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Hoy se conmemora el día mundial del Sida, enfermedad que afecta a 33 millones de personas

25 años después de que se registró el primer caso en Colombia, la epidemia sigue concentrada en grupos vulnerables y no han podido superarse el estigma y la discriminación.

En eso coinciden las organizaciones que trabajan contra la enfermedad en el país. Aunque destacan los avances en materia de garantía de tratamiento para estas personas, se quejan de los vacíos en materia de promoción y prevención de la enfermedad.

"La población en general está expuesta a la infección por VIH, por eso toda la gente debería recibir orientación sobre cómo protegerse; una de las más importantes consiste en saber cuál es su situación respecto al VIH, pero hoy los usuarios del sistema de salud enfrentan trabas para acceder a la prueba voluntaria de detección del virus, pese a que está incluida en los planes de salud", dice Martha Lucía Rubio, asesora en VIH-sida del Fondo de Población de Naciones Unidas.

Investigadores de la Organización Mundial de la Salud aportaron evidencia sobre el tema esta semana, al elaborar un modelo matemático que estima que sería posible reducir la transmisión del VIH en hasta un 95 por ciento, en diez años, si se combinan dos medidas: aplicación de test voluntarios para toda la población y tratamiento inmediato de los casos positivos.

"Las principales barreras para acceder al test están en los propios servicios de salud, que no promueven su práctica; en general el personal no está sensibilizado frente al tema", dice Rubio

Ricardo García, representante de Onusida en Colombia, asegura que es recurrente encontrar casos de mujeres cuya conducta sexual ha sido cuestionada por médicos o enfermeras, con la sola solicitud de la prueba, "la situación es peor cuando se trata de grupos con orientación sexual diferente; muchos han manifestado su intención de no acercarse más a los servicios de salud; esto es grave, pues son personas 'espantadas' por el sistema de salud, que pueden estar diseminando el virus sin saberlo", cuenta García.

García asegura que "con el test del VIH las EPS aplican un criterio economicista, que muchas veces impide a los profesionales de sus redes de atención formularlo, pese a que la norma es clarísima en el sentido de que la gente tiene derecho a solicitarlo y a recibir la asesoría adecuada".

Si a lo anterior se suma el desconocimiento o el temor que hay entre la gente de enfrentarse a un posible resultado positivo, es comprensible el hecho de que, según la Encuesta Nacional de Salud (2008), apenas el 15 por ciento de los hombres entre 18 y 69 años y el 23,5 por ciento de las mujeres en el mismo rango de edad, reportaron haberse sometido a esta prueba.

De acuerdo con el Ministerio de la Protección Social, en todo el país, y con la cooperación de organismos internacionales, se está ampliando la cobertura de la estrategia Integra para mejorar el acceso de los colombianos al diagnóstico del VIH, a través de los servicios de salud sexual y reproductiva. La estrategia incluye el entrenamiento del personal de salud en asesoría, respeto a la autonomía de quien solicita la prueba, confidencialidad del diagnóstico, reconocimiento de los factores de vulnerabilidad y apoyo psicosocial.

'Es un mal asociado a la sexualidad'

Jorge Pacheco, 46 años Miembro de la Asociación de Organizaciones que trabajan con VIH-sida

'Soy odontólogo, especializado en administración, estudio epidemiología y he dedicado 17 años de mi vida a la lucha contra el sida. La muerte de uno de mis mejores amigos despertó en mí la inquietud por este trabajo. Un día, y como parte de una campaña para estimular a la gente a que se sometiera al test del VIH, me lo tomé. Era sexualmente activo y había estado expuesto al virus, como cualquiera. Resulté positivo. Fue durísimo: en esa época casi no había medicamentos para controlar la enfermedad. Me alejé de todo, pues más que a la enfermedad, uno le teme a la muerte social, al rechazo de familia y amigos, a la estigmatización en el trabajo. Dejé de atender pacientes y me dediqué a las labores administrativas. Hoy me esfuerzo por buscar recursos para estudiar cómo se comporta la epidemia en grupos vulnerables. El estigma y la discriminación contra los afectados son muy fuertes, incluso entre el personal de salud, quizá porque es un mal asociado a la sexualidad humana, y eso produce curiosidad y morbo. Se ignora que basta una sola relación sexual sin protección para infectarse. Eso es reflejo de lo poco que invierte el país en prevención'. 

SONIA PERILLA SANTAMARÍA
REDACCIÓN SALUD

Publicación
eltiempo.com
Sección
Salud
Fecha de publicación
30 de noviembre de 2008
Autor

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