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Denunció que a su esposa la mataron tropas del Ejército

"Sé que a mi mujer no la revive nada ni nadie, pero denunciando podemos hacer un país mejor", sostiene el esposo de María Zenaida Leguizamón Mora, muerta por acciones militares.

Una de las balas que disparaban en ráfaga de fusil soldados de la Brigada de Selva número 28, detuvieron de repente a María Zenaida Leguizamón Mora.

¡Me mataron, Fernando!,  dijo la  joven de 26 años mientras se desvanecía en brazos de su esposo Fernando Riascos Guerrero, de 47.

De pronto, la sonrisa que la caracterizaba quedó rota por un impacto de fusil.

Y la felicidad que durante una década de matrimonio los unió, empezó a transformarse en el más profundo dolor que Fernando Riascos jamás hubiera sentido.

¡Auxilio, que me mataron mi esposa!, les gritaba a los soldados, que a las 6:30 de la mañana del 26 de septiembre no oyeron los gritos con que les advirtió ¡no disparen que aquí hay gente!

El coronel Jairo Bocanegra, comandante de la Brigada de Selva número 28, reconoció que una compañía bajo su mando incursionó en la propiedad de la pareja y cometió el hecho, por el cual, dijo, "hay una investigación  de control interno disciplinario y de la Fiscalía General de la Nación. Esperamos que las investigaciones determinen si fue un accidente o un error. Siempre hemos dicho que no fue un combate".

Sin resistir más tiempo el silencio, Fernando Riascos Guerrero decidió denunciar la muerte de su esposa a manos de soldados del Ejército ante  la Defensoría del Pueblo y la sección de Derechos Humanos del Senado de la República.

"Sé que a mi mujer no la revive nada ni nadie, pero denunciando podemos hacer un país mejor", le dijo a Llano 7 días.

A la finca en la que vivía la pareja con sus hijas y un trabajador,  en el sector rural de Güérima, jurisdicción del municipio de Cumaribo (Vichada), llegaron los soldados "a matar unas vacas que eran de la guerrilla", relató el campesino.

Con el recuerdo aún vivo en su memoria de lo sucedido ese día, dijo que luego de que el Ejército tomó el control del pueblo "a mediados de enero,  la guerrilla se perdió y dejaron  abandonada una  finca con unas 250 cabezas de ganado que ha venido matando el Ejército para consumo de ellos, cada ocho o quince días, pero de una forma espantosa. Lo ametrallan, quedando ganado herido que muere engusanado".

Las reses, dijo Fernando Riascos, "se han ido yendo aterrorizadas, se encuentran ahora en la selva, en las demás sementeras, donde los vecinos...".

Unas de esas cabezas de ganado estaban en la finca de la pareja.

"Lo que dicen los soldados es que llegaron al sitio, escucharon unos ruidos, dijeron que era el ejército, y como no obtuvieron respuesta dispararon y lamentablemente habían unas vacas y fue herida la señora Leguizamón", explicó el coronel Bocanegra.

"Hay que esperar que falle la justicia, es claro que lamentablemente falleció una persona en la acción de la tropa, que no fue en combate, y eso es lo que estamos investigando", precisó el oficial.

Mientras tanto, Fernando Riascos deambula con sus dos pequeñas "desplazados del ejército, mis hijas huérfanas y traumatizadas, y sin tener dónde llegar".

Eso sí, con la esperanza de que casos similares al suyo  no se repitan  en ninguna otra de las fincas de la región.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
3 de noviembre de 2008
Autor

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