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Polémico león marino estará en el Museo de Ciencias de Cali
Fue preciso contar con ocho hombres para cargar a Samú, pero pesaba tanto que no tuvieron más remedio que arrastrar su cuerpo ya sin vida hasta el laboratorio del Museo.
Samú es el león marino que a finales de diciembre del año pasado le decomisaron a un circo que pasaba por Cali y que murió el 19 de marzo en el Zoológico de la ciudad debido al mal estado en que se encontraba.
Según la necropsia, falleció por una peritonitis, le encontraron una piedra en el intestino. Además, habÃa perdido el 80 por ciento de la visión.
En un mes lo presentarán al público. Atrás quedó la polémica que se desató con los dueños del circo quienes, pese a las denuncias de Paz Animal sobre el maltrato a que era sometido el mamÃfero, se negaban a entregarlo. Nunca se supo de dónde provenÃa, pues el circo no quiso suministrar datos sobre el origen de Samú.
Ahora, lo podrán ver como si tomara el sol, con su cabeza alta y sus aletas extendidas sobre una roca.
Cuando murió pesaba 225 kilogramos, ahora, después del trabajo a que fue sometido para que su piel recobrara vida, pesa 20 kilos. Aún se necesitan dos hombres para moverlo, pues tiene 2,20 metros de longitud.
Quedó con unos ojos brillantes y expresivos, pero no son reales, los importaron de Estados Unidos. Son de vidrio y para que adquirieran el color miel, como los que tenÃa Samú, las cuencas las rellenaron con plastilina. Ese es uno de los trucos del equipo de taxidermia del Museo.
Recuperar su piel tomó tres meses y varios millones de pesos. Norberto Tascón, el director del Instituto para la Investigación y la Preservación del Patrimonio Cultural y Natural del Valle (Inciva), entidad que tiene a su cargo el Museo, dice que para ver de nuevo a Samú debieron invertir cerca de 6,0 millones de pesos.
Ahà está incluido el sueldo del taxidermista, Guillermo RodrÃguez, al que llaman cada vez que se aumenta la colección.
Todo cuesta. Como lo importante es la piel del león marino, habÃa que incinerar su carne. Por cada kilo les cobraron 3.000 pesos y por el par de ojos importados pagaron 10 dólares.
RodrÃguez, el biólogo Raúl RÃos y el coordinador de la conservación de las especies del Museo, Jerónimo Posso, dedicaron cuatro horas diarias en el laboratorio para darle forma otra vez a Samú.
A punta de fibra de vidrio modelaron su piel, atrás quedó el papel maché, la madera y hasta el hierro que solÃan utilizar cinco años atrás para disecar las especies.
"A los del laboratorio nos toca el trabajo sucio", dice Posso.
A un salón exótico
Al león marino le quitaron la piel, lo metieron al cuarto frÃo y le curtieron su piel, el proceso más difÃcil porque de él depende que, después, el pelo del animal no se caiga ni le salgan hongos.
Mientras esto sucedÃa, bajaban y bajan fotos de la Internet para mirar cada detalle de los lobos marinos, tenÃan que fijarse cómo comÃan, qué actitud asumÃan al momento del apareamiento y cómo tomaban el sol para determinar qué forma le darÃan al final.
Optaron por la del león asoleándose. La piel fue modelada a base de resina industrial semirrÃgida, vaselina, talco industrial y fibra de vidrio.
Samú hará parte de la colección de animales exóticos que prepara el Museo. Tiene listos 50 ejemplares, entre ellos un emú.
Una piel que aún no se ha trabajado es la de Rina, la rinoceronte que vivió 30 años en el Zoológico de Cali y que murió hace 10 años, de vieja. La piel está intacta, pero sigue sin modelar por falta de dinero.
La cifra
1.500 especies conserva el Museo Departamental de Ciencias Naturales. En los laboratorios tiene 30.000 ejemplares de vertebrados e invertebrados.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 12 de octubre de 2008
- Autor
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