madereros del Amazonas lo señalaron como su enemigo público. Tuvo que enfrentar numerosas demandas; intentaron vincularlo al crimen de un estanciero que, a su vez, había participado en la muerte del sindicalista Wilson Pinheiro. Pero Mendes salió airoso de todas las denuncias, incluso las que ventilaron tribunales militares. Para entonces, ya era internacionalmente famoso; había ganado el premio Global 500 de la ONU (1987) y la medalla de la Better World Society.

Fieles, literalmente, a la ley de la selva, los rancheros (fazendeiros) a los que se oponía Mendes decidieron que era hora de confiar a las armas la misión que no habían logrado coronar por medios legales. Aquel 22 de diciembre lo esperaron y asesinaron los hermanos Darly y Darcy Alves da Silva.

Hoy, Chico estaría a punto de cumplir 64 años y habría visto varias sorpresas, casi todas desagradables. Lula da Silva, su antiguo compañero del PT, subió al poder y ha hecho una gestión más pragmática que lo que Mendes seguramente habría querido. La producción de etanol se multiplica con éxito en el Brasil y lanza hacia la selva a los desplazados de la tierra. El calentamiento global es ya un hecho indudable, que ha traído graves consecuencias antes de lo pensado. Las multinacionales farmacéuticas intentan apoderarse de la sabiduría tradicional de la jungla para ponerle el ©. El bosque tropical sigue achicándose y el desierto, expandiéndose. El mundo, en suma, no ha abrazado aún la causa que marcó la vida de Chico Mendes y lo llevó a la muerte.

editorial@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
21 de diciembre de 2008
Autor

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