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5.479 niños crecen en el Icbf esperando que alguien los adopte

Superan los ocho años, tienen otros hermanos o alguna discapacidad. Los adoptan los extranjeros, mientras que los colombianos solo quieren bebés.

"Es triste reconocer que muchos de nuestros niños se nos crecieron dentro de la institución y que no les conseguimos una nueva Familia", sostiene Elvira Forero, directora de la entidad, al explicar que actualmente hay 5.479 niños y niñas esperando adopción, y que por ser de características especiales se convierten en niños de difícil adopción.

Es decir, superan los 8 años de edad y muchos ya son adolescentes; pertenecen a grupos de hermanos o tienen algún tipo de discapacidad. En algunos casos esto sucede por sus rasgos físicos o por su raza (indígenas o afrodescendientes). En este grupo hay 1.795 niños discapacitados.

No obstante, la directora de esa entidad afirma que además de tratar de conseguirles un hogar a estos niños, hay que fortalecer a las familias colombianas para evitar que sus hijos tengan que buscar otro hogar. Lo dice al explicar quiénes son los niños que terminan en las largas listas de adopción: abandonados, maltratados o víctimas de abuso.

También hace un llamado a las jóvenes embarazadas que tienen dudas sobre lo que sería su maternidad y que estén pensando en abortar, para que acudan a alguna de las instituciones de adopción autorizadas donde les darán toda la asesoría.

"En lugar de abortar una criatura, pueden darla en adopción, conseguirle un hogar y hacer feliz a otra familia", sostiene.

Adoptan más los extranjeros

Los extranjeros son los que más adoptan niños colombianos. En lo corrido del año 1.262 menores de edad han sido acogidos por familias de países como Italia, Francia, Estados Unidos, España y Alemania. En contraste, solo 831 hallaron un hogar dentro de su país.

Y paradójicamente son los extranjeros los que deciden adoptar a los más grandecitos (de difícil adopción). De los que han salido al exterior (1.262), 1.026 eran de esas características. "Tenemos muchos ejemplos de parejas de otros países que no solo adoptan a niños de hasta 15 años, sino que se los llevan junto con sus hermanos. Eso no sucede en nuestro país", advierte la Directora del Icbf.

Martha Eugenia Segura, directora ejecutiva de la fundación Kidsave en Colombia -entidad que ayuda a que los niños de difícil adopción encuentren un hogar- explica que los niños ya crecidos tienen un estigma en este proceso.

"Se piensa que ellos, porque han sufrido maltrato y abandono, tienen muchas cargas encima en su personalidad y que darán muchos problemas. Pero no es así. Los preparamos muy bien para que se acojan perfectamente a sus nuevos hogares", indica Segura.

De acuerdo con el Icbf, las familias colombianas los prefieren recién nacidos y en algunos casos con facciones físicas específicas.

Buscan a niños muy pequeños para educarlos a su imagen y semejanza, situación contraria con las extranjeras que valoran la situación de dolor por la que estos niños han pasado y deciden formar hogares que terminan siendo ejemplares y sólidos.

En la actualidad, hay 3.000 familias extranjeras y 220 colombianas esperando un neonato. Los bebés los van entregando de acuerdo con el orden de las solicitudes. Y se estima que al año solo llegan al Instituto 200 niños que, apenas nacen y por común acuerdo con las madres o porque fueron abandonados, entran en el proceso.

Emilio encontró sus orígenes y ayuda a otros

En Suecia se llama Anders Svensson. Pero desde que encontró sus orígenes en la vereda Peñas Negras de Chocontá (Cundinamarca), desde el 2002, decidió adoptar un nuevo nombre: Emilio Cuesta.

En 1977, cuando tenía 11 meses de nacido, lo dejaron abandonado en el entonces Departamento Administrativo de Bienestar Social (Dabs), de donde lo llevaron a la Casa de la Madre y el Niño.

Tres semanas más tarde una familia sueca lo adoptó y se lo llevó del país.

Todo eso lo averiguó en el 2002, cuando llegó a Colombia a tratar de descifrar su pasado. Y lo hizo.

En el Dabs lo ayudaron a buscar los documentos que lo llevaron a Chocontá, donde encontró a varios tíos y primos que se convirtieron en su nueva familia, toda, de apellido Cuesta.

"Son como 40. Son muchos, y todos son muy divertidos y cariñosos. Eso me gusta", dice Emilio, con un español enredado. De sus verdaderos padres no halló rastro.

Sin embargo, afirma que el amor y la educación que le han dado sus padres adoptivos han sido suficientes para hacerle olvidar que no pudo crecer junto a quienes lo trajeron a este mundo.

Ya tiene 31 años, es músico, y en Suecia trabaja en una fundación que ayuda a niños discapacitados.

Sus días transcurren entre ese país y en Bogotá, donde montó un hostal en el que recibe a jóvenes colombianos que fueron adoptados y que vienen al país a buscar sus orígenes.

Se llama La Casa Colombiana, y en dos años ha albergado a unos 150 jóvenes, a quienes les encausa en su búsqueda.

Él ya sabe cómo es eso de escudriñar en el pasado, y salir adelante sin ningún resentimiento.

Espera hacerse cargo de sus hermanas

Pasó de niña a mujer en un hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf). Entró a los 15 años al sistema de protección de menores y cumplió 18 esperando que la adoptaran.

Además del dolor que le producía ver cómo otros niños encontraban familia y ella no, tuvo que llenarse de valor para separarse de sus tres hermanas menores, que hoy tienen 16, 14 y 11 años, y que también estaban en el mismo lugar. Al cumplir la mayoría de edad salió a enfrentarse al mundo.

Con sus tres hermanas, ingresó al sistema oficial de protección porque sus padres no tenían la capacidad de hacerse cargo de ellas. De su pasado, con sus papás, prefiere no dar detalles.

Con la capacitación que le dieron en el Icbf, se empleó en una empresa de consultorías en procesos de calidad.

Ahora vive sola, valida el bachillerato y se gana el sustento con un salario mínimo. Los fines de semana va a visitar a sus hermanas, y aunque ellas están en lista de espera para ser adoptadas, decidió que se haría responsable. No quiere separarse de ellas. Ya no quiere que las adopten.

Requisitos para adoptar en Colombia

El artículo 68 del Código de la Infancia y la Adolescencia establece que para adoptar de manera conjunta o individual hay que cumplir los siguientes requisitos:

Parejas, o personas solteras (hombre o mujer) que tengan 15 años más que el niño.

Ser plenamente capaz.

Las parejas del mismo sexo aún no pueden adoptar niños.

Demostrar la idoneidad física, mental, moral, social y económica suficientes para ofrecer una familia adecuada.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
10 de noviembre de 2008
Autor

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