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Presidente Barack Obama

Tras 21 meses de una de las campañas más intensas de la historia política reciente, el senador demócrata Barack Obama se convirtió en el 44 presidente de Estados Unidos en una jornada histórica para ese país. Por primera vez un político de raza negra  gana la primera magistratura de una sociedad que aún vive asolada por su pasado segregacionista. Contra todos los pronósticos y quebrando mitos y barreras, el mensaje de cambio, esperanza y optimismo de la campaña demócrata se impuso ante la aspiración del senador republicano John McCain. Barack Obama ganó la elección presidencial del país más poderoso del mundo porque supo articular las necesidades de cambio de la mayoría del electorado con respecto a la economía, la política exterior y la guerra en Irak.

Obama logró lo prácticamente imposible: un político inexperto, negro, con un apellido extranjero, enfrentado a las maquinarias tradicionales de su partido  y a los esposos Clinton con un vago mensaje de superar las barreras partidistas. El presidente electo desarrolló  una campaña bien organizada, aceitada y financiada, que mantuvo un mensaje coherente, soportó los ataques de los contrarios y tenía claro el objetivo: convencer a los indecisos de que el liderazgo  y el carácter de Barack Obama sería suficiente para sustituir su falta de experiencia y su corta hoja de vida.

El legado desastroso del presidente republicano George W. Bush también contribuyó a esta victoria histórica. Un país en medio de una severa crisis económica, enterrado en una guerra en Irak y Afganistán que no mejora, con una Casa Blanca aficionada a profundizar las divisiones partidistas y que ha dejado la reputación internacional de Estados Unidos por el suelo. A pesar de la hoja de vida de servicio militar y público del candidato John McCain, la sombra de Bush fue demasiado oscura para que, con excepción de unos pocos días, los republicanos  nunca pudieran tomar la delantera en ningún momento de la campaña.

Ante Irak, la crisis económica y la reputación de Estados Unidos en la comunidad internacional Obama marcó una profunda diferencia con la administración republicana. En los tres debates presidenciales, el hoy presidente electo mantuvo siempre la cabeza fría, no perdió nunca el control y a paso seguro despejó las dudas de muchos votantes que no lo sentían preparado para ocupar la Casa Blanca.

Barack Obama también fue un fenómeno mediático, tecnológico y generacional. Durante 21 meses de campaña, el demócrata usó el Internet como una herramienta de movilización política, recaudación de fondos y dispersión de mensajes. Indudablemente, es el primer presidente de Estados Unidos que sentó parte importante de su estrategia de campaña en la tecnología. Dada su juventud, 47 años, Obama representa una nueva generación de estadounidenses, nacida después de las luchas sociales y económicas de los años sesenta y producto de las ganancias en materia de acción afirmativa, ampliación de la educación y cambios demográficos en la inmigración.

Para Estados Unidos, el presidente Obama representa la llegada a Washington de una nueva camada de líderes que no comparten las tradicionales brechas de liberales y conservadores de los años sesenta. Para el resto del mundo, es un mensaje que los estadounidenses envían acerca de recuperar la idea de su país como un icono de libertad, diversidad y democracia. La victoria contundente de Obama es evidencia elocuente de que Estados Unidos anhela un profundo cambio de política, estilo, liderazgo y rumbo.   

editorial@eltiempo.com.co


 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
5 de noviembre de 2008
Autor

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