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Inauguran aulas de tecnologÃa para rescatar a sordociegos de la exclusión
En Cali, MedellÃn y Bogotá abrieron salas destinadas para las personas con esa discapacidad, que a menudo los deja aislados de los demás.
Según el Dane, en el paÃs son 27 mil personas sordociegas. Pero cada uno de ellos es un caso particular.
"Me sentÃa sola, deprimida y excluida", dice Pilar Barragán, una mujer que perdió los dos sentidos a los 22 años al desarrollar una extraña enfermedad conocida como el sÃndrome de Harada.
La afectó cuando tenÃa 22 años y quedó embarazada. Tener a su bebé le representó una felicidad que vino acompañada de una gran pérdida.
En cuestión de dÃas la enfermedad le arrebató la visión. Y luego acabó con su oÃdo.
"Yo pensaba que era la única", dice con un acento fluido que dificulta creer que es sorda. Hasta que ese silencio y oscuridad que la rodearon durante los últimos 12 años encontraron una salida en el aula de tecnologÃas de la información que funciona desde diciembre pasado en el colegio Filadelfia para sordos de Bogotá.
El aula se abrió como parte del proyecto 'Conectando sentidos', que se realiza en conjunto entre el Ministerio de Comunicaciones y la Asociación Colombiana de Sordociegos (Surcoe), para ofrecerles a las personas con esa discapacidad múltiple el acceso a la información y la posibilidad de socialización, de acuerdo con Andrea Soto, coordinadora del proyecto.
"Ahora me siento acompañada, tengo amigos y estoy aprendiendo", dice Pilar, que sueña con volver a trabajar en una oficina, como habÃa hecho hasta antes de su embarazo.
Según las necesidades y aprendizajes previos, en la sala de tecnologÃa los usuarios aprenden a comunicarse en braille y en la lengua de señas colombiana.
Por su condición, algunos deben hacerlo a través del tacto, como Guillermo, un peluquero de 53 años que nació sordo y con el tiempo fue perdiendo la visión.
Diana Acosta, la coordinadora de la sala del colegio Filadelfia, se comunica con él mediante un sistema denominado deletreo táctil. Ella hace cada letra del alfabeto en la lengua de señas y él lo percibe con la palma de su mano.
Pero también usan una tablilla alfabética en alto relieve: la persona vidente va desplazando un dedo de Guillermo sobre las letras mientras él sigue el deletreo para formar palabras.
Cuando estos mecanismos de comunicación funcionan correctamente, Diana avanza un paso hacia el uso de las tecnologÃas.
En la sala encuentran un sistema denominado lÃnea braille, que reproduce en ese lenguaje la información del computador; impresora braille, software jaws, que lee en voz alta la pantalla del computador; telelupa, para reproducir en pantalla gigante textos escritos, y un amplificador auditivo.
Estos dos últimos son útiles para aquellas personas que conservan en grado mÃnimo la visión o la escucha.
Pero los bogotanos no son los únicos que cuentan con ese servicio. Desde el año pasado Pasto, Tunja y Barranquilla tienen aulas similares. Y a esas se suman las recién inauguradas en Cali, MedellÃn y Bogotá.
El lanzamiento fue en la Biblioteca El Tunal, en el sur de Bogotá, donde quedará dispuesta la segunda aula para la capital del paÃs.
Hasta el momento, en la sala de tecnologÃa del colegio Filadelfia han participado unas 30 personas al mes, de acuerdo con Diana Acosta, coordinadora de aula.
El motivo principal de visita es el acceso a la educación, seguido del apoyo a los procesos de rehabilitación y el uso del tiempo libre, según Elizabeth Rivera, representante del Ministerio de Comunicación en el proyecto 'Conectando Sentidos'.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Vida de hoy
- Fecha de publicación
- 9 de octubre de 2008
- Autor
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