Escuela de Propiedad Horizontal enseña cómo resolver problemas con vecinos

Escuela de Propiedad Horizontal enseña cómo resolver problemas con vecinos

Desde el 2006, el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (Idpac), desarrolla cursos en los que los ciuedadanos aprenden normas de convivencia.

14 de noviembre de 2008, 05:00 am

Es el caso de Juan José Obando, un profesor universitario, quien dejó atrás la vieja costumbre de subir todos los días al ascensor del edificio a su perro 'Dago', un pastor alemán, desde que sus vecinos, cansados del olor y del pelo que se le cae a la mascota, lo obligaron a asistir a uno de esos cursos.

En Bogotá, más de la mitad de la población (3,5 millones de personas) vive en propiedad horizontal y desconoce las herramientas y los procedimientos que hay que seguir para solucionar los típicos problemas de convivencia con los vecinos.

"El ruido es, sin lugar a dudas, uno de los problemas más recurrentes que tenemos las personas que vivimos en edificios. Mi dolor de cabeza son unos vecinos del tercer piso, que todos los fines de semana arman parranda vallenata", asegura Marina Pinilla, una de las asistentes al curso.

Para Sandra López, otra de las asistentes al curso, el problema más grande es el manejo de los dineros comunes. "Los vecinos nunca se ponen de acuerdo sobre las prioridades: si unos quieren pintar la fachada, otros prefieren arreglar el jardín y siempre hay alguien que queda inconforme".

Para recibir el diploma que certifica el paso por la escuela es necesario completar 24 horas de clase. Los cursos se dictan los sábados de 8 de la mañana a 12 del día en grupos de hasta 40 estudiantes.

Durante seis semanas los asistentes reciben clases de democracia, convivencia, manejo de espacios comunes y contabilidad.

"La idea es que aprendan a solucionar los problemas con sus vecinos y, si la situación se sale de control, que conozcan a qué tipo de autoridades pueden acudir", explica Javier Suárez, funcionario de Idpac.

Cada semana se aborda un tema diferente, que es explicado por profesionales en áreas como Derecho, Administración, Contaduría, Psicología y Sociología.

"El sociólogo me hizo entender que para mis vecinos puede resultar molesto y atemorizante compartir el ascensor con un pastor alemán. Decidí usar las escaleras para mejorar la relación con las demás personas del edificio", asegura Juan José Obando.

Aunque gran parte de los asistentes son administradores de edificios y conjuntos residenciales, cada día son más las personas del común que se inscriben en estos cursos para aprender tips que les ayuden a lidiar con vecinos fastidiosos. En lo corrido del año se han graduado 600 personas.

La propiedad horizontal en la capital se concentra en los estratos 3 (32 por ciento) y 4 (23 por ciento). Suba, Usaquén y Chapinero son las localidades donde hay más edificios y conjuntos residenciales.

* Para información sobre los cursos consulte: www.participacionbogota.gov.co

¡Qué joyitas de vecinos!

En el barrio Quinta Paredes, en el occidente de Bogotá, los residentes de un edificio quedaron perplejos cuando un vecino decidió apoderarse de cerca de 10 metros cuadrados de un área común para construir un parqueadero exclusivo para su carro.

Pese al reclamo de algunos de los propietarios, el vecino instaló una reja de más de dos metros de altura, que a todas luces viola el derecho de los otros residentes sobre los espacios comunes.

La Alcaldía Local de Teusaquillo tuvo que intervenir para solucionar el problema.

Vecina atlética

Hace unos meses, en el tradicional sector de Nicolás de Federmán, una atlética joven se convirtió en la persona más reconocida del sector.

El motivo: sus extenuantes jornadas en la bicicleta estática. La mujer iniciaba su rutina a las 9:30 de la noche mientras sus pobres vecinos intentaban, en vano, ignorar el ruido que producía.

Jóvenes rumberos

En Cedritos, en el norte de la ciudad, el problema lo ocasionan unos jóvenes que arman fiesta privada al menos tres veces en la semana. Sus vecinos se han quejado ante la Alcaldía Local de Usaquén y ante la Policía, que tampoco han logrado controlarlos.

NICOLÁS HERNÁNDEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO