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Continúan diferencias entre el Concejal Wilson Duarte y miembros de su partido, el Polo Democrático

El Comité de Ética del movimiento político tiene en sus manos una investigación por supuestamente no respetar la Ley de Bancadas.

No hay un concejal en Bogotá que genere hoy tanta resistencia como Wilson Duarte.

El último episodio escandaloso protagonizado por este ingeniero civil y abogado, que lleva dos períodos en el Concejo, se dio esta semana en un debate con el secretario de Educación, Abel Rodríguez, una ficha clave del partido.

Los asistentes cuentan que fue "grosero e irrespetuoso" y que ya en su momento había tenido la misma actitud con la secretaria de Gobierno, Clara López.

Duarte, según sus propios colegas del Polo, es un político "de cuidado" que, incluso, puso en problemas al alcalde Samuel Moreno -días después de resultar electo en octubre del año pasado- cuando llegó al IDU y se presentó como su "emisario" para pedir información sobre los contratos de la fase III de TransMilenio. El lío fue de tal nivel que reposa en la Fiscalía, pues Moreno lo desautorizó.

Pero esa salida no ha sido la única que ha molestado al Polo. Sus compañeros de bancada no le perdonan una supuesta maniobra para quedarse con una curul. Lo señalan de ser el 'cerebro' de la demanda contra Ati Quigua (indígena) por no cumplir con la edad mínima para ser concejal. Así, Duarte llegó al cabildo, en la legislatura pasada.

Incluso, según sus colegas, intentó hacer lo mismo con el entonces concejal Alejandro Martínez, ex presidente de la Corte Constitucional y considerado un ícono en el Polo por su trayectoria académica.

Martínez padece el mal de Parkinson y Duarte, de acuerdo con fuentes del partido, habría buscado 'sacarlo' para ocupar su curul, alegando una incapacidad mental.

Así lo perciben en la bancada

Pero quizá lo que más irritación causó en las filas del Polo, y en el propio alcalde Moreno, fue su voto negativo con el que hundió la armonización presupuestal en julio, y que atrasó inversiones importantes para la infraestructura de Bogotá este año.

Moreno no titubeó y dijo que todo obedecía a presiones por puestos. "No voy a ceder a esos chantajes", respondió el Alcalde en esa ocasión.

Ese voto negativo le generó una demanda ante el Consejo Nacional Electoral de parte de su copartidario Antonio Sanguino.

Además, a raíz de este episodio, el concejal Roberto Sáenz, cercano al ex alcalde Luis Eduardo Garzón, le pidió al partido retirarle la credencial.

Duarte -que fue el segundo renglón del conservador Francisco Noguera- terminó en el Polo de un momento a otro. En las pasadas elecciones sacó 9.645 votos, la mayoría en San Cristóbal y Kennedy.

EL TIEMPO revisó su hoja de vida como concejal y encontró 28 proyectos de acuerdo presentados, de los cuales sólo siete han sido aprobados. Entre ellos, el que reconoció al microfútbol "como deporte símbolo que identifica a los bogotanos". A título personal, en el primer semestre de este año presentó 11 y todos fueron archivados.

El concejal Fernando Rojas es uno de sus más férreos opositores. "Duarte aprovecha el control político como un medio de presión para beneficios personales", dice.

Rojas recuerda que, en la pasada campaña, Duarte hacía alarde ante los gremios de ingenieros que el IDU iba a estar bajo su control político.

Por su parte, Ati Quigua dice que él "utiliza cualquier medio con tal de alcanzar un fin". Y pone de ejemplo la demanda de pérdida de investidura que afrontó.

Sanguino es más duro y señala que su compañero de bancada sufre de "esquizofrenia, pues se quiere postular como el guardián de los recursos y el defensor de la moralidad pública".

Algo que muchos ponen en duda, pues, según Sanguino, "Duarte tiene intereses personales y familiares en la contratación del IDU". Sin embargo, el concejal ha señalado que desde 1995 no hace parte de las empresas de su familia. Entre 1992 y ese año fue gerente de una de ellas: Ingewilcar.

No obstante, Sanguino afirma que la empresa de su familia utiliza a terceros para evitar todas las sospechas. Duarte niega estas acusaciones.

El concejal Álvaro Argote, del Polo, lo acusa de "falta de identidad e ideología con los principios del partido. Tarde que temprano tendrá que someterse a las reglas".

De hecho, en sus rifirrafes con el Polo, es famoso el episodio con la entonces candidata a la Cámara Clara López (hoy Secretaria de Gobierno). Ella lo acusó de apropiarse del eslogan de su campaña. Por si fuera poco, ha mostrado actitudes agresivas con la prensa.

El concejal Carlos Vicente de Roux, uno de los pocos que defiende la "independencia" de Duarte dentro del partido, lo critica por sus "descalificaciones contra los funcionarios". Pero si en el Concejo le caen rayos, en la Alcaldía le llueven centellas.

"Esas salidas destempladas y ataques a nuestros funcionarios no nos gustan. El Alcalde lo está viendo, evidentemente, con distancia", cuentan en el Palacio Liévano.

'Hay una persecución en mi contra': Duarte

Según varios concejales del Polo, usted es una rueda suelta dentro de la bancada...

No recibí de nadie un peso para financiar mi campaña, y por eso tengo la libertad de ejercer el control político. Diferente a algunos colegas del mismo Polo que sí tienen financiamientos que hay que revisar. Hay una persecución contra mí de algunos miembros del partido, y del ex alcalde Garzón, porque tienen temor que mis denuncias conviertan la Administración pasada como una de las más corruptas de los últimos años.

El concejal Fernando Rojas afirma que usted utiliza los debates como un 'medio de presión' para obtener beneficios personales...

Es una apreciación irrespetuosa. Además, 'el que las usa se las imagina' y lo digo porque yo no he participado, en fundaciones de vivienda en donde mucha gente se ha sentido engañada. Pero, además, Rojas deberá acudir a la Fiscalía y mostrarme las pruebas de lo que dice.

Otro concejal del Polo, Antonio Sanguino, dice que su familia se beneficia de contratos del IDU a través de otras entidades...

Un pronunciamiento irresponsable por el que deberá responder. Yo tuve una firma de ingeniería de la cual me retiré en 1995. Soy concejal de Bogotá desde el 2003 y los contratos se firmaron con el IDU antes de 1999. Mis hermanos y yo vendimos la empresa. Le pregunto más bien a Sanguino por los contratos del Acueducto en la Administración de Garzón, de la que hizo parte de forma indirecta.

La concejal Ati Quigua lo acusa de estar detrás de la demanda que la despojó de su investidura y que también intentó hacer lo mismo con el concejal Alejandro Martínez...

Si la concejal indígena tiene pruebas de que yo firmé un documento en contra de ella, que me lo diga. Además, me parece irrespetuoso que esté desconociendo un fallo del Consejo de Estado. Y que yo sepa, el maestro Martínez nunca ha sido demandado.

El concejal Álvaro Argote dice que usted no tiene un compromiso ideológico con el Polo, porque se la pasa de partido en partido...

El Polo es una unión de muchos partidos. Además, un principio del Polo es salvaguardar los intereses del Estado, y eso es lo que hago. No puedo dejarme decir que no comparto la ideología del Polo de un concejal que, junto a Celio Nieves, maneja los hilos de la Secretaría de Educación.

FELIPE ANTONIO CARO
YESID LANCHEROS
REDACTORES DE EL TIEMPO
bogota@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
11 de octubre de 2008
Autor

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