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Vida y muerte: una sola realidad en Calarcá (QuindÃo)
TurÃsticamente Calarcá es reconocida por su JardÃn Botánico, el Mariposario y su tradicional Reinado Nacional del Café que se celebra en el mes de junio y que atrae a gran cantidad de turistas.
Pero lo que muchos no saben es que este municipio tiene una situación muy particular hace ya muchos años.
El cementerio y la zona rosa del municipio de Calarcá diariamente hacen que la vida se enfrente a la muerte y nos muestra la realidad: un dÃa podemos estar bailando y tomando con nuestros amigos, y que al dÃa siguiente ellos nos estén llorando al frente, mientras otras siguen su vida, miran desde los balcones de las discotecas cómo entierran a una persona que alguna vez también miró desde ese mismo punto.
El cementerio ya no solo huele a muerte, huele a humo de cigarrillo, se invade de risas y del bullicio de la gente que solo va en busca de diversión. Allì se vive la contrariedad de la vida, mientras que los familiares arreglan las tumbas con las flores que les vende Pedro Pablo Reyes Sabogal, los dueños de las discotecas limpian sus locales para una noche de rumba.
Reyes Sabogal, quien ha vendido flores por más de 55 años en este lugar, fue quien comenzó la venta de cerveza al frente del cementerio y como él dice seguirá allà hasta que le llegue la hora.
A don Pedro ya los años lo han acostumbrado a ver diariamente aquellas personas que salen del cementerio y terminan bailando cuando tratan de olvidar sus penas, asà como también aquellas que se indignan y ven la situación como uno de los mayores irrespetos.
Esta situación que hoy en dÃa es normal para sus habitantes y ya es asunto de resignación para otros, hasta el momento no tiene solución, pues es mucho lo que se ha hablado de reubicación y poco lo que se ha hecho.
El comienzo
El 11 de noviembre de 1890 y bajo la bendición del sacerdote José Ignacio Pineda se dio apertura oficial al primer cementerio que tuvo Calarcá, que no era más que una multitud de cruces de madera bajo la sombra de los árboles.
Según la historia del municipio existieron tres cementerios; el primero estaba ubicado en la esquina de la calle 36 con carrera 25.
Este cementerio que tan solo alcanzó a tener 10 cadáveres tuvo que ser trasladado porque su ubicación no era la adecuada, después se acordó que fuera en una finca de propiedad de Gaspar Castro, pero este segundo tampoco alcanzó a tener una cifra significativa y tuvo que ser trasladado porque el camino que conducÃa a éste no era el mejor.
Finalmente, el cura de la época, Luis Gonzaga López, resolvió ubicarlo en una finca, un terreno plano y extenso apartado del centro del municipio que linda con la que actualmente se le conoce como la Avenida Colón.
Don Pedro recuerda que "yo vendÃa flores, mercado y hasta cerveza en un negocio que alquilamos con mi hijo y que llevaba por nombre 'La última lágrima' ó último suspiro como también se le conocÃa".
'La última lágrima' era la única tienda en este sitio donde los dolientes llegaban para tomarse unas cervezas y asà poder olvidar por un momento su tristeza, pero a los dos años don Pedro le alquiló la tienda a Napoleón Melo Benjumea, quien cada 15 dÃas hacÃa bailes para recordar los años 60.
"A la tienda llegaban las personas que habÃan acabado de enterrar a sus seres queridos y pedÃan escuchar música, a la vez que iban tomando, fue la misma gente que pedÃa que cerrara más tarde, ya que en aquella época la tienda cerraba a las 6:00 p.m.", expresó Melo Benjumea, actual administrador del negocio.
Hace 18 años la tienda de aquel entonces se convirtió en tomadero, para poder cerrar más tarde ya que esa fue la petición de los clientes, que además de tomar, terminaban bailando para recordar a sus muertos. Hoy en dÃa esta discoteca conserva su nombre del comienzo.
Algunos, al ver que esta clase de negocios eran rentables, fueron comprando lotes para construir bailaderos. AsÃ, hoy en dÃa son más de 10 las discotecas que se ubican al frente y por los alrededores del cementerio, situación que ha despertado todo tipo de opiniones entre sus habitantes y turistas.
Actualmente los fines de semana se convierten en 'paseo familiar' al cementerio, que son a su vez acompañados de aquellos que celebran con salsa y merengue el hecho de todavÃa estar presentes en este mundo.
Maricela Pachón
ARMENIA
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 1 de diciembre de 2008
- Autor
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