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En Colombia existe un criadero de gallos de pelea tipo exportación

Así como los caballos de paso fino, Jorge Eliécer Agudelo cría estos animales con un cuidado especial para que peleen por el continente. También, exporta huevos, una docena puede costar 200.000 pesos.

El gallo colorado que hace 15 años le regaló uno de sus trabajadores le cambió la vida a Jorge Eliécer Agudelo.

Dejó la venta de materiales de construcción en su ferretería para ocuparse en la crianza de esas aves de pelea y a su exportación.

De los folletos de tuercas, alicates, cinceles, taladros y otras herramientas pasó a consultar cuanta revista existe sobre estos animales, intercambiar opiniones en Internet con otros criadores y recorrer el país buscando ejemplares o presentando los suyos.

Hoy, para dialogar con este pereirano, de 37 años, hay que hacerlo en su criadero Castadero Gallo Alegre, en medio del canto incesante de sus 150 animales y el piar de los animalitos producto de cruces estudiados pacientemente.

De los primeros que tuvo y 'echó a pelear' pasó a especializarse en el cruce. Su objetivo es tener los mejores ejemplares y sus descendientes, no las apuestas ni las peleas.

Esta década y media conociendo de avicultura y visitando galleras en todo el país y el exterior, lo han hecho un experto. Dice que igual a los caballos de paso fino o toros de casta, a los gallos hay que hacerles un minucioso seguimiento a su linaje.

Su primer animal le permitió ganar 50.000 pesos. Ahora, uno de sus ejemplares llega fácilmente a los 2 millones y más, y dice que ha visto negociar padrones a 50 y 70 millones.

Una de las dificultades más grandes es ganar credibilidad y hacerse a un nombre y reconocimiento.

"No es fácil decirle a otra persona por Internet que consigne 6 millones por diez animales, sin saber quien es o que animales le van a enviar. Hoy puedo decir que he recorrido el país gracias a invitaciones de clientes agradecidos, e incluso así he visitado Puerto Rico, Ecuador y Estados Unidos", manifiesta.

El Valle (Cali, Guacarí, Palmira y Buga) y diversos municipios y caseríos de toda la Costa Atlántica tienen la mayor afición y conocimiento, según Agudelo, pero dice que le llama la atención San Antero (Córdoba). "Allá no hay gallos caros. Hay mucha afición pero no animales para la venta, no se da la comercialización de ejemplares", cuenta.

Otra forma de exportar es a través de los huevos. Así se han enviado a Venezuela, Ecuador, Perú, Panamá, Costa Rica, Nicaragua y toda Colombia. Una docena puede costar 200.000 pesos más gastos de envíos.

Desde los inicios, su familia lo apoyó en el cambio de oficio. Su esposa y sus hijos de 13 y 11 años le ayudan en sus consultas en Internet, pero él prefiere que no tengan mucho contacto con el manejo y cuidado, para evitar que descuiden sus estudios.

"Lo que soy, mis amigos y conocidos, lo debo a la crianza de gallos", asegura.

Precisa que un gallero no enseña a pelear sino que su labor es ponerlo 'en forma', bonito y balancear su dieta. El instinto los lleva a pelear por territorio, hembras y por definir el macho dominante.

Pero no solo de gallos vive Agudelo. Como en toda cría de ejemplares de raza hay que tener cuidado con la hembra. Por eso selecciona y cuida con esmero las gallinas. Unos y otras llevan una placa metálica con un número, edad, linaje y otras características. Una puede costar entre 300 mil y 700 mil. Para tener su cría es separada y cuando están levantados los pollitos se deja unas semanas aparte para evitar el 'acoso' del gallo.

Estas semanas su consentido es un pollo Old English o inglés de patas azules y 'Ojo de uva', que adquirió por dos millones de pesos. También una gallina algarroba, comprada en 700.000 pesos y cuyos hijos han ganado en ferias en Perú y Ecuador.

Dice que no se arrepiente de su cambio de actividad y la meta es consolidar su línea Gallo Alegre y que cuando se mencione se asocie con el país, como otros productos nacionales.

Todo un año de cuidados

Un gallo puede vivir 10 años. Los de combate empiezan hacia los 14 meses y pueden durar un día o cuatro o cinco peleas.

Como a los atletas, se les recomienda buena hidratación y balanceado régimen alimenticio.

Una vez muere ya sea en combate o que se sacrifique por las lesiones que sufrió, su carne no sirve para consumo.

Las espuelas naturales miden unos 3 centímetros, pero se deben cortar para evitar el riesgo de lesiones en brazos y rostro en la manipulación. Durante la pelea se le incorporan unas plásticas de unos 4 centímetros.

"Hoy puedo decir que he recorrido el país gracias a invitaciones de clientes agradecidos, e incluso así he visitado Puerto Rico, Ecuador y Estados Unidos".
Jorge Eliécer Agudelo, dueño del criadero Castadero Gallo Alegre.

IVÁN NOGUERA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
PEREIRA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
30 de octubre de 2008
Autor

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