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Grupo de la vieja Transilvania recorre Colombia con danzas, color y canto
Tiene 35 años de experiencia y ha estado en Sudáfrica, China, México, Canadá, Brasil y Europa. Su nombre es Somesul-Napoca y muestra el folclor de Rumania.
Las pañoletas negras con tonalidades rojas ocultan el cabello y resaltan la piel blanca de las rumanas, que al bailar ondean su falda larga de tela hindú para coquetearles a sus esposos.
El baile y la música de los 26 rumanos que integran el grupo sorprendieron a unas dos mil personas en el parque de Chinchiná, una población cafetera caldense, acostumbrada a otro tipo de ritmos.
Los pasos, el zapateo, los aplausos y las voces suaves de las mujeres van llevando el compás de una melodía, que aunque es extraña, motiva.
"La pañoleta que brilla por los pequeños canutillos, las identifica como mujeres ya casadas", explicó Andrada Lazar, una joven de ojos brillantes y cara angelical.
Los galanes, con camisa, pantalón y botas largas y negras de cuero, le dan un toque de alegría a la presentación. Ellos se convierten en un instrumento: con sus manos golpean sus pies, haciendo sonidos auténticos del folclor de la tierra del conde Drácula.
Las canciones son interpretadas con flauta pastoral, violín, clarín, tambor ornamentado de cintas, daireaua y algunos instrumentos modernos, como el acordeón y el bajo.
"Nuestros bailes son tradicionales y tratamos de conservar y cultivar nuestra cultura", contó Lazar, con una sonrisa radiante y agregó que en su recorrido por Villa de Leyva, Duitama y Tunja (Boyacá), Valledupar y Bosconia (Cesar) y Aguadas y Chinchiná (Caldas), ha notado la diferencia entre el público europeo y el colombiano.
"Acá son muy cariñosos y nosotros no estábamos acostumbrados a eso. En Europa son muy fríos y no se manifiestan como los colombianos", dijo Lazar.
CHINCHINÁ (CALDAS)*
*CON REPORTERÍA DE MARÍA MARCELA MAZ
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 19 de octubre de 2008
- Autor
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